Álvaro Sánchez Ferro, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
La
Inteligencia Artificial (IA) lleva tiempo abriéndose paso en la
Medicina a través de múltiples campos, perfeccionando escenarios e incluso explorando
nuevos caminos para abordar con más garantías enfermedades que siguen siendo complejas, ya que el estudio del certebro sigue siendo un misterio con muchos interrogantes. En este contexto, y con la mirada puesta en el
Día Mundial contra el
párkinson, la investigación en torno a esta patología cobra aún más relevancia. Ante esta realidad, España está decidida a apostar por esta nueva tecnología para hacer frente a esta patología, enarbolando la bandera de la IA y convirtiéndose en uno de los
países más punteros en este campo, no solo en
Europa, sino también a nivel
mundial.
Uno de los testimonios que está viendo en primera línea las mejoras que están realizando numerosos Servicios de Neurología españoles es el de
Álvaro Sánchez Ferro, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (
SEN). El especialista explica en
Redacción Médica que “muchos ensayos clínicos españoles están empezando a analizar
sensores para medir respuestas, permitiendo generar una Medicina objetiva con diferentes propósitos”.
Sánchez Ferro es conocedor de que numerosos hospitales españoles “están implementando nuevas tecnologías con IA para detectar la evolución del párkinson”, y también recuerda que algunas
instituciones, como la Universitat Politècnica de Catalunya (
UPC), “desarrollaron recientemente una spin-off para impulsar una Medicina objetiva de la enfermedad neurodegenerativa”.
A través de cámaras web con IA, el neurólogo afirma que “los Servicios de Neurología están empezando a realizar una evaluación remota del paciente, utilizando vídeo que permite detectar diferentes
biomarcadores digitales del estado del paciente”. Para ello, elementos como “la
expresión facial, la
movilidad de los brazos, las
piernas o la
forma de caminar permiten un seguimiento más objetivo, facilitando una evaluación remota y ampliando las capacidades de los facultativos”.
En busca del mejor encaje clínico para los pacientes
Todos estos avances, y especialmente los nuevos biomarcadores digitales en párkinson, se están
generalizando entre los diferentes hospitales, pese a que también se enfrentan a una barrera importante: “Los
entornos clínicos están actualmente muy tensionados y la exploración de estos biomarcadores se enfrenta al reto de
encontrar el mejor encaje clínico y determinar qué puede aportar más valor al paciente. Para ello, es necesario seguir perfilando cómo equilibrar estos dos aspectos”.
El resto de los países europeos aún no ha centrado su atención en la IA como un nicho para potenciar el
conocimiento de la enfermedad de Parkinson, mientras que España se está consolidando como una de las locomotoras del Viejo Continente en este ámbito. Tal y como concluye el facultativo, “el país está logrando un buen
posicionamiento en este escenario, aunque es necesario que empiecen a generarse sinergias con otros centros para explorar conjuntamente hasta dónde puede llegar esta tecnología”.
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