Nuevas tecnologías para desterrar tareas inútiles en la sanidad española

Redacción Médica aborda la digitalización en la sanidad como posible modelo para evitar la sobrecarga laboral

Domingo del Cacho Malo, Cristina Sánchez, Luis Morell, Irene Pérez, Jorge Gabiola, Andión Goñi y Jorge Gabiola.
mar 23 julio 2019. 17.10H
Consultas por Skype, diagnósticos por WhatsApp, una nueva categoría profesional encargada de la elaboración de informes… La innovación se ha colado de lleno en el mundo sanitario y, con ella, multitud de fórmulas que tratan de aliviar uno de los principales problemas a los que el sector se ve sometido: la sobrecarga asistencial. Pero, ¿son todos estos avances un 'arma de doble filo' que puede costar puestos de trabajo a los médicos? Redacción Médica ha reunido a profesionales de sector para abordar todo lo relativo a estas soluciones innovadoras. Un debate donde han quedado claros dos aspectos: que el avance de la tecnología es imparable contra la sobrecarga asistencial y burocrática y que las nuevas herramientas ayudan al profesional a "dejar de hacer lo que no debe de hacer". 

Comenzaremos por analizar las nuevas profesiones que están surgiendo en el panorama internacional como la figura del médico asociado y del médico escriba. ¿Qué opina la mesa?

Andión Goñi: "La máquina también aprende y es capaz de cruzar los datos muchísimo más rápido que cualquiera de nosotros".

María Andión Goñi Olangua, directora de Enfermería del Hospital 12 de Octubre y vocal de ANDE Madrid: No son necesarias. Ahora mismo hay profesionales dentro de los sistemas sanitarios que están capacitados para asumir las competencias extras que, por ejemplo, tiene el médico asociado. Como enfermera, creo que lo que tenemos que hacer es trabajar en unas profesiones de práctica avanzada. Y por su lado, los médicos pueden asumir nuevas competencias como solicitar los TAC, las ecografías, o algún tipo de prueba diagnóstica. En lo que respecta a los escribas, entiendo que ahora mismo las nuevas tecnologías nos permiten no necesitarlos. Las máquinas pueden transcribir lo que tú estás hablando y además, en breve, podrán pasarlo a un lenguaje comprensible y estandarizado.

Jorge Gabiola, director de Recursos Humanos de ASPE: En el sector privado existían figuras como el secretariado para realizar informes de Radiología, pero es un tema que está totalmente superado desde que se impusieron los transcriptores digitales. Teniendo en cuenta la evolución (que va a estar en todos los sistemas de radiología) y inteligencia artificial... Es un paso atrás. Lo que hay que empezar a hacer es a avanzar en las nuevas tecnologías.

Luis Morell, director del Área de Tecnologías de la Información del Sescam: No hay mucho debate. Las nuevas profesiones se deberían orientar más al cuidado del paciente que a escribir. Por ello, todo lo que tenemos que hacer para mejorar el cuidado lo debemos enfocar a nuevas funciones o competencias. En un futuro no muy lejano, estarán validadas las aplicaciones de historia clínica electrónica con reconocimiento de voz, con captura automática de lo que hablan tanto el paciente como el médico.

Cristina Sánchez Quiles, secretaria de Atención Primaria de CESM: Efectivamente, hablar de crear ahora nuevas especialidades, cuando lo que estamos es faltos de otras, no creo que sea lo ideal. Además, estamos hablando de un país cuyo sistema de formación MIR es la envidia a nivel internacional. Tenemos que orientar la solución a que los nuevos sistemas tecnológicos faciliten el trabajo de los ya especialistas.

Pero sí coinciden a la hora de dar más competencias a las profesiones ya formadas. Enfermeras que prescriben medicamentos o pueden hacer operaciones ambulatorias, médicos que puedan hacer TAC…

Cristina Sánchez: Se puede avanzar en alguna cosa, pero más o menos todos tenemos las capacidades y funciones bien delimitadas.

Domingo del Cacho recuerda que, lo primero que hace el paciente tras pasar por consulta, "es ir a ver al doctor Google".

