Cartel de Muface.
Incertidumbre. Durante más de siete meses, esa fue una de las palabras más repetidas en su entorno. Las dudas sobre su futuro, su
posible desaparición tras casi 50 de historia y la insostenibilidad que se generó a su alrededor marcaron la
crisis sin precedentes de Muface. Hicieron falta más de 200 días para que la mutualidad encargada de dotar asistencia sanitaria a los funcionarios saliese adelante, y
lo consiguió hace precisamente un año. Este mes de mayo se ha cumplido el
primer aniversario de un concierto que se extenderá hasta 2027 y para el que los sindicatos presentes en el Consejo General de Muface ya han fijado sus propias metas. Una de ellas, como explican las fuentes presentes en esta cumbre, consiste en
“integrar a los mutualistas de la sanidad concertada en el 112. Es una prioridad”.
Redacción Médica se ha puesto en contacto con varias de las principales voces sindicales que actúan como representantes de los mutualistas en estas reuniones. Y todas ellas coinciden en las
“luces y sombras” que rodean a la mutualidad dirigida por
Myriam Pallarés.
Pasado, presente y futuro. Primero, los antecedentes. “Los
cambios evidentes producidos con respecto al anterior concierto sanitario han sido el incremento presupuestario, la desaparición de otra compañía en la prestación del servicio [
DKV, concretamente], la recuperación de dos periodos ordinarios de cambio, una mayor duración del mismo y la necesidad de mejorar el servicio que se presta al colectivo de mutualistas”, resaltan estas fuentes.
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"La asistencia sanitaria se ha visto gravemente perjudicada por cambios que no son tan obvios"
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Pero esa transformación no es suficiente para el mutualismo. “La asistencia sanitaria se ha visto gravemente perjudicada por cambios que no son tan obvios”, insisten. De hecho, su enumeración comprende desde “el incremento de la burocratización de pruebas médicas e intervenciones quirúrgicas”, hasta la
“reducción de cuadros médicos” o la “aparente creación de
listas de espera distintas para la adjudicación de citas médicas”.
Estas son algunas de las ideas que los sindicatos revelan a lo largo de la conversación con
Redacción Médica. Y es que, si bien mencionan medidas como la
implantación total de la receta electrónica concertada de
Muface o la intención de implementar el parte de baja electrónico, lo cierto es que comparten la que para ellos es una de las ‘asignaturas pendientes’ de Myriam Pallarés: “
Es necesario integrar a los mutualistas de la sanidad concertada en el 112. Tiene que ser una prioridad".
El 112 abre el debate de la sanidad concertada de Muface
Hace ya varios meses que los propios mutualistas iniciaron una campaña de quejas y firmas para solicitar la
integración de la sanidad concertada de Muface en el teléfono 112. En este sentido, cabe destacar que estos titulares, así como sus beneficiarios, pueden hacer uso de un teléfono de urgencias facilitado por las entidades (Asisa y Adeslas). No obstante, sí utilizan este número de tres dígitos,
tendrán que abonar los costes de su bolsillo. Un desembolso que,
como sacó a relucir Redacción Médica,
puede ascender hasta los 15.000 euros.
Hay excepciones. Por un lado, aquellos que en la mutualidad han optado por la sanidad pública pueden hacer pleno
uso del 112. Pero en el caso de aquellos que han elegido el modelo concertado, solo pueden utilizar este teléfono cuando se notifique la
‘urgencia vital’. Esta se define como aquella situación “en que se haya producido una patología cuya naturaleza y síntomas hagan presumible un
riesgo vital inminente o muy próximo, o un
daño irreparable para la integridad física de la persona de no obtenerse una actuación terapéutica de inmediato”. Y, a ello, se suman otros
casos excepcionales que este periódico reveló.
“Son muchas las mejoras que se deben realizar para que el colectivo de mutualistas pueda gozar de los beneficios que tiene el resto de la población”, sentencia. Así, incluyen el “
ajuste del copago farmacéutico al resto de la población, el uso del teléfono de emergencias 112 por parte del colectivo, los convenios rurales con todas las CCAA o la atención de salud pública sin distinciones”.
El primer año del concierto de Muface
El 30 de abril de 2025 está marcado en la historia de
Muface. Fue entonces cuando, tras meses de incertidumbre (de nuevo, ese sentimiento), la dirección general de la mutualidad y las dos únicas entidades que presentaron sus ofertas (
Asisa y Adeslas)
firmaron el concierto de asistencia sanitaria para los años 2025, 2026 y 2027. Un convenio cuyas rúbricas quedaron selladas en el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, tal y como narró
Redacción Médica.
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"La valoración de este primer año no puede ser positiva por la problemática en la que está inmersa el colectivo"
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Al día siguiente, el 1 de mayo, dio comienzo la
nueva era de Muface. Un capítulo que ahora, en el presente, ya tiene un análisis por parte de los sindicatos. “La valoración de este primer año no puede ser positiva por la problemática en la que está inmersa el colectivo, pero, sin lugar a dudas, la crisis vivida (y que seguimos viviendo)
ha servido para que se tome conciencia de la necesidad de mejora que requiere el mutualismo administrativo y que
se hayan tomado medidas para poder abordar un estudio profundo de la situación en la que se encuentra para mejorarlo”, responden las voces sindicales.
Precisamente, una de las organizaciones que actúa como representante de los funcionarios hace hincapié en esas “sombras” de este primer año. “Tras la firma del concierto, los servicios que se ofrecen a través de las compañías asistenciales con las que tienen suscrito dicho concierto
no cumplen con los parámetros de calidad establecidos, como tampoco lo hacen con las prestaciones a las que están obligadas a ofertar, conforme a lo recogido en la Cartera Nacional de Servicios y los conciertos sanitarios”, dicen.
“
Son destacables los recortes en los cuadros médicos, los pocos centros asistenciales, la eliminación de clínicas y
especialidades médicas, como las de Oncología y Radioterapia; el cobro de algunas pruebas médicas a las personas mutualistas, la ausencia en pequeñas poblaciones de la Atención Primaria...”, enumeran.
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"El gran cambio respecto a otros conciertos ha sido el precio"
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Otra de las organizaciones hace especial hincapié en la situación económica del organismo público. “El gran cambio respecto a otros conciertos ha sido el precio”, recalan haciendo alusión a la
última prima, del 41,2 por ciento. “Hay algunas novedades importantes que tratan de mejorar la calidad asistencial, como la
creación de la Comisión de Prestaciones y Calidad Asistencial o la puesta en marcha del proyecto de parte electrónico de incapacidad temporal”, inciden.
“Hay que
estudiar mejoras en el modelo que redunden en una mejor calidad asistencial pero que, al mismo tiempo, lo hagan atractivo para las compañías. Se trata de
impulsar las reformas que requiere el modelo mutualista tras sus cincuenta años de existencia”, insisten sobre el futuro del modelo.
Ese pasado, presente y futuro conforma la
fotografía de Muface tras su primer año de concierto. Un análisis que llega de la mano de las principales organizaciones sindicales presentes en el Consejo General y que actúan en representación de los funcionarios. Un conjunto que hace apenas un año que vio cómo la incertidumbre por el futuro del concierto sanitario se disipaba y que, por lo tanto, le daba una estabilidad hasta 2027. Un contrato que ya conoce algunos de sus primeros frutos y que parece tener una
prioridad principal: integrar la sanidad concertada de Muface en el uso del 112.
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