Exterior del Ministerio de Sanidad.
La
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (
Aemps) ha publicado este martes los
Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) de
donanemab y lecanemab, dos nuevos tratamientos para el
alhzéimer. Ambos documentos sitúan estos dos medicamentos en el mismo nivel terapéutico, aunque aclaran que los
beneficios clínicos son, todavía, "moderados".
Tanto lecanemab como donanemab atravesaron
procedimientos regulatorios un tanto controvertidos en Europa. En ambos casos, la
Agencia Europea de Medicamentos (EMA) emitió inicialmente una opinión negativa por considerar que los beneficios observados no compensaban los problemas de seguridad.
Europa otorgó la autorización de
comercialización a lecanemab en abril de 2025 y, meses después, en septiembre, hizo lo mismo con donanemab. Pese la autorización europea, ambos fármacos carecen actualmente de financiación pública en la sanidad española. La decisión de no incluir estas terapias en la prestación farmacéutica se fundamenta en las conclusiones de los informes de la EMA, que califican el beneficio clínico como "modesto", así como por criterios de
coste-efectividad.
Los especialistas argumentan que la magnitud del efecto observado en las variables cognitivas no alcanza los umbrales de relevancia clínica aceptados. Este análisis,
plasmado en el IPT, resulta muy importante para la fijación del precio y el reembolso, aunque
no es el único criterio que se tiene en cuenta.
El IPT constituye la
pieza central para evaluar la utilidad del medicamento, pero la decisión final de financiación depende de una valoración integral que incluye el impacto presupuestario, el coste-efectividad y la necesidad de "adaptaciones adicionales" en la logística hospitalaria.
¿Qué dicen los IPT de donanemab y lecanemab?
El
informe sobre donanemab detalla que su uso se restringe a pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia leve que
no sean portadores homocigotos del alelo ApoE ε4. Durante el ensayo clínico, el fármaco logró una reducción marcada de la carga de placa amiloide cerebral. Sin embargo, la agencia matiza que la traducción de este efecto biológico
en un beneficio clínico es "modesta".
En concreto, la mejora en la escala CDR-SB fue de -0,69 puntos, una cifra que se sitúa por debajo del umbral de 1 punto que los expertos consideran necesario para
una diferencia mínima clínicamente importante.
El protocolo de donanemab establece una duración limitada del tratamiento supeditada al
aclaramiento de la placa amiloide en el cerebro. Según detalla el IPT, la administración cesa si se confirma la eliminación de los depósitos mediante pruebas de imagen o al cumplir un tope máximo de 18 meses. Esta
estrategia de dosificación se apoya en un esquema de carga progresiva (comenzando con 350 mg) diseñado específicamente para mitigar el riesgo de sufrir edemas cerebrales (ARIA-E) durante
el arranque del ciclo terapéutico.
Los datos del ensayo clínico arrojan que el fármaco pierde eficacia conforme avanza la carga de
proteína tau en el tejido cerebral. Sanidad aclara que la respuesta positiva se concentra en estadios muy precoces con niveles bajos o intermedios de tau, mientras que en casos con patología avanzada los resultados son equiparables al placebo. El documento sentencia que la mejora registrada de 2,65 puntos en la escala iADRS es insuficiente, pues queda lejos de los 5 puntos que la literatura científica marca como límite para considerar que existe
una relevancia clínica real para el paciente.
Respecto al
informe de lecanemab, la situación es similar. El IPT de este fármaco, cuya indicación también excluye a portadores homocigotos de ApoE ε4, sentencia que
el efecto clínico observado es "muy modesto e incierto". Los resultados del estudio Clarity AD muestran una diferencia de -0,535 puntos en la escala CDR-SB frente al placebo a los 18 meses.
Los técnicos de Sanidad argumentan que esta magnitud absoluta se encuentra
por debajo de los umbrales de relevancia clínica descritos en la literatura científica para el
deterioro cognitivo leve. La seguridad es el factor que genera mayor preocupación. La Aemps aclara que ambos medicamentos pueden provocar
anomalías en neuroimagen relacionadas con el amiloide (ARIA), consistentes en
edemas cerebrales y microhemorragias.
En el caso de lecanemab, se registraron reacciones relacionadas con la infusión en el 26 por ciento de la población indicada y eventos de ARIA hemorrágica en el 13 por ciento. Finalmente, el IPT detalla que la implementación de estos tratamientos exige una
capacidad diagnóstica hospitalaria elevada.
El sistema requiere cribados genéticos previos y monitorizaciones frecuentes mediante
Resonancia Magnética Nuclear (RMN) para gestionar los riesgos. El Ministerio recuerda que, con la evidencia disponible,
no se ha demostrado que estos fármacos detengan la enfermedad o reviertan sus síntomas a largo plazo.
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