15 nov 2018 | Actualizado: 09:45
Teresa Angulo Romero, portavoz de Sanidad del PP en el Congreso
Dom 28 octubre. 17.20H
El Gobierno de Pedro Sánchez ha presentado un plan presupuestario que supone un peligro para la economía española pues siembra las semillas de una nueva recesión, con la única intención de financiarse una campaña electoral de dos años, como ya pasó con Zapatero.

Las recetas ya las conocemos: subidas de impuestos, aumento del déficit y endeudamiento. Recetas que, como todos recordamos, fracasaron estrepitosamente y llevaron a nuestro país a la peor crisis económica de la democracia, con una destrucción de empleo que afectó a millones de familias.

Una fórmula que, igualmente, supone un peligro para la viabilidad de nuestro Estado del Bienestar y con ello, para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, que en el año 2011, presentaba una deuda de mas de dieciséis mil millones de euros, situándolo al borde de la quiebra.
 
Y no hay nada peor para la salud de los ciudadanos, sobre todo para quienes menos recursos disponen, que un sistema sanitario débil, incapaz de hacer frente a las necesidades de salud de la población y de afrontar los grandes desafíos a los que se enfrenta (envejecimiento, cronicidad …). La mayor garantía para el mantenimiento y mejora de los servicios públicos es una economía fuerte, que genere empleo y riqueza. La fórmula crecimiento económico mas creación de empleo, mejores servicios públicos, es indiscutible.
 

La mayor garantía para el mantenimiento y mejora de los servicios públicos es una economía fuerte, que genere empleo y riqueza


Y eso es precisamente lo que ponen en peligro estos presupuestos. Máxime cuando los mismos son fruto de las exigencias populistas de quien ejerce de Vicepresidente económico, el Sr. Iglesias,  y además son vergonzantemente negociados en una cárcel con aquellos que quieren romper la unidad, la igualdad  y la solidaridad entre españoles. El Gobierno que debe defender a todos los españoles, se pliega a las exigencias de aquellos que quieren romper la solidaridad y la igualdad de oportunidades.

Además, el plan presupuestario del Gobierno de Sánchez en nada se ocupa de las verdaderas necesidades del SNS: financiación, déficit  de profesionales, más y mejores prestaciones, incorporación de innovaciones,  renovación del parque tecnológico, coordinación socio sanitarias… Se limita a insistir en su idea de sanidad para todos, sin más exigencias que las que estar en España,  con la aprobación de un Real Decreto, elaborado por la dimitida Ministra Montón sin diálogo ni consenso con las Comunidades Autónomas y que sólo está sirviendo para crear problemas donde no los había. Y que supone además un irresponsable efecto llamada hacia la excelencia de nuestra sanidad, volviendo a poner una autopista al turismo sanitario, que en la época de Zapatero nos costaba 1.000 millones de euros al año, como advirtió el propio Tribunal de Cuentas, así como la pérdida de ingresos tan necesarios para el sistema.  Y todo ello ahora a costa de subir los impuestos a todos los españoles. 

Tras varios anuncios, rectificaciones y contradicciones, anuncia una eliminación progresiva del copago farmacéutico,  aunque no total ni para todos como prometió en oposición, sino con matices y sin explicar ni cuantificar el impacto económico que va a tener en los ingresos de los servicios de salud y con ello en su capacidad de ofrecer las mejores prestaciones.
 
Quizás por ello, el Plan que el Ejecutivo ha enviado a Bruselas reconoce que el gasto en sanidad no crecerá este año, situándose en un 6% del Producto Interior Bruto, a pesar de las exigencias y promesas hechas con anterioridad de elevarlo que ahora incumple, y ello aun cuando el Sr. Sanchez ha heredado una situación económica de un país en crecimiento, que creaba empleo y con mayores ingresos, algo que desgraciadamente se ha puesto en peligro en sólo cuatro meses de gobierno socialista, pues cada dia son más preocupantes los signos de desaceleración económica.  Algo a lo que está contribuyendo tanto la inestabilidad política que provoca un Gobierno débil, entregado a populistas e independentistas, como el anuncio de unas medidas presupuestarias muy lesivas para el desarrollo económico de España y que han sido objeto de advertencia por Bruselas.
 

El Plan que el Ejecutivo ha enviado a Bruselas reconoce que el gasto en sanidad no crecerá este año


En resumen, una propuesta vacía de aportaciones constructivas en materia de Sanidad y que sientan las bases para una nueva recesión económica para España, esa en la que ya otro gobierno socialista, el del Sr. Zapatero nos sumió, y de la que tanto sacrificio y esfuerzo costó a los españoles salir. Una propuesta que puede volver a poner en peligro la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, que las políticas del Gobierno del Partido Popular evitó, habiendo conseguido situarlo entre los mejor valorados del mundo, tanto internacionalmente, como por los propios españoles, que en el año 2017 le otorgaron la mejor valoración de los últimos diez años, según datos del Barómetro Sanitario.
 
Por todo ello, el Partido Popular se opondrá a unas cuentas que vuelvan a situar a España en ese escenario de recesión, destrucción de empleo y peligro para nuestro Estado del Bienestar que ya conocimos hace pocos años de mano del Partido Socialista. Y seguiremos insistiendo en la necesidad de un Gobierno elegido por los españoles, que refrende en las urnas las políticas que pretende llevar a cabo y que no decida en la cárcel, con quienes quieren romper la unidad y la igualdad entre españoles, las medidas que nos afectan a todos los ciudadanos, vivamos donde vivamos. Exigimos pues al Sr. Sánchez que convoque elecciones ya.