Un director científico, una psiquiatra y una médica explican a Redacción Médica el día a día del colectivo en el sector

Orgullo LGTB en sanidad: no es solo celebración, hace falta reivindicación
Este fin de semana muchas ciudades acogen las fiestas de celebración del Orgullo Gay.


6 jul. 2019 19:20H
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Este fin de semana tienen lugar los platos fuertes de la celebración que cierran las fiestas del Orgullo Gay en ciudades como Madrid y Barcelona, unas jornadas en las que el mundo LGTBI se pone bajo el foco y aprovecha para recordar que no es solo una fiesta, sino que existen todavía muchos motivos por los que sigue teniendo un fin reivindicativo. Para pulsar cómo es el día a día del colectivo en el ámbito sanitario, Redacción Médica ha hablado con tres profesionales que se han significado con la defensa de la normalización ante las identidades y orientaciones sexuales denominadas infrecuentes a los que ha planteado las mismas preguntas. 

"Ojalá fuera solo celebración. Aún tenemos que reivindicar y vigilar por no perder los derechos que hemos logrado"



Uno de ellos es Eduardo López Collazo, director científico del Instituto de Investigación de La Paz (IdiPaz), acostumbrado ya a figurar en las listas de 'gays más influyