Una imagen del Pleno del Congreso de los Diputados.
España registra en muchas menos muertes entre niños y jóvenes que hace cinco décadas; es decir, desde la llegada de la democracia. Según los datos de la Estadística de Defunciones Semanales del Instituto Nacional de Estadística (INE) que se publican este miércoles, las defunciones de personas de 0 a 19 años han pasado de 402 en la semana 22 de 1975 a 36 en la misma semana de 2026. La diferencia equivale a una caída del 91 por ciento en el número absoluto de fallecimientos semanales en este grupo de edad.
La reducción es especialmente intensa en los primeros años de vida. En 1975, el tramo de 0 a 4 años concentraba 308 defunciones semanales. En 2026, esa cifra se sitúa en 25. El descenso en esta franja explica buena parte de la bajada global observada entre menores y jóvenes.
La comparación por edades muestra el alcance del cambio. En la semana 22 de 1975 se registraron 308 muertes entre menores de 0 a 4 años, 35 entre niños de 5 a 9 años, 25 entre los de 10 a 14 años y 34 entre jóvenes de 15 a 19 años. En la misma semana de 2026, las cifras fueron de 25, 0, 2 y 9 defunciones, respectivamente.
El mayor salto se produjo en las dos décadas posteriores a 1975. En la semana 22 de 1995, las muertes semanales de personas de 0 a 19 años se habían reducido ya hasta 89. Es decir, entre 1975 y 1995 el descenso fue de 313 fallecimientos semanales, un 77,9 por ciento menos.
Ese periodo coincide con una transformación profunda del sistema sanitario español. A mediados de los años setenta, la asistencia sanitaria estaba todavía muy vinculada a la Seguridad Social, con una cobertura centrada en trabajadores cotizantes, pensionistas y familiares beneficiarios. La financiación procedía principalmente de las cotizaciones sociales, la gestión era más centralizada y la Atención Primaria se apoyaba en un modelo de ambulatorios con un enfoque más asistencial y curativo.
Dos décadas después, el país se encontraba en un escenario muy distinto. Tras la Ley General de Sanidad de 1986, España había avanzado hacia un Sistema Nacional de Salud de vocación universal, financiado de forma creciente mediante impuestos generales y con un proceso de descentralización sanitaria en marcha. La atención primaria también había cambiado, con la expansión de los centros de salud y una orientación más preventiva, familiar y comunitaria.
Un cambio multifactorial e histórico
Los datos no permiten atribuir de forma directa la caída de la mortalidad a un único factor. Tampoco ofrecen por sí solos una tasa anual ajustada por población. Sin embargo, sí reflejan que la gran reducción de las defunciones semanales en menores y jóvenes se produjo en paralelo a un cambio de modelo sanitario, social y asistencial en España.
Entre 1995 y 2015, la bajada continuó, aunque desde niveles ya mucho más bajos. Las defunciones semanales de 0 a 19 años pasaron de 89 a 36, lo que supone una reducción adicional del 59,6 por ciento. En cambio, entre 2015 y 2026, la cifra se mantiene estable en esta comparación concreta, con 36 fallecimientos semanales en ambos años.
La lectura, como todo contexto histórico y por tanto, multifactorial, debe hacerse con cautela, porque la comparación se refiere a una semana concreta de cada ejercicio, la semana 22, y no a la mortalidad anual. Además, los datos son números absolutos y no están ajustados por el tamaño de la población de cada grupo de edad. Sin embargo, aun con esas limitaciones, se muestra una imagen clara del cambio registrado en España durante las últimas cinco décadas.
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