Representantes de las especialidades con mayores listas de espera reclaman equidad, telemedicina y redes especializadas

La sanidad más tensionada pide una Ley flexible con la realidad clínica
Salvador Morales Conde; Francisco José Muñoz Negrete; Laureano Molins López-Rodó; Samuel Díaz Insa; Enrique Gómez Barrena; Antonio Santiago Salinas Sánchez; e Ignacio Fernández Lozano.


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Uno de los grandes hitos de la sanidad española contemporánea fue la aprobación de la Ley General de Sanidad de 1986, una norma que no solo transformó el modelo asistencial, sino que sentó las bases del actual Sistema Nacional de Salud (SNS). A partir de ese momento, las distintas especialidades médicas se fueron integrando progresivamente en una estructura común, respetando sus particularidades y niveles de desarrollo. Sin embargo, cuatro décadas después, la profunda evolución científica, tecnológica y asistencial ha desbordado en muchos aspectos el marco original de la ley, que ya no refleja plenamente la complejidad de la realidad clínica actual.

En este contexto, las Comisiones Nacionales de las distintas especialidades que cuentan con las listas de espera más tensionadas, coinciden en la necesidad de actualizar la Ley para adaptarla a los retos actuales, aunque cada una pone el foco en prioridades específicas. Desde la mejora de la coordinación entre niveles asistenciales y el impulso de la telemedicina, hasta la creación de unidades subespecializadas, el refuerzo de la capacidad quirúrgica o la garantía de acceso equitativo a la innovación, los especialistas reclaman una "normativa más flexible y alineada con la realidad clínica".

Asimismo, insisten en la importancia de reforzar los recursos humanos, mejorar la eficiencia del sistema y asegurar que los avances científicos lleguen de forma homogénea a toda la población. Y, para ello, la infraestructura hospitalaria debe estar adaptada a las necesidades actuales.

Integración de telemedicina y más coordinación en Cardiología


Desde el ámbito de la Cardiología, Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Comisión Nacional de la especialidad, pone el foco en el "elevado número de pacientes con patologías crónicas que requieren seguimiento por parte de los cardiólogos". Otro de los factores que ha transformado de forma significativa el papel de la Cardiología y que reclaman una adaptación legislativa en el sistema sanitario es la irrupción de múltiples innovaciones. "Han surgido nuevos fármacos para la insuficiencia cardiaca y el control del colesterol, prótesis percutáneas, técnicas de reparación valvular mitral por vía percutánea, marcapasos sin cables o desfibriladores subcutáneos, entre otros avances", detalla.


Fernández Lozano: "Consolidar la telemedicina permitirá facilitar un mejor seguimiento de los pacientes"



"La Medicina responde a una demanda prácticamente ilimitada, impulsada por el aumento de patologías crónicas tan prevalentes como las cardiovasculares, por lo que la normativa debe adaptarse para afrontar los próximos años con garantías". En este sentido, añade que uno de los principales retos del SNS es “mejorar la eficiencia del sistema y garantizar condiciones adecuadas para los profesionales". 

Desde el punto de vista asistencial, Fernández Lozano también considera clave reforzar la coordinación entre Cardiología y Atención Primaria: "Es uno de los aspectos prioritarios. Si se mejora esta conexión, se agilizaría la comunicación dentro del SNS y los médicos de Familia contarían con mayor respaldo en el manejo de estos pacientes".

En la misma línea, Antonio Santiago Salinas Sánchez, presidente de la Comisión Nacional de Urología, señala que el problema de las listas de espera no puede abordarse como un fenómeno único, sino que varía en función de cada centro y nivel asistencial. En este sentido, destaca la importancia de implantar "criterios homogéneos de derivación y protocolización" entre Atención Primaria y hospitalaria, con el objetivo de reducir consultas innecesarias y mejorar la eficiencia del sistema.

"El médico de Familia debería saber exactamente cómo y cuándo derivar al paciente", indica, subrayando que una mejor coordinación permitiría reducir tanto las primeras visitas como las revisiones, ya que los pacientes llegarían con pruebas ya realizadas y circuitos asistenciales completados. Además, plantea el desarrollo de "consultas de alta resolución y sistemas de valoración telemática" entre niveles asistenciales, aunque reconoce que su implantación aún es desigual entre especialidades.