Domingo del Cacho Malo, gerente del Hospital Universitario Severo Ochoa y miembro de la junta directiva territorial de Sedisa: En un país como España, que cuenta con unos 3,8 médicos por cada 1.000 habitantes, volver a hablar otra vez de médicos no tiene mucho sentido. Habrá que buscar otra cosa. No diría que nos faltan médicos, diría que nos sobran. No obstante, creo que el problema es que hay que emplearlos mejor. Efectivamente, los médicos tienen una sobrecarga, quizá no tanto asistencial como burocrática. Ahí es donde deben ayudarse de nuevas tecnologías como el reconocimiento de voz, por ejemplo. 

Y para solucionar la sobrecarga asistencial también hay que dejar de hacer lo que no se debe hacer. De hecho, un 30 por ciento de lo que hacemos no vale para nada. Si sumamos ese tiempo al 20 por ciento que facilita la receta electrónica, tenemos ya un 50 por ciento más. Además, podemos hacer cosas como empoderar a las enfermeras de modo que le demos al médico más tiempo para dedicarse al diagnóstico. Hay más soluciones variadas, unas incluyendo el uso de nuevas tecnologías y otras, como los protocolos y la redirección de los procesos, que no.

¿Qué opinan desde ANDE de este empoderamiento del que están hablando los compañeros?

María Andión Goñi: Lo tenemos muy claro. Tenemos que desarrollar el decreto de prescripción enfermera en todas las comunidades autónomas y darle más poder a estas profesionales. La evidencia está clara, y dice que las enfermeras de práctica avanzada suponen un ahorro en costes para el sistema sanitario, aumentan la satisfacción de los pacientes y disminuyen las reagudizaciones, los ingresos en los hospitales, las llegadas de los pacientes a las Urgencias… Hay que apostar por las enfermeras.

El segundo bloque de este debate se centra en las nuevas tecnologías. Hace poco, en Redacción Médica publicábamos una información sobre los altavoces inteligentes que estaban llegando a detectar infartos. ¿Esta ‘nueva competencia’ de las máquinas puede ser un arma de doble filo para eliminar médicos?

Jorge Gabiola: Son buenas porque, además de empoderar al profesional, hacen responsable al paciente en su proceso asistencial. Las nuevas generaciones, que van a estar marcadas por la cronicidad, van a ser pacientes mucho más acostumbrados a responsabilizarse de sus tratamientos. Con lo cual, todo el tema de consultas sucesivas, recogida de resultados o Medicina Preventiva mediante la tecnología van a hacer al paciente totalmente partícipe de su salud, con la importancia que ello conlleva en el alivio de la carga del trabajo de profesionales.


Cristina Sánchez asegura que, en muchas ocasiones, una máquina no puede transcribir una exploración si se está haciendo delante del paciente


Luis Morell: Las tecnologías pueden ser muy útiles para eliminar trabajos innecesarios, repetitivos y burocráticos. Hay que evolucionar para que, cuando un paciente vaya a un hospital, lo haga porque tiene un nivel de necesidad que no se ha podido resolver en otra parte. El 'internet de las cosas' aquí va a ayudar mucho convirtiendo las historias clínicas en herramientas que ayudan a la decisión, tanto del profesional sanitario como del paciente. Es decir, toda esa información que tenemos de los pacientes, sus antecedentes personales, los tratamientos, las veces que han tenido tensión, con un determinado grado de control y sistemas de monitorización... puede alertar al propio profesional de que necesite de asistencia.

Cristina Sánchez: Estamos hablando todo el rato de empoderamiento de Enfermería, no tengo nada en contra, pero no nos hemos referido al del médico. Y cuando se habla de la posibilidad de que la tecnología supla una consulta (tanto con el médico como con la compañera de Enfermería) es un error. Nosotros estamos luchando para que la relación entre médico y paciente se valore como Patrimonio inmaterial de Humanidad. El paciente, cuando llega a consulta de un profesional, lo hace en una situación de fragilidad. Se siente un poco atemorizado, no sabe lo que tiene... por eso esa relación es básica y tiene que ser física.

