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5 oct. 2015 21:25H
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Basada en la novela “el disputado voto del Señor Cayo” de Miguel Delibes, en 1986 y bajo la dirección de Antonio Giménez Rico, se rueda la película de igual título. En ella, se rememoran las elecciones de 1977, las primeras que se celebran tras la muerte de Franco. Merecen la pena, y ahora en estos momentos en los que vivimos y de cara a las elecciones del 20D es buen momento para releer la novela o ver de nuevo esta película.
 
A mi juicio, hemos pasado del disputado voto del Señor Cayo y lo que él representaba, al disputado voto del Sanitario, y por extensión de los ciudadanos a los que las políticas sanitarias les pueden afectar. Posiblemente estamos ante la posibilidad de un cambio, no diría que tan importante como el derivado de las elecciones de 1977, pero si muy cercano. El bipartidismo, el Estado Constitucional, la España que hemos vivido, parece que está a punto de entrar en un nuevo periodo, un nuevo y profundo cambio del que todos debemos ser partícipes.
 
Se habla mucho, hasta el hartazgo, de un cambio de Constitución, de hacer una nueva estructura de Estado, de un cambio político muy profundo. Aparecen nuevos partidos políticos en este escenario, rompiendo el bipartidismo de estas décadas, y entran en el “tablero de juego” con mucha fuerza. Por tanto, lo que hemos conocido hasta ahora parece que está condenado al cambio. Y entre las cosas que posiblemente deberíamos cambiar, esta la Sanidad. Por eso este artículo de opinión, por eso estas reflexiones como Sanitario.
 
Soy de la opinión de que entre los dos grandes partidos, los que nos han gobernado hasta ahora, hay pocas diferencias. En Sanidad al menos. Ambos hacen políticas muy parecidas, con independencia de que en sus discursos dicen cosas diferentes. Pero la realidad es tozuda, y cuando gobiernan, tienen comportamientos similares en materia de Sanidad. En la oposición prometen, en el Gobierno incumplen. Vamos, una tradición de la que los ciudadanos en buena parte somos corresponsables, pues elecciones tras elecciones nos seguimos empeñando en mantener a estos políticos al frente.
 
Pero ahora me pregunto ¿estos nuevos actores que aparecen en este escenario, harán posible un cambio? Y si es así, ¿Qué cambio, hacia dónde, que debemos esperar? Y es ahora cuando toma sentido este artículo, es ahora cuando el voto del Sanitario debe entrar en el juego. Todos los profesionales de la Sanidad tenemos que decidir, junto con el resto de ciudadanos, quién nos Gobernará los próximos años.
 
La Sanidad necesita reformas, eso parece incuestionable. Pero las reformas que yo entiendo, deben ir encaminadas a la garantía de financiación, calidad, suficiencia de personal, mejoras de infraestructuras, apoyo a los profesionales, participación de estos en la gestión, despolitización de la gestión, hacia un Pacto Político por la Sanidad, en el que todo esto quede garantizado y fuera del debate político. ¿Quién está dispuesto a ello? ¿Qué partidos serán capaces de ir por este camino? ¿Cómo aseguramos que estas promesas serán cumplidas? ¿Hay, de verdad, algún político o partido fiable en este sentido? ¿Realmente es esto un sentimiento compartido por algún partido? Podría seguir haciéndome preguntas, y la respuesta a cada una de ellas siempre sería la misma: al menos para mí y por lo que he vivido hasta ahora, no.
 
Entonces, que hacemos el 20D, ¿volver a engañarnos con un voto cautivo destinado a los clásicos que han incumplido sistemáticamente? O por el contrario apostar por un voto a quién aún no ha demostrado nada, y que juega en el mismo tablero y con las normas tradicionales. Esto último parecería razonable, pero en política no me creo nada. Me veo entre dos posibilidades, y ambas me producen cierta inquietud. Más de lo mismo, o arriesgar a un cambio del que no tengo certezas, más bien incertidumbre. Difícil situación, y al final siempre volvemos a lo mismo. Si se que todo es mentira, que todo es “prometer hasta votar, y después de lo prometido nada” ¿Qué hago? Pues nada, lo de siempre, votar a “los míos”. ¿Qué cuales son los míos? Pues eso queda entre mi mano y la urna, en secreto y en mi conciencia. Para terminar, decir que el voto del Sanitario será como siempre, el de “los míos”, ¿o alguien lo duda? Seguro que algún cambio de voto habrá, pero no más de lo habitual.
 
Y termino con una frase que une la política y el cine. “Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”. Enrique Jardiel Poncela.
 

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