Cartel de una oficina delegada de Muface.
El
mutualismo administrativo se enfrenta a un cambio de era con varios cabos sueltos. El que probablemente haya sido el
mayor trance en sus 50 años de historia ya pertenece al pasado, pero eso no significa que la incertidumbre no esté anclada en el presente. Los mutualistas y beneficiarios de
Muface continúan con su particular labor de sacar a relucir los problemas que tiene ante sí la mutualidad. Más aún, en los últimos meses han puesto sobre la mesa sus propias reclamaciones para solucionar todos esos descosidos del modelo dirigido por Myriam Pallarés. Y uno de los principales ha sido la
integración del 112 en la sanidad concertada de Muface, una prestación que está restringida y de la que pueden hacer uso aquellos adscritos al sistema sanitario público (salvo excepciones) y que se ha convertido en una de las banderas del mutualismo. En ese camino, los funcionarios explican que el factor económico es uno de los que más daño les hace con el uso de este teléfono de urgencias:
“Quieren que nos arruinemos”.
La sentencia parece clara.
Redacción Médica se ha puesto en contacto con varios mutualistas que
en los últimos meses han utilizado el 112 por cuestiones médicas. Todos ellos han tenido que abonar de su propio bolsillo los costes de esta prestación que, de hecho, oscilan entre los 900 y los 15.000 euros.
El 112 protagoniza el nuevo debate de Muface
Hay casos y casos. Unos con mayores cuantías, otros con menores. Y en todos los que ha podido revisar este periódico,
Muface se ha negado a pagar los costes de la asistencia sanitaria de los titulares y beneficiarios. “Su propósito es que nos vayamos todos a la sanidad pública. O
que entremos en banca rota, porque esto es insostenible”, cuenta una de las funcionarias que el pasado septiembre tuvo que abonar los costes por hacer uso del 112 y
otros recursos del sistema sanitario público. En total, la cuantía económica rozaba los 1.300 euros.
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"El propósito de Muface es que nos vayamos todos a la sanidad pública"
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Esta es una de las tantas
situaciones que se suceden entre los mutualistas. Lo cierto es que la mayoría de los consultados por
Redacción Médica (que prefieren mantenerse en el anonimato, si bien este periódico ha tenido acceso a toda la documentación para comprobar su veracidad), mantienen el mismo relato. “
Mucha gente desconoce que no podemos utilizar el 112. Y los gastos que conlleva, que no son pocos y, en muchos casos,
son casi como el salario mínimo”, responden.
La posibilidad de incluir el teléfono 112 en la sanidad concertada de Muface se ha convertido en uno de los
últimos debates del modelo. “Es nuestro derecho, tener una
asistencia digna, como todos. Y
Muface no lo cumple”, contesta una de las distintas voces consultadas por este periódico. De hecho, tal y como se dijo en el
Consejo General de la mutualidad celebrado el pasado diciembre, esta inclusión se encuentra en una
etapa de negociación con las comunidades autónomas.
El 'escudo' para no pagar por el uso del 112
Los titulares y beneficiarios cuestionados por
Redacción Médica hacen alusión directa a la denominación de
'urgencia vital’. Este es el ‘escudo’ que, en el caso de aquellos adscritos a la sanidad concertada, puede eximirles de los costes por
hacer uso del 112 y de los servicios sanitarios públicos. La propia Muface lo define como “aquella en que se haya producido una patología cuya naturaleza y síntomas hagan presumible un
riesgo vital inminente o muy próximo, o un
daño irreparable para la integridad física de la persona de no obtenerse una actuación terapéutica de inmediato”.
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"Me va a llegar una factura enorme, probablemente de miles de euros”, vaticina una paciente
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“Si tengo un infarto, se considera urgencia vital, pero si lo confundo con ansiedad, por ejemplo, tengo que pagar”, confirma uno de los titulares que abonó poco más de 150 euros por esta razón. Una de las cuantías más bajas que, aún así, incrementó por los pleitos judiciales que encaró para poder recuperar ese dinero.
La ‘urgencia vital’ es uno de los asuntos clave de este debate.
“Muface no la define [la urgencia vital] en condiciones. Hay mucha subjetividad, y los mutualistas siempre salimos perdiendo”, dice otro funcionario. Más aún, su caso es de los más notables. Entre juzgados y
el pago de su asistencia sanitaria, el coste ya supera los 10.000 euros. “Voy a acabar en la ruina por culpa de Muface”, insiste.
La reivindicación de Muface también se extiende a Isfas y Mugeju
La posibilidad de incluir el 112 en la sanidad concertada de la mutualidad
no es exclusiva de Muface. O, al menos, no lo es la
reivindicación. Los titulares de los
modelos ‘hermanos’,
Isfas (que dota de asistencia sanitaria a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas) y
Mugeju (que hace lo propio con jueces, fiscales y el resto del personal de la Administración de Justicia),
han trasladado a Redacción Médica que
se unen a estas protestas. De hecho, este periódico se ha puesto en contacto con uno de los mutualistas de estos modelos que hace apenas dos meses ha recurrido a este teléfono.
“Me va a llegar una factura enorme, probablemente de miles de euros”, vaticina a lo largo de la conversación con
Redacción Médica. En su caso, no fue una ‘urgencia vital’.
“Lo que tengo claro es que no pienso pagar nada”, sentencia sobre su decisión.
El debate sobre el 112 está abierto. La opción de utilizar este teléfono de urgencias se ha convertido en una de las grandes reclamaciones del mutualismo que, tras varios meses de crisis, incide en los problemas económicos que acarrean las limitaciones impuestas tanto por Muface como por sus ‘hermanos’ Isfas y Mugeju. Y es que solo aquellos que han optado por la sanidad pública pueden hacer uso del 112. Algo que como, describen varias de las personas consultadas por
Redacción Médica, “resulta discriminatorio”.
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