Las nuevas tecnologías son importantes, por supuesto, para facilitar el trabajo del profesional, pero no para sustituirlo. Respecto a la grabación o a la transmisión de historia clínica, tengo mis dudas porque muchas veces la exploración al paciente no la puedes ir transmitiendo directamente en voz alta en un aparato. Entonces, dictar un informe, sí, o transmitir la historia clínica, sí, pero delante del paciente… ¡Cuidado!

Respecto a la mejora en el seguimiento de los diagnósticos, por supuesto, siempre existirán aparatos mucho más fiables, pero la interpretación por parte del profesional es imprescindible. No todo es sustituible por la tecnología, esa relación no se puede perder, esa necesidad de comprensión por parte del profesional no se puede perder.

Imagen de la mesa durante el debate organizado por Sanitaria 2000.

Imagen de la mesa durante el debate organizado por Sanitaria 2000.


¿Y esa consulta digital desde el ordenador de casa?

Cristina Sánchez: Se pueden hacer, pero no son resolutivas al cien por cien. Muchas imágenes son peligrosas que circulen y deben interpretarse acompañadas de un contexto: superficie, profundidad o el tacto de la lesión, que por determinadas vías no puedes obtener. Hay países como Suiza, pioneros en este campo, que utilizan con una facilidad tremenda este tipo de diagnóstico, pero no sirve para todo.

Domingo del Cacho: Estamos viviendo una época en la asistencia sanitaria que es de absoluta revolución. Y en la sanidad tenemos dos opciones: o nos subimos a la ola de las nuevas tecnologías o nos dará un revolcón en la playa tremebundo que nos dejará medio ahogados. No solo tenemos que subirnos a esa ola, tenemos que surfearla.

Para eso, tenemos el 'Internet de las cosas', que entre otros aspectos nos facilita el control de los pacientes en el domicilio. Tenemos el 'big data' que se transforma en plataformas de ayuda a la decisión y también contamos con estructuras que leen la radiología con mayor precisión que los radiólogos. Ya tenemos algoritmos de diagnósticos en los que el médico simplemente tiene que seguirlos o no. Pero esto, en absoluto puede suponer una sustitución al cien por cien de las consultas. De momento, no me imagino un médico virtual. Pero sí que me imagino un médico que trabaja mucho por videoconferencia en el ordenador de su despacho viendo cómo evolucionan unos pacientes que están en su casa. Esto sí lo veo, clarísimo y en muy poco tiempo.

Morell: "La relación médico-paciente también va a cambiar porque se va a democratizar el conocimiento".

Luis Morell: Estoy de acuerdo en que no se puede sustituir al médico por una máquina. Lo que tenemos que conseguir es que el tiempo de que disponga sea de calidad.

Tanto desde el punto de vista de la accesibilidad del paciente como del profesional (nuevas técnicas diagnósticas, terapéuticas, empoderamiento de Atención Primaria y Especializada), la telemedicina está aportando mucho valor. Y no se trata de que no haya médicos, se trata de que el tiempo que tenga el médico lo dedique a un tiempo de calidad.

María Andión Goñi: Es así, las nuevas tecnologías facilitan muchísimo la relación. Pueden espaciar el tiempo que un paciente tenga que verse con un profesional. Pero, por otra parte, hay un tema que me preocupa mucho cuando hablamos de la tecnología y de la historia clínica electrónica…la calidad de los datos. No sé hasta qué punto, supongo que en un tiempo breve, las máquinas entenderán muy bien lo que los profesionales estamos hablando. Pero tienen que entenderlo muy bien porque a veces hay unas diferencias que las máquinas resultan muy complicado que lo interpreten. Y a partir de esos datos es de donde luego vamos a sacar la predicción.

Luis Morell: Sin lugar a duda, la calidad de los datos es fundamental.

Cristina Sánchez: Sobre todo, de cara al diagnóstico. En base a la calidad de esos datos, el diagnóstico que emitimos no lo puede dar una máquina, lógicamente.

Luis Morell: Ahí discrepo.