Otro de los pilares de mejora, según el responsable de la Comisión de Urología, es el trabajo en red entre hospitales, con "una mayor corresponsabilidad entre centros de distinto nivel. Esto permitiría distribuir determinados procedimientos y concentrar la cirugía más compleja en unidades de referencia", optimizando recursos y resultados. "Debe quedar claro el papel del urólogo en el manejo integral del paciente oncológico", señala, reclamando una regulación más precisa de los circuitos terapéuticos para evitar conflictos entre especialidades y garantizar una atención unificada.

El impulso de la telemedicina es otro de los elementos que Cardiología considera fundamental incorporar en la normativa. "Permite que los profesionales tengan acceso a las pruebas realizadas en otros niveles asistenciales, facilitando un mejor seguimiento de los pacientes. Esto contribuiría tanto a reducir las listas de espera en Cardiología como a mejorar la calidad de la atención", asegura Fernández Lozano. Una idea que comparte Francisco José Muñoz Negrete, presidente de la Comisión Nacional de Oftalmología, al proponer medidas como "el desarrollo de plataformas de telemedicina". 

Traumatología, ante el reto del envejecimiento

 
Otra de las especialidades que actualmente cuenta con largas listas de espera quirúrgica es Traumatología. Ante esta realidad, Enrique Gómez Barrena, presidente de la Comisión Nacional de la especialidad, afirma que esta tendencia ha ido en aumento debido al envejecimiento articular de la población: "Las articulaciones son una de las partes que más se deterioran y que más sufren con el paso del tiempo, debido a la sobrecarga o a lesiones derivadas de la actividad deportiva y profesional".

El facultativo también señala un segundo factor: las fracturas asociadas "a la fragilidad o a los accidentes y sus lesiones derivadas". Por ello, mejorar este escenario desde el punto legislativo requeriría  "un mejor aprovechamiento de todos los recursos disponibles, una mayor protocolización de las indicaciones quirúrgicas para concentrar los esfuerzos en los pacientes que más lo necesiten, y un refuerzo de la formación para optimizar el aprovechamiento de los recursos humanos en las patologías más demandadas".

Aunque en su momento, la ley "permitió el desarrollo y la integración del SNS, una gran estructura que logró ensamblar los diferentes recursos en un modelo unitario de gestión sanitaria en España", la complejidad de los tratamientos actuales y la evolución tecnológica dentro de la especialidad, exigirían la creación de unidades subespecializadas. "La dedicación específica a una parte del cuerpo permite abordar mejor las patologías complejas, desarrollar todo el proceso asistencial con mayor precisión y obtener mejores resultados".


Gómez Barrena: "La Ley General de Sanidad debe consolidar redes hospitalarias para el tratamiento de problemas más complejos"



El problema viene, afirma, al implantar esta subespecialización en hospitales pequeños. En este sentido, el traumatólogo sugiere "seguir la estela de otros países europeos y consolidar redes hospitalarias para el tratamiento de problemas más complejos, con el objetivo de maximizar el beneficio social de esta evolución clínica y tecnológica. Para ello, es necesaria una cierta adaptación del sistema". Este modelo, en cualquier caso, permitiría "derivar pacientes en un entorno controlado, facilitar la toma de decisiones conjuntas y especializadas, y mejorar la formación de los profesionales en áreas concretas y en centros de referencia, logrando así una mayor eficiencia".

Neurología pide estandarización de avances técnicos en el SNS


El déficit de neurólogos que sufre actualmente España es el principal motivo, según Samuel Díaz Insa, presidente de la Comisión Nacional de Neurología, por el cual existen listas de espera notables en la especialidad: "En los últimos años Neurología ha crecido muchísimo en el sentido de que, al haber mucha más patología, la población envejece. Conforme envejece la población, existe más demencia, párkinson o ictus". 

Por otra parte, la tecnificación experimentada en esta rama médica en áreas como la Neurocirugía durante los últimos 20 años provoca que "se haya pasado de realizar diagnósticos muy precisos, pero con pocos tratamientos disponibles al contar con infinidad de abordajes útiles, y algunos de ellos necesitan la administración por parte del propio neurólogo". 

"Existen muchos avances que, si no se cambia la actual realidad, no se logrará que lleguen a la población", indica, pidiendo que se destinen más recursos que posibiliten este acceso equitativo a la innovación tecnológica y asistencial. 


