El SIMA explica que se requiere acuerdo previo de patronal y sindicatos y fija plazos para abrir la vía judicial

Una oficina de farmacia.


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La negociación del Convenio estatal de Oficinas de Farmacia afronta esta semana una reunión que las partes consideran prácticamente definitiva. Tras más de 15 meses de conversaciones y con salarios y jornada aún sin desbloquear, el escenario de acudir a la mediación empieza a ganar peso como posible vía de salida al conflicto.

Pero ¿qué implica exactamente activar este mecanismo? ¿Cómo se desarrolla el proceso y qué ocurriría si tampoco prospera?

Desde el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) explican a Redacción Médica que la mediación en conflictos derivados de la negociación colectiva sectorial está regulada en el VI Acuerdo sobre Solución Autónoma de Conflictos Laborales (ASAC) y puede activarse cuando se produce un bloqueo prolongado de la negociación.

En concreto, el artículo 14.2.c) del acuerdo establece que, si el bloqueo se produce tras cinco meses desde la constitución de la mesa negociadora, cualquiera de las partes (representación empresarial o sindical) puede solicitar la mediación, siempre que cuente con la mayoría de su respectiva representación. En caso de que no se haya superado ese plazo, sí sería necesario que ambas partes acuerden previamente acudir al organismo.

Este mecanismo permite introducir una figura neutral que facilite el acercamiento de posiciones. "Suele ser de los procedimientos más eficaces, en el sentido de que las partes tienen voluntad de alcanzar acuerdo, haciendo gala de un uso responsable de la negociación colectiva", explican desde el organismo.


Un proceso con plazos rápidos


Una vez presentada la solicitud formal, el procedimiento se activa con relativa rapidez. Desde el SIMA detallan que no pueden transcurrir más de diez días entre el inicio de la tramitación y la celebración de la primera reunión de mediación.

En ese encuentro participan las dos partes negociadoras junto con un mediador designado y un letrado del organismo que levanta acta del proceso. Si no se alcanza acuerdo en esa primera sesión pero las partes desean continuar negociando, el procedimiento puede mantenerse abierto.

"Si en esa primera reunión no se alcanza acuerdo pero las partes tampoco desean finalizar el procedimiento, se levantaría un acta de aplazamiento para otra fecha cierta que permitiría continuar con la mediación", explican. De hecho, el proceso no tiene un plazo máximo predeterminado de duración.

Además, la mediación no sustituye necesariamente a la negociación ordinaria del convenio. Ambos procesos pueden desarrollarse de forma paralela. "Ambos procesos pueden convivir en el tiempo, según sea la voluntad de las partes", subrayan desde el organismo.


¿Qué pasa si tampoco hay acuerdo?


Si el intento de mediación tampoco logra desbloquear el conflicto, el sistema contempla nuevas alternativas. Una de ellas es recurrir a un arbitraje voluntario, también dentro del propio SIMA, en el que un árbitro independiente emite una resolución que puede resultar vinculante si las partes aceptan someterse a ese procedimiento.

Más allá de esta vía, el desenlace dependería del marco jurídico del convenio anterior y de la estrategia de las partes. La situación podría derivar en la continuación de la ultraactividad del convenio vigente, si esta no está limitada temporalmente, o en la adopción de otras medidas de conflicto laboral.

Desde el organismo destacan, no obstante, que la mediación suele ser eficaz para desbloquear negociaciones complejas. Como ejemplo reciente, explican que este mismo año se tramitó un proceso similar en el sector de conservas de pescado, que terminó con acuerdo. "Finalizó tras dos sesiones y más de diez horas de mediación", señalan.


Una herramienta adicional para reactivar la negociación


Además de la mediación y el arbitraje, el SIMA dispone de otra fórmula menos conocida: el procedimiento de impulso a la negociación. En este caso, ambas partes pueden solicitar conjuntamente la intervención de una figura facilitadora que acompaña el proceso negociador.

El objetivo es estimular el diálogo y ayudar a reconducir la negociación sin sustituir la autonomía de los interlocutores sociales.

Con la inminente reunión del convenio de farmacias, cuya negociación entra en su fase más delicada, la mediación aparece así como una de las últimas herramientas institucionales disponibles para evitar que el conflicto se prolongue o acabe trasladándose a otros escenarios.
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