Marta Barrachina, investigadora principal del grupo de Neuropatologia de Idibell y cofundadora de ADmit Therapeutics.
A lo largo de los años han ido apareciendo en
Medicina una gran cantidad de
test para
pronosticar enfermedades neurodegenerativas, como por ejemplo el
alzhéimer. Entre todo este alud de novedades,
ADmit Therapeutics, una spin-off del Institut d'Investigació Biomèdica de Bellvitge (
Idibell), acaba de diseñar un producto sanitario capaz de predecir si se progresará o no hacia la demencia, además de advertirlo con
años de antelación. El primer test en sangre para hallar Alzheimer ha sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (
EMA), acaba de entrar en
fase piloto y, en junio, empezará a utilizarse en los diferentes Servicios de Neurología de algunos
hospitales catalanes.
Una de las principales arquitectas de esta prueba de
diagnóstico precoz del alzhéimer es
Marta Barrachina, bioquímica y cofundadora de la spin-off de Idibell. La especialista explica en
Redacción Médica que esta investigación “empezó hace ya ocho años en el Idibell. Con el paso del tiempo, el test incorporó Inteligencia Artificial (IA
) y la combinación
de información molecular obtenida a partir de una muestra de sangre”. A partir de ahí, “se cuantificaron
nuevos biomarcadores y, con una mínima invasión clínica, se puede generar un informe fiable de pronóstico de alzhéimer”.
Por lo que respecta a las diferencias entre
esta prueba y otros test de la enfermedad de alzhéimer, Barrachina señala que “la mayoría de ellos da información acerca de la presencia de placas de beta amiloide en el cerebro, realizando un screening inicial. Además, es necesario realizar una
punción lumbar o utilizar
radioimagen, técnicas costosas y que no están al alcance de todos los hospitales públicos”.
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"El test está aprobado para el diagnóstico de la patología del alzhéimer"
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Por el contrario, el test diseñado por la spin-off de Idibell permite saber “si desarrollarás la
enfermedad neurodegenerativa tanto si hay como si no hay
placas de beta amiloide. Siguiendo las guías clínicas, si en una consulta neurológica se determina que no hay placas, se considera que no hay alzhéimer. Esta prueba indica si pudieras llegar a desarrollarlo en el futuro”.
La bioquímica quiere dejar claro que, a nivel regulatorio, “el test conseguido sirve y está aprobado para el
diagnóstico de la patología del alzhéimer. En cambio, los prospectos del resto de pruebas indican que son útiles para predecir la presencia de beta amiloide en el cerebro, no para diagnosticar la enfermedad, pese a que en la práctica clínica se utilizan para identificarla”.
¿Cuándo podrá llegar a la clínica?
Con la aprobación de la EMA bajo el brazo, la especialista afirma que este nuevo test “ya puede entrar en la práctica clínica, aunque ahora se está implementando en un
estudio piloto con diferentes hospitales catalanes. Cuando se trata de productos tan novedosos, siempre es necesario hacer pruebas para que el facultativo se familiarice con su uso. Se espera que pronto se pueda incorporar a la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS)”.
Por otra parte, Barrachina también afirma que este test “no sirve para hacer
un screening a la población general, ya que su aprobación y desarrollo se aplica a pacientes diagnosticados con deterioro cognitivo leve. Además, no se puede diagnosticar en Atención Primaria, sino en unidades de memoria especializadas de los hospitales y en pacientes de entre 55 y 85 años”. Para el desarrollo de la investigación se llegó a incluir “un total de
600 pacientes con deterioro cognitivo leve y personas sanas procedentes de los hospitales de Bellvitge, Sant Pau y el Clínic de Barcelona”.
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