Díaz Insa: "Se debe garantizar que la innovación llegue a toda la sociedad"





Hacer más atractivo el actual SNS es otro de los aspectos que el neurólogo defiende instaurar en la ley para que no haya más déficit de facultativos en este campo y en otras especialidades: "Existe un sistema garantista en la formación y España es un país donde no es fácil conseguir que se convaliden los títulos conseguidos en países fuera de Europa". 

Presión asistencial y reforzar recursos estructurales


El incremento de las listas de espera responde, en gran medida, a un problema estructural derivado del envejecimiento de la población y del avance de la medicina. Así lo señala Salvador Morales Conde, presidente de la Comisión Nacional de Cirugía General y del Aparato Digestivo, quien advierte de que el "aumento de la esperanza de vida conlleva también una mayor prevalencia de patologías que requieren intervención quirúrgica".

En esta línea, Muñoz Negrete coincide en que la "presión asistencial seguirá creciendo, especialmente ante la alta demanda de procedimientos como la cirugía de cataratas o la irrupción de nuevos tratamientos para patologías como la degeneración macular".

Ambos especialistas subrayan que, para hacer frente a esta situación, no basta con incrementar el número de profesionales, sino que es imprescindible reforzar los recursos del sistema. Morales Conde insiste, de cara a una potencial modificación del marco legal, en que "el aumento de plantilla debe ir acompañado de una ampliación de infraestructuras y de la capacidad quirúrgica", mientras que Muñoz apunta a "la necesidad de una mayor inversión para sostener cualquier ampliación del sistema".

Gestión y modelos asistenciales


Uno de los principales puntos de consenso entre los especialistas es el desfase de los programas formativos respecto a la realidad clínica actual. Morales Conde denuncia que el programa de Cirugía General, vigente desde 2007, "no refleja la evolución hacia técnicas mínimamente invasivas como la laparoscopia ni la creciente subespecialización".

En la misma línea, Laureano Molins López-Rodó, presidente de la Comisión Nacional de Cirugía Torácica, advierte de que el programa de su especialidad, que data de 1996, tampoco se ajusta a los avances actuales. Así, señala que en estos cuarenta años la especialidad ha experimentado una evolución profunda hacia técnicas mínimamente invasivas."Hemos pasado de la toracotomía clásica a la videotoracoscopia, que hoy es el estándar en patologías como el cáncer de pulmón”, explica. A este cambio se suma la incorporación progresiva de la cirugía robótica, que exige nuevas competencias y una formación continua tanto para residentes como para especialistas en activo.

Ambos coinciden en que la actualización de los programas formativos "debe ser una prioridad para adaptar el sistema sanitario a la innovación tecnológica y a las nuevas necesidades asistenciales".

Igualmente, Salinas Sánchez, de cara a una posible reforma de la Ley General de Sanidad, considera prioritario "definir mejor los límites competenciales de cada especialidad" y mejorar la capacidad del sistema para incorporar innovaciones tecnológicas de forma ágil. En este sentido, plantea la posibilidad de actualizar los programas formativos "mediante anexos o revisiones parciales" que permitan adaptarse más rápidamente a los avances científicos.

Reformas del marco normativo sanitario


De cara a esta posible reforma de la Ley General de Sanidad, los especialistas plantean distintas líneas de actuación que convergen en la necesidad de modernizar el sistema. Morales Conde apuesta por "establecer un análisis continuo de las necesidades asistenciales para ajustar recursos y estructura a la evolución demográfica".

Por su parte, Molins López-Rodó defiende así mismo la necesidad de reforzar el papel del Ministerio en aspectos estratégicos como los programas de cribado, con el objetivo de evitar desigualdades entre territorios, manteniendo al mismo tiempo la capacidad de gestión de las comunidades autónomas. Para Salinas Sánchez debe ser este departamento el que garantice, con sus políticas, la equidad. "Sanidad debería velar por que el tratamiento de los pacientes sea homogéneo en todo el territorio", dice, señalando estas diferencias existentes entre comunidades autónomas en la implementación de recursos y tecnologías.

Garantías en el acceso y calidad del sistema MIR


Más allá de la organización asistencial, también se plantean retos en el acceso y la calidad del sistema. En este contexto, Muñoz Negrete advierte de la necesidad de reforzar los mecanismos de control del examen MIR y la necesidad de revisar las condiciones laborales del personal médico, especialmente en lo relativo a las guardias de 24 horas, "un modelo obsoleto en comparación con otros países del entorno".
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