María Andión Goñi: Creo que podría, si tuviera bien los datos, pero la duda es si los tiene o no.

Luis Morell: Es muy importante empezar a ver cómo cogemos los datos estructurados para que sean de más calidad o si vamos a dejar que las máquinas hagan ese trabajo. Probablemente, sea una mezcla de las dos cosas porque las máquinas ya están empezando a ser capaces de contextualizar en función de cómo se dice la palabra, a qué palabra está asociada... Es decir, que un término clínico dentro de un contexto ya tiene un significado y ese significado lo puedes utilizar. Lógicamente, todavía estamos un poquito lejos pero no mucho. No más de una década.

Cristina Sánchez: ¿Y crees que el paciente va a fiarse del diagnóstico de un aparato, de una máquina, antes que del profesional?

Domingo del Cacho Malo, Cristina Sánchez, Luis Morell, Irene Pérez, Jorge Gabiola, Andión Goñi y Jorge Gabiola.

Domingo del Cacho Malo, Cristina Sánchez, Luis Morell, Irene Pérez, Jorge Gabiola, Andión Goñi y Jorge Gabiola.


Luis Morell: Pues mira, ¿tú crees que hay muchos médicos que discrepen del informe de un avanzado ahora mismo? Me acuerdo cuando estudié Medicina, cogíamos el microscopio e íbamos juntando los linfocitos.

Cristina Sánchez: No, no, ese tipo de máquina no.

Luis Morell: Pues es igual, ya nadie va con un analizador...

Cristina Sánchez: Y sin él no podríamos trabajar, eso lo tenemos claro los profesionales, pero eso es una maquinaria, avance, innovación, al servicio del profesional. A mí lo que me asusta es que la máquina tome la decisión. A base de aportaciones de diferentes tecnologías hay que tomar una decisión, y creo que le corresponde al médico.

Domingo del Cacho: Te voy a dar la vuelta al argumento. Cuando los pacientes van a consulta y se les da un diagnóstico, o un posible tratamiento, lo primero que hace es ir a ver al doctor Google y comprobar lo que le ha pasado. Estamos viviendo una época en la que no solo el paciente, la sociedad en general, ha puesto absolutamente en solfa lo que es una profesión. El profesional hasta ahora era alguien que se interponía entre un cuerpo específico de conocimiento. Lo que decía el médico era palabra de ley. Ahora no, ahora lo que hemos conseguido con Internet es que se democratice, por llamarlo de alguna manera, o que se popularice el saber. Y lo que hace el ciudadano es ir a Internet a ver y se cree lo que dice. De hecho, se cree tanto lo que dice Internet como lo que le acaba de decir su médico, a veces incluso más.


Jorge Gabiola recuerda que se mete a todos los pacientes en un mismo saco de "una consulta de tres minutos" pero hay quienes merecen "20 minutos y otros 25 segundos"


Cristina Sánchez: Sí, sí en eso estamos de acuerdo. Pero eso es un error dejar que eso cambie o modifique la forma de trabajar. Sí es cierto que Internet te da muchísima información, incluso páginas web muy correctas, pero la experiencia de un profesional es la que va a decidir por dónde tirar, qué pruebas diagnósticas pides y qué posibilidades tiene ese paciente. Si no, al final lo que vamos a hacer es lo que diga Internet.

Domingo del Cacho : Totalmente de acuerdo contigo. El cuerpo científico de cualquier profesión está formado por dos partes, una de saber científico y otra parte muy importante, que es la experiencia. Eso no lo da Internet, eso lo adquiere cada uno con su formación continua, su saber hacer y su profesión. Y esto, evidentemente, es lo que el médico tiene y el paciente nunca va a encontrar en Internet. ¡Nunca!

María Andión Goñi: Pero disculpad porque es que las máquinas también aprenden. Igual que hemos aprendido nosotros, porque al final hemos aprendido en base a protocolos, en base a la experiencia, basándonos en la evidencia... la máquina también aprende y es capaz de cruzar los datos muchísimo más rápido que cualquiera de nosotros. El contacto del profesional con el paciente es importante, no debe perderse. Pero sí nos va a ayudar, tanto a los pacientes como a los profesionales, a avanzar en nuestras relaciones porque nos va a liberar de, como estábamos diciendo, hacer cosas que no tenemos por qué hacer, que nos las van a poder hacer las máquinas y podremos dedicarnos a tener ese trato más directo con los pacientes y a humanizar en ese cuidado.

ASPE: "Las nuevas generaciones, que van a ir volviéndose pacientes crónicos, van a ser pacientes mucho más acostumbrados a responsabilizarse de sus tratamientos".

Jorge Gabiola: Al final metemos a todos los pacientes en el mismo saco: una consulta de tres minutos porque no hay más tiempo. Pero quizás hay pacientes que merecen 20 minutos y otro merece 25 segundos y hay pacientes que no deben de tener en una lista de espera de tres meses. El médico tiene que seguir siendo la piedra fundamental del sistema con la Enfermería, pero que hay que intentar aprovechar las nuevas tecnologías.

María Andión Goñi: Da vértigo, ¿verdad?

Cristina Sánchez: ¡Efectivamente! (ríe) Así es.

Una de esas ayudas al profesional puede ser conectar a los pacientes, algo de gran utilidad en provincias muy dispersas.

Luis Morell: Nosotros, por ejemplo, tenemos algunos hospitales en los que no hay radiólogo pero hacemos una conexión de radiología en red. Todas las imágenes están disponibles desde el 2002, y hay cardiólogos que trabajan en su centro y otros que informan mediante tecnología. En otro ámbito, el de la Dermatología, estamos con un sistema que lleva una 'Clinic Cam', que no es otra cosa que una aplicación que captura la imagen, la encripta, la vincula con una lista de trabajo y creamos una red de ayuda a los profesionales desde expertos en la material. Eso lo tenemos que explotar.

Pero no solamente porque seamos dispersos, sino porque el conocimiento clínico se va concentrando, se va especializando, de forma que el trabajo en red, de redes expertas de profesionales. Además, ese sistema hay que fortalecerlo para no trabajar dentro de las paredes de lo que es un edificio físico, que sí que trabajaremos sentados en algún sitio, pero que será un centro de asistencia habitual donde profesionales de distintas ubicaciones del propio sistema sanitario, de distintos sistemas sanitarios, colaboren

El resto de la mesa cómo ve ese futuro y, si lo tiene implantado, ¿qué experiencias hay positivas al respecto?

María Andión Goñi: Todas estas tecnologías las tenemos que aprovechar. Hay alguna experiencia en el País Vasco de teleasistencia, que además está llevada por enfermeras, para el paciente crónico. Lo que hacen es tener una relación directa con esos pacientes y está dando muy buenos resultados. Pero también creo que es muy importante que nos acerquemos al domicilio del paciente y eso en España es una asignatura pendiente todavía.

Cristina Sánchez asegura que las consultas en remoto se pueden hacer "pero no son resolutivas al cien por cien". 

Cristina Sánchez: En ese aspecto es cierto. Utilizar este tipo de tecnologías en consultas entre profesionales me parece ideal, ahí cuentas con tiempo, puedes aportar la historia clínica del paciente, poner al paciente en su unidad, aclarar dudas, y como decía el compañero evitar desplazamientos a los pacientes. En eso estamos de acuerdo. Respecto al usuario, y sobre todo en el tema de la cronicidad, ahí hay que tener mucho cuidado. En cuanto a las vías que podemos utilizar, como el WhatsApp personalizado es un error, porque crea una inseguridad y una responsabilidad civil muy peligrosa. Su uso no es seguro, no tienes la historia clínica en ese momento, no conoces al paciente, tienes que fiarte de que la persona que está detrás del WhatsApp sea el que dice ser, o sea, una serie de circunstancias que eso para mí desde luego es inseguridad total.

Respecto a la videoconferencia incluso de pacientes que están en determinados puntos de aislamiento con el médico rural que no puede acceder en determinados momentos, podría darse siempre y cuando tenga esa disposición de la historia del paciente, que lo puedas comprobar con quien estás hablando, podría ser en caso de necesidad.

Pero en el crónico hay dos cuestiones que considero muy importantes: el hecho de que sean muy dependientes y la edad. Son pacientes de más de 65 años que, por desgracia, tienen un nivel cultural que en algunos aspectos es limitado en lo tecnológico. No puedes poner a una persona de la tercera edad a manejar un WhatsApp o una videoconferencia si no lo ha hecho antes. Por eso creo que hay un porcentaje de pacientes en el que el profesional nunca puede faltar.

Domingo del Cacho Malo: En Suecia, por ejemplo, hay hospitales monográficos de Anatomía Patológica que surten a un buen puñado de hospitales generales. En Madrid tenemos la experiencia del anillo radiológico en el que surten a seis o siete hospitales nuevos y toda la radiología se concentra en un solo hospital donde está el bloque de radiólogos que es el que lee la radiología de todos. Hay experiencia de este tipo y cada vez vamos más a este formato de gestión.

Evidentemente tiene sus limitaciones, no vale para todo, pero sí funciona. Nosotros en mi hospital estamos haciendo videoconferencias de Dermatología, por ejemplo, y se resuelven prácticamente todas las consultas que se realizan por videoconferencia. Sigo diciendo que no, que el médico virtual no va a existir, pero sí nos va ayudar mucho en este tema.

Conclusiones:

Conclusiones del debate 'Soluciones innovadoras para aliviar la sobrecarga asistencial del médico'.

Domingo del Cacho Malo: La tecnología va a ser una parte importante en la asistencia sanitaria y va a reordenar procesos. Pero todo ello se debe de hacer sin olvidar una palabra que antes ha salido, pero solo una vez, que es la humanización. No nos podemos negar a la tecnología pero no podemos olvidar nunca que al que estamos tratando es a un paciente, que es un ser humano y que necesita de nuestra atención, de nuestra mirada, de nuestra mano y de nuestras palabras cálidas.

Cristina Sánchez: Efectivamente, las nuevas tecnologías a disposición de profesionales son beneficiosas, necesarias y, de hecho, se están demandando. Pero, como estamos diciendo desde el principio, por lo menos estoy convencida de que la relación con el paciente es básica, que los profesionales somos todos necesarios. Pero bueno, en principio sí, las nuevas tecnologías bienvenidas sean y siempre contando, pues eso, con la opinión del paciente, con su unidad y con una opinión del profesional.

Luis Morell: Es una evidencia que el uso de la tecnología está ayudando a los profesionales en su día a día y no se va a sustituir al profesional, que la tecnología en sí misma no pretende, ni creo que se estudie. Ese papel lo va a tener. Pero sí que es verdad que va a cambiar la forma de trabajar de los profesionales y que va a haber otro tipo de profesionales con otro tipo de competencias, con otro tipo de errores. Que la relación médico-paciente, lógicamente también va a cambiar porque se va a democratizar el conocimiento. Y que además la tecnología también va a suponer una fuente de sostenibilidad del sistema.

Jorge Gabiola: Ha sido un debate muy interesante, veníamos a hablar del alivio de la carga asistencial y hemos acabado hablando de seguridad del paciente, de humanizar el trato al paciente, de mejorar los criterios de toma de decisiones de los profesionales y de la gestión eficiente de los recursos. Queda muy claro que hay que apostar por las nuevas tecnologías y por cómo replantearnos las formas de organizarnos en el futuro.

María Andión Goñi: Estoy de acuerdo con todos y, efectivamente, ha llegado el momento de cambiar la manera de hacer las cosas. La sociedad nos lo está demandando, la tecnología está aquí y no se va a ir, da vértigo pero es así. No nos va a sustituir a los profesionales, es más, seguramente en la sanidad tendremos que incorporar nuevos profesionales en un momento determinado, estamos ahora ya hablando mucho de los informáticos, de los ingenieros... Nos necesitamos todos. Hay sitio para todos y trabajo para todos. Por lo tanto, bienvenida sea la tecnología porque nos va a quitar tareas innecesarias y vamos a podernos dedicar pues a nuestro día a día.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.