Sindicatos del sector sanitario y expertos académicos reflexionan sobre el futuro de la norma en su 40 aniversario

Los sindicatos del Ámbito de Negociación y Beatriz González reflexionan sobre el futuro de la norma en su 40 aniversario
La doctora en Economía Beatriz González, Sergio Fernández (FSS-CCOO), Begoña Ballell (UGT), Fernando Hontangas (CSIF), Víctor Pedrera (CESM) y Laura Villaseñor (Satse).


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La Ley General de Sanidad (LGS) cumple 40 años este 25 de abril. Se celebran así cuatro décadas de la norma que sembró el germen del actual Sistema Nacional de Salud (SNS), un ecosistema “público, universal y de gran calidad”. Su texto se ha convertido en un paraguas normativo que ha permitido ir puliendo progresivamente el modelo sanitario español, pero que sigue en permanente evolución. En ese contexto de revisión, los sindicatos mayoritarios del sector y los expertos académicos han alzado la voz también para reivindicar lo que consideran fundamental: una profunda reforma de los recursos humanos que atienda a la actual demografía médica. 

“La Ley General de Sanidad es el gran buque insignia del estado del bienestar”, apunta a Redacción Médica la doctora en Economía Beatriz González, que ha colaborado con el Ministerio de Sanidad en la elaboración de los estudios para la planificación de los profesionales sanitarios. “Utilizamos un modelo que nos permite proyectar cómo será el futuro si todo continúa igual. Si ese escenario no nos convence, nos permite introducir a tiempo los cambios necesarios para corregirlo”, explica. La planificación y gestión de los recursos humanos en el ámbito sanitario marcarán el devenir del sistema. El cambio debe centrarse aquí, aunque para González esto es también el principal reto.

“La LGS cambió totalmente el sistema sanitario del país, pero la situación actual no es la de 1986. La planificación de recursos humanos debe orientarse a cubrir las necesidades del país. No es algo exclusivo de la Ley General de Sanidad, pero sí debe ser una ley paraguas que permita introducir los cambios que el sistema necesita”, comenta. “Además, los avances tecnológicos han supuesto cambios enormes, no solo en la necesidad de recursos humanos, sino también en la organización del trabajo. Ahí es donde, mirando hacia adelante desde la Ley General de Sanidad, hace falta profundizar en el desarrollo de las nuevas profesiones”, añade.

Por su parte, los sindicatos del Ámbito de Negociación, consultados por este periódico con motivo del aniversario, también ponen el foco en la necesidad de atender a las condiciones del personal sanitario para blindar los principios fundamentales de la Ley marco de la sanidad española.

Los recursos humanos, el principal reto del sistema sanitario


“Si queremos preservar lo que supuso la Ley General de Sanidad, no basta con reivindicar sus principios; hay que garantizar sus condiciones materiales”, sentencia Sergio Fernández, responsable de Estrategias Sectoriales de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO). En este sentido, llama a reforzar la inversión pública hasta niveles homologables con Europa, elevando el porcentaje del gasto sanitario sobre el PIB del 7 al 8 por ciento, pero también a adoptar medidas concretas en política de personal, como reducir la temporalidad, estabilizar plantillas y mejorar las condiciones laborales en todas las categorías, con especial atención a la situación de la Enfermería, aunque también  otros profesionales sanitarios como celadores, médicos o técnicos.

“La fortaleza del sistema sanitario público no se mide solo en su diseño, sino en su capacidad real de dar respuesta, y eso depende en gran medida de contar con plantillas suficientes, estables y bien tratadas en todos los niveles. Sin ellas, los principios de universalidad, equidad y calidad que inspiraron la Ley General de Sanidad corren el riesgo de quedarse en el papel”, defiende.

En la misma línea, Begolla Ballell, secretaria de Salud de UGT, también denuncia la precariedad de las plantillas y la falta de previsión a medio y largo plazo. Además, incide en la necesidad de corregir las desigualdades territoriales y reforzar el papel de la Atención Primaria. “No se puede seguir aplazando una transformación profunda de la política de recursos humanos en el SNS. La digitalización, los nuevos modelos asistenciales y el envejecimiento poblacional exigen no solo más profesionales, sino mejores condiciones, nuevos perfiles y una reorganización del trabajo sanitario. Invertir en recursos humanos no es una opción, es una obligación ineludible si se quiere preservar un sistema sanitario público, universal y de calidad”, sostiene.

Del mismo modo, Fernando Hontangas, presidente del Sector Nacional de Sanidad de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), explica que el marco del 40 aniversario de la Ley es un momento clave para analizar los retos actuales del sistema, denunciando igualmente la escasez de recursos humanos. Sin embargo, Hontangas va un paso más allá y abre la puerta a una posible reforma de la norma marco sanitaria. “Quizá sea el momento de modificar esta ley en función de este planteamiento, obligando mediante esta norma fundamental a las administraciones responsables a realizar una verdadera planificación de recursos humanos teniendo en cuenta criterios de demografía sanitaria”, reflexiona. “Sabemos que en unos años habrá paro en ciertas especialidades médicas y seguiremos con déficit en otras. Sin profesionales suficientes, la universalidad y la equidad del sistema sanitario corren riesgo”, añade.

El Estatuto Marco, primer impulso para el cambio del SNS


En paralelo, el secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, califica de “indiscutible” el avance que supuso la LGS. Sin embargo, al igual que Hontangas, señala que, 40 años después, “con más del 70 por ciento de su articulado obsoleto, convendría llevar a cabo no solo una reforma, sino que resultaría clave poder alcanzar incluso un Pacto de Estado por la Sanidad; un nuevo acuerdo que facilite una sanidad acorde a los nuevos tiempos”.

En este punto, pide que el nuevo articulado se centre en la necesidad de conservar, potenciar y mejorar una sanidad pública que surgió de la LGS, pero que debe adaptarse a las nuevas características de la sociedad a la que da cobertura. En este contexto, denuncia el debate abierto sobre la regulación de los médicos en el Estatuto Marco, que mantiene al colectivo en una situación de huelga indefinida. “Nos encontramos en un momento crucial en el que debemos defender la necesidad de cambio en la normativa que regula al colectivo, romper esa herencia recibida a través de una ley destacable en su aprobación, pero que necesita una adecuación a la realidad actual para seguir siendo operativa en los términos en los que profesionales y sociedad reclaman”, afirma.

En lo que respecta al Sindicato de Enfermería (Satse), las fuentes consultadas cargan contra la situación en la que se encuentran los profesionales del sector. “En el caso de enfermeras y fisioterapeutas, la escasez de plantillas suficientes y unas precarias condiciones de trabajo marcadas por la temporalidad, la sobrecarga permanente y un escaso reconocimiento retributivo lastran y perjudican a dos profesiones esenciales”, afirman. Así, sostienen que en la actualidad existe un sistema sanitario “infrafinanciado, descoordinado, discriminatorio, ineficaz y víctima permanente de intereses políticos y territoriales”. “Se están socavando los cimientos que puso la Ley General de Sanidad, provocando inestabilidad, desigualdades y un claro riesgo de ruina estructural que debemos evitar con una mayor inversión, una gestión con visión de futuro y no de corto plazo, y unas condiciones de trabajo dignas”, lamentan.

No obstante, en contra de la opinión de CESM, sostienen que el anteproyecto de ley del Estatuto Marco que se ha negociado con el Ministerio de Sanidad es una oportunidad para empezar a cambiar las cosas y consolidar un marco laboral “de este siglo”. “Ha de estar aprobado cuanto antes para que las más de cien mejoras que incorpora puedan llegar a los centros de trabajo”, concluyen.
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