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Sáb 11 octubre de 2014. 20.41H
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La `identidad del paciente´ (término conocido en inglés como “patient matching”) es uno de los principales retos que afronta el sector sanitario hoy día, y se erige como clave a la hora de hacer realidad la iniciativa Health Information Exchange (HIE). No contar con una fotografía precisa del paciente, que aglutine de manera adecuada toda la información acumulada a lo largo de los años, puede revertir en numerosos riesgos tanto a nivel clínico como financiero. En la primera parcela, las consecuencias se pueden manifestar en un cuidado inadecuado del paciente, así como en errores significativos en materia de readmisiones y violación de su privacidad. En lo relativo a la salud financiera de las entidades privadas, una identidad inapropiada del paciente puede suponer retrasos en los pagos, aumento de la frustración e insatisfacción del cliente, así como fallos relacionados con el cumplimiento de normativas, que pueden traer consigo multas considerables.

La `identidad del paciente´ es un proceso complejo que se agudiza conforme aumenta el número de ciudadanos que accede a los servicios de salud. En el momento en que un paciente acude a un segundo centro hospitalario nace el reto de su `identidad informativa´, de un historial médico que ya no sólo radica en un único sistema. Y conforme va visitando nuevos emplazamientos, crece el número de registros y datos. La complejidad se intensifica de manera progresiva, así como la posibilidad de consecuencias clínicas y financieras asociadas.  Comprender dónde nació el camino y cuál es el estado actual de los datos del paciente facilitará la búsqueda de soluciones.

El resultado de este preocupante escenario es la duplicación de registros del paciente y la existencia de múltiples sistemas interdependientes (como portales de doctores, sistemas clínicos, aplicaciones de seguros, herramientas de utilización de camas y plataformas de analítica sanitaria) basados en datos obsoletos, incompletos o incorrectos. Como señalábamos anteriormente, todo esto revierte en una menor satisfacción del paciente, así como en incumplimientos normativos, multas, problemas financieros, violaciones en la privacidad y, sobre todo, en una inadecuada atención médica.

Existen tres retos clave para hacer realidad una efectiva gestión de la identidad y los datos del paciente en el seno de un centro hospitalario: garantizar la calidad, accesibilidad y puntualidad de los datos del paciente a lo largo de su trayectoria por el sistema sanitario. Si no se hace hincapié en estos objetivos, se producirá una visión fragmentada e inconsistente de la visión del paciente, frente a la tan deseada visión única.

Para obtener datos del paciente más precisos, actualizados, accesibles y completos, las instituciones sanitarias deberían emprender una aproximación que combine tecnología y estrategia. Tecnología de gestión de los datos maestros y estrategia de gobierno de la información.

En primer lugar, la tecnología de gestión de los datos maestros (MDM o Master Data Management) persigue la creación de una visión única de la verdad de cada paciente. Las claves del proceso de `masterización´ son dos: la gestión de la calidad de los datos para de-duplicar, completar, validar y corregir la información del paciente; y la integración de datos para distribuir o extraer la información de los sistemas adecuados, en los formatos correctos y en el momento propicio. Éstos son algunos de los principales beneficios que el MDM puede proporcionar al universo sanitario:

Por otro lado, resulta prioritario establecer una adecuada estrategia de datos que instaure una cultura empresarial de gobierno y confianza en los datos. Esto supone la puesta en marcha de políticas y procesos tanto corporativos como departamentales que atiendan a todas las figuras de la organización, desde sus empleados (a todos los niveles) hasta terceras partes (proveedores, socios y clientes). Y todo con el objetivo de fomentar en la medida de lo posible la calidad, accesibilidad y actualidad de los datos. Sin duda, no será una tarea sencilla, pero sí necesaria con la vista puesta en el corto y el largo plazo.

Resultará clave que la organización sea honesta con su estrategia presente en materia de datos: si entiende lo que supone el gobierno de los datos; si es consciente de que una adecuada estrategia de datos puede traer consigo muchos beneficios para su actividad; y si comprende la relevancia de contar con una política de gobierno de datos auditable y en línea con la estrategia corporativa de la organización.

Dan Carotenuto, director de Gestión de Producto en Information Builders