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Sanidad prepara un infierno para los trabajadores de La Ribera (ni siquiera el limbo)

Javier Sempere, portavoz de SanitatSolsUna
Lunes, 17 de julio de 2017, a las 11:40
El que fuera uno de los ministros de Trabajo con José Luis Rodríguez Zapatero, Valeriano Gómez, aseguró el miércoles pasado en el Hospital Universitario de La Ribera, en el contexto del Foro Sanitario de Alzira, que los trabajadores de este centro nos enfrentamos a un limbo laboral en el horizonte de la reversión que planea la Conselleria de Sanidad.

Estoy de acuerdo en la calificación de “limbo” por cuanto a la incertidumbre que nada ni nadie ha despejado desde que hace ya cuatro meses que la Conselleria de Sanidad publicó las normas para llevar a cabo la reversión a la gestión pública (normas que, por cierto, fueron suspendidas dos meses por los tribunales). Pero creo que después del “limbo” llegará el infierno para los trabajadores del departamento de salud, si nadie lo impide antes.

Y lo creo porque la obsesión de Carmen Montón por acabar con el modelo Alzira llevará al desastre al hospital y los buenos resultados de salud conseguidos, y también a sus profesionales. Porque los trabajadores no le importamos, como tampoco le importan las bajas listas de espera y los altos índices de satisfacción. Pero lo que es más grave: tampoco le importa la salud de los ciudadanos de La Ribera.

Lo reconoció el exministro el miércoles, experto en situaciones laborales similares, aunque a mucha menor escala. Y en mi opinión, dejó muy claro varios puntos:

1- Para que nos hagan indefinidos no fijos tiene que haber una sentencia judicial, y para ello habrá que denunciar, pagar abogados y que haya un pronunciamiento judicial… papeles, juzgados, abogados, declaraciones y líos… (estamos viendo los líos de sentencias del Provincial de Castellón). ¿Y mientras, qué haremos? ¿Cuál será nuestra situación?

2- En el caso de conseguir esa sentencia y esa calificación laboral, al día siguiente la Conselleria de Sanidad puede despedirnos a cualquiera sin dar explicaciones.

3- Confirmada ya la convocatoria de 1.400 plazas por oposición hasta 2019, incluyendo el área de La Ribera, incluso presentándonos a la OPE, un trabajador que lleva 18 años en La Ribera puede perder la plaza que lleva 18 ocupando porque otro con más puntos se la pida.

4- Todos los trabajadores con un contrato temporal se van a la calle el mismo día que se confirme la reversión (hablamos de 300 personas con familias, hipotecas…)

5- Todos los que la Conselleria no despida ya saben que no cobrarán lo que están cobrando ahora (ya conocemos el precedente del Hospital General).

6- A muchos profesionales les obligarán a elegir entre su actividad pública y la privada.

7- Nunca nadie ha llevado a cabo la reversión de una concesión con más de 2.000 trabajadores. Nadie sabe cómo encajar al personal, cómo subsistir en el limbo de lo público por un tiempo indefinido sin la consideración plena de trabajador público.

Pero es que además, aprobado en el Congreso el techo de gasto que ata de pies y manos a las comunidades autónomas en sus gastos, las dudas se multiplican porque no se sabe cómo una Generalitat casi intervenida va a asumir el pago a los profesionales y el mantenimiento del departamento de salud de La Ribera.

Para colmo, los sindicatos, que no se atrevieron a abrir la boca en la charla del exministro, dicen que protestarán si no se mantiene la plantilla. Pero también protestarán si se equipara al personal laboral actual con los empleados públicos sin pasar oposición. Así que no se aclaran ni ellos sobre qué o a quién defender ni cómo.

Y entre protesta y protesta, los trabajadores nos preguntamos quién pagará nuestra nómina y en qué condiciones trabajaremos.

Para algunos, el limbo es ya un infierno.