La responsable de especialidades en España exige un mapa de recursos con el que trazar la oferta FSE

Mercedes Guerra, presidenta del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud.


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La supervivencia a corto y medio plazo del Sistema Nacional de Salud (SNS) exige una reforma estructural inmediata centrada en la equidad territorial y la regulación del registro de profesionales. Como representante de las especialidades en España, Mercedes Guerra cree que el modelo actual afronta el riesgo de colapso debido a la desigualdades patentes en las carteras de servicios autonómicas, las listas de espera cronificadas y la imposibilidad de planificar el relevo generacional por la inexactitud de los datos oficiales sin un listado de profesionales común y actualizado.

La presidenta del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud (Cnecs) mantiene una postura férrea cuando se trata de defender el principio de equidad y universalidad en cualquier estrategia de reforma. "Todos los ciudadanos del país tienen que tener el derecho a recibir la misma sanidad, donde quiera que estén", sentencia, tras criticar la falta de homogeneidad en el número de especialidades y en la oferta asistencial regional.

Estratificar pacientes para reducir listas de espera 


Este reparto desigual de recursos se traduce en listas de espera quirúrgicas y de consultas externas, convertidas, según la cirujana, en un "arma arrojadiza" entre administraciones autonómicas. Frente a esto, Guerra propone priorizar la gestión mediante la estratificación de los pacientes según la gravedad de sus patologías, aplicando criterios homogéneos en todo el SNS. "Hay que intentar poner un punto de visión de que tenemos que garantizar que los pacientes tengan el tiempo de respuesta del sistema sanitario lo antes posible y en función de la gravedad de su patología [...] No puede ser que un paciente sea atendido de una forma más rápida y se establezca un criterio de prioridad distinto en una comunidad que en otra", aduce. 

De esos criterios de categorización, deberían partir los planes estratégicos futuros sobre "cómo abordar y cumplir esos tiempos", por ejemplo, a través de protocolos "de inclusión en listas de espera quirúrgica", donde "las especialidades tienen mucho que decir". 

La solución a estas demoras también reclama, en opinión de la experta, cambios profundos en la estructura laboral de la sanidad pública. La presidenta del Cnecs define a los hospitales como "grandes fábricas" con muchísimos medios que no pueden limitar su rendimiento al horario habitual de ocho de la mañana a tres de la tarde. Por ello, aboga por modificar la normativa laboral pública para permitir jornadas extraordinarias homogéneas y posibilitar que las instalaciones funcionen a pleno rendimiento por las tardes, los sábados y los domingos.


Registro de profesionales 


Antes de planificar cualquier medida estructural, hace falta asentar las bases, comenta Guerra, quien señala la necesidad de trazar un mapa que refleje "las carencias que pueda tener una comunidad u otra, tanto en número de profesionales como en tipo de especialidades y en equipamientos tecnológicos" para, entonces, fijar una ruta clara que determine "a dónde va el paciente y quién lo atiende". En el caso de que un servicio de salud territorial, como ocurre ahora, no sea capaz de equiparar servicios y "dar la misma prestación que otra", administraciones y autonomías "tienen la responsabilidad" de transferir a dicho paciente "de forma ágil" y asegurar su atención. 

Lograr esta cartografía sanitaria sin imprecisiones requiere contar con una información detallada y veraz de los recursos humanos disponibles en todo el Sistema Nacional de Salud. Más allá de la falta de un Registro Estatal de Profesionales Sanitarios, aún sin culminar, la responsable del Cnecs señala la existencia de errores graves en los informes oficiales del Ministerio de Sanidad con el horizonte de previsión 2035, los cuales "no se ajustan a la realidad de las plantillas". Fiel conocedora de su situación al presidir su Comité Nacional, cita el caso de la Cirugía Vascular, con una previsión ministerial de "equilibrio" para dentro de una década a pesar del "déficit importantísimo" que aqueja la especialidad, al no cubrirse "los puestos de trabajo" y ser inexistente "en muchos centros". 

Desajuste de plazas según especialidad 


Para Guerra, no es posible hacer un cálculo fehaciente sin saber primero el relevo generacional y sin una visión global que trascienda la peticiónque realiza de forma individual cada comunidad. "Si nos falla el dato, nos falla la previsión", insiste la experta, al señalar los desajustes palpables en otras ramas médicas, los cuales, dejan patente, en su opinión, el "desequilibrio" que existe entre el consejo emitido por las comisiones nacionales de las especialidades en ciencias de salud y la oferta pública para residentes. "Hay algunas, como la de Cirugía Pediática o Cirugía Cardiovascular, que están pidiendo que haya un descenso de las plazas MIR que se ofertan porque va a haber un superávit, y sigue habiendo exceso en las vacantes ofertadas, mientras que hay muchas otras, como Medicina o Enfermería del Trabajo que piden aumento de plazas".

En primer lugar, indica, "hace falta saber cuál es la visión a medio-largo plazo de cuáles van a ser los relevos generacionales o las jubilaciones, y la proyección, por tanto, que implica la ofertas de formación especializada en cada una de las áreas". 

Por este motivo, desde la entidad llevan años reclamando que se tenga en cuenta su papel asesor en torno a la oferta FSE y solo se establezcan las cifras en cada rama "una vez leído el informe técnico del Consejo Nacional de Ciencias de la Salud" - elaborado por "la gente que más sabe de cada una de las especialidades"-, y en base a "otros aspectos que pueden ir más allá de lo puramente técnico". "La base técnica tiene que ser oída para luego hacer una toma de decisiones acorde y no al revés", reclama. 

Nuevas fórmulas asistenciales 


El progresivo envejecimiento poblacional exige, de igual manera, pivotar de un sistema anclado en esquemas de respuesta a patologías agudas a un modelo asistencial adaptado a pacientes crónicos complejos. "Nuestros hospitales están diseñados para tratar agudos y se nos colapsan", ratifica Guerra, convencida de que la sostenibilidad del sistema pasa por desplegar herramientas asistenciales alternativas fuera del ámbito hospitalario tradicional, tales como la hospitalización a domicilio mediante el uso de nuevas tecnologías que permitan administrar tratamientos intravenosos programados sin ocupar camas durante semanas.

No obstante, la experta advierte que para llevar los cuidados al entorno doméstico es imperativo que el sistema público sea atractivo para retener a médicos y enfermeros, además de ofrecer formación técnica y soporte sociosanitario a los familiares cuidadores. Asimismo, insta a desarrollar de forma equitativa una red de hospitales de cuidados intermedios que actúen como puente y eviten que los pacientes dependientes permanezcan meses en centros de agudos por no poder saltar directamente del hospital a su casa. 
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