Jose Meléndez, médico y enfermero.
José Meléndez siempre tuvo claro que quería
estudiar Medicina. Sin embargo, su camino hasta conseguirlo no ha sido lineal. Primero cursó Enfermería, profesión de la que asegura haberse "enamorado", y años después decidió retomar aquella vocación pendiente. Ahora, tras
más de una década trabajando como enfermero y después de
graduarse en Medicina, reconoce que el proceso ha sido duro, pero también profundamente satisfactorio.
"Yo siempre tenía la espinita de que quería ser médico", explica Meléndez a
Redacción Médica. En su familia, recuerda, nadie había estudiado una carrera universitaria, pero él siempre tuvo una relación muy estrecha con los estudios y su objetivo era
entrar a Medicina tras Bachillerato. Sin embargo, el cambio de la Selectividad de 10 a 14 puntos
le dejó fuera pese a haber obtenido "muy buena nota" y entró en Enfermería. Una profesión de la que se enamoró y que le permitió salir fuera de España: un año en Italia y cinco en Reino Unido, consiguiendo así una trayectoria profesional en la que trabajó como enfermero, supervisor y docente. Aun así, el deseo de seguir formándose seguía presente. "Tenía el gusanillo de que me quería seguir formando. Pensé: ¿por qué no retomo la universidad?", explica.
Hacer Medicina en cuatro años
Así, Meléndez entró finalmente a Medicina en 2022 por la
vía de titulado, gracias a su
expediente académico como enfermero y solo ha necesitado cuatro años para graduarse. Para lograrlo, tuvo que combinar cursos completos y asignaturas de diferentes niveles. "He hecho primero y segundo en un año, tercero y quinto en otro, cuarto en otro y sexto en otro", detalla.
Y, aunque pueda parecerlo, su camino no fue nada sencillo. Aunque le convalidaron algunas asignaturas por su formación previa, en la universidad no hay ningún beneplácito para aquellos que trabajan mientras estudian."No me han regalado nada. No hay un plan de estudios para gente que lleva diez años trabajando y que es enfermero", señala. En las prácticas y seminarios, añade, todos los alumnos eran evaluados bajo el mismo criterio, independientemente de su experiencia previa.
La parte más difícil fue
compatibilizar los estudios con el trabajo. Meléndez explica que tuvo que reorganizar turnos, hacer noches y acudir después directamente a la facultad. "Trabajar todos los fines de semana para tener los días entre semana libres para poder asistir a las prácticas y a los seminarios ha sido durísimo", afirma. Además del cansancio físico, subraya el coste personal de esta etapa: "Socialmente ha sido muy duro.
Estoy muy orgulloso porque lo he conseguido, pero el coste no ha sido en vano".
"Todos somos un equipo"
Después de haber ejercido como enfermero y de haberse graduado como médico, Meléndez defiende una
visión integradora de ambas profesiones. "Soy muy enfermero", afirma, aunque reconoce sentirse también orgulloso de su nuevo título. Para él, la clave está en dejar a un lado la "titulitis" y centrarse en lo verdaderamente importante: la
salud del paciente.
"Muchas veces tenemos que dejar ese hecho de tener un diploma para afrontar lo que realmente importa, que es la salud del paciente", sostiene. Desde su experiencia en unidades como la UCI, considera que tanto médicos como enfermeros tienen un papel esencial en la
humanización de la asistencia. Aun así, admite que todavía persiste cierta brecha entre profesiones. "Me encantaría que no existiera porque al final todos somos un equipo y todos vamos a sacar al paciente adelante", apunta.
Meléndez también ha notado diferencias entre la carrera de Enfermería y la de Medicina. En Enfermería, recuerda, había más cohesión entre compañeros. En Medicina, en cambio, cree que la
presión por el MIR condiciona desde el principio la manera de relacionarse. "Desde el principio están con la idea del MIR, MIR, MIR, y cualquier mínima distinción puede hacer que un estudiante consiga la plaza que quiera o no", explica.
El MIR y el futuro profesional
Tras terminar Medicina, Meléndez se plantea
presentarse al MIR en enero y ya ha iniciado la preparación con una academia. Sin embargo, reconoce que
ahora necesita empezar a trabajar. "Tengo otra edad, tengo hipoteca, gastos y demás. Quiero empezar ya a darle caña al trabajo", explica. Aunque aprobó las oposiciones del Servicio Andaluz de Salud como enfermero y está pendiente del resultado definitivo, también le han surgido opciones para trabajar como
médico generalista en centros de salud. "Hace mucha falta, y además me quiero formar", añade.
Su experiencia en el extranjero también pesa en sus decisiones de futuro. En Italia, recuerda, percibió una mayor brecha jerárquica entre médicos y enfermeros. En Reino Unido, en cambio, encontró
mejores condiciones laborales, más autonomía y más posibilidades de desarrollo profesional. "Las oportunidades que brindan otros países y con el currículum que llevamos son innumerables", afirma.
Por eso, aunque quiere darse una oportunidad con el MIR, no descarta otros caminos. "He hecho Medicina porque tenía en el corazón esa espinita de que la quería hacer. Pero tengo que ser realista:
tampoco quiero malvivir", reflexiona. A sus 34 años, reconoce que ahora
prioriza la estabilidad y unas condiciones laborales razonables. "Todos queremos trabajar en algo práctico para tener un salario normal, porque ni te vas a hacer rico ni multimillonario trabajando de médico ni de enfermero", concluye.
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