15 dic 2018 | Actualizado: 19:00

La ablación hepática con microondas es más eficiente que la radiofrecuencia

Simplifica la colocación de la aguja y delimita el marcaje del tumor sin dañar el vaso

lun 21 diciembre 2015. 14.12H
Redacción. Madrid
La cirugía para extirpar el tumor del hígado por medio de microondas no solo se revela más precisa y menos invasiva que la radiofrecuencia convencional; también simplifica el procedimiento per se y reduce su coste, según defienden especialistas de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram).

José Luis del Cura, presidente de la Seram.

Para su presidente, José Luis del Cura, la técnica “abre nuevas expectativas en el tratamiento de la metástasis del cáncer de hígado”. Tal como ha explicado Del Cura, “la gran ventaja del uso de microondas es que permite realizar ablaciones de tumores más grandes y con mayor eficacia para un tratamiento focal de la metástasis”.

En este contexto, más de 50 radiólogos españoles y otros países europeos se han reunido en Madrid para estudiar y debatir acerca de los últimos avances tecnológicos en el abordaje de los tumores hepáticos, en concreto sobre la ablación del hígado, que permite destruir los tumores con esa localización de manera no invasiva y tratar algunos casos de metástasis.

Con una incidencia de 3.000 casos al año en España, que, además, va en aumento, el cáncer de hígado representa un problema de salud cada vez mayor. La jornada, organizada por la Seram y Medtronic, se centró en los dos sistemas principales de ablación hepática térmica: la radiofrecuencia y las microondas.

Detalles de la intervención

La ablación de tumores hepáticos y renales mediante microondas constituye una técnica que destruye los tumores sin necesidad de cirugía, lo que hace de ella una opción de tratamiento óptima para aquellos pacientes que no resultan aptos para la resección quirúrgica.

El procedimiento consiste en guiar una aguja conectada a un generador y, gracias a las imágenes proporcionadas por ecografía y tomografía computarizada (TC), alcanzar el centro de la lesión cancerígena para aplicar sobre las células dañadas un calor superior a 70 grados centígrados, suficiente para eliminarlas.

La energía de microondas crea ese calor al generar fricción a través de la vibración de las moléculas de agua, provocando la coagulación del tejido. Aunque el uso de la radiofrecuencia está ampliamente extendido y se ha establecido como técnica de elección en tumores hepáticos pequeños, “tiene algunas limitaciones, sobre todo en el volumen de los tumores que se pueden tratar”.

La radiofrecuencia –ha recordado el presidente de la Seram– se revela “muy eficaz en tumores pequeños, pero cuando existe metástasis nos enfrentamos al problema de la refrigeración del tejido por los vasos hepáticos y a la necesidad de un mayor volumen de ablación; es entonces cuándo hay que utilizar las técnicas de microondas, que nos permiten ser más eficaces”.

La tecnología de ablación hepática de Medtronic Covidien, ahora parte de Medtronic, introdujo en 2007 la tecnología de ablación por microondas. Una de sus principales ventajas sobre la radiofrecuencia convencional radica en la eficacia de su acción sobre los tumores localizados en la cercanía de vasos.

Y es que el entorno de los vasos sanguíneos representa una zona de alta resistencia a la energía de radiofrecuencia, por lo que los tumores en dichas zonas presentan con más probabilidad áreas residuales que pueden quedar sin tratar.

Sin embargo, la morfología del sistema –con forma de cola de cometa– y el hecho de que las áreas de ablación definidas no diferenciaran entre ablación activa (consecuencia directa de la onda electromagnética, reproducible en forma y tamaño) y pasiva (consecuencia de la difusión del calor en el tejido en concreto y de forma o tamaño impredecible) no ofrecían garantía de haber tratado y quemado la zona objetivo de la ablación.

Sistema EmprintT de Medtronic

El nuevo sistema de ablación por microondas EmprintT, con tecnología ThermosphereTM, desarrollado por Medtronic, ofrece a los médicos tres tipos de control de energía espacial (térmico, de campo y de longitud de onda) para mantener zonas de ablación esférica predecibles durante los procedimientos.

Así se garantiza una ablación activa eficaz, aplicando una escala de tratamiento específica para cada tipo de órgano por tratar que posibilita un mayor control para planificar y ejecutar procedimientos con resultados predecibles, con independencia del lugar por tratar o del tipo de tejido.

Todo esto permite simplificar la colocación de la aguja de ablación, lo que repercute en un ahorro de tiempo tanto en la planificación como en el desarrollo del procedimiento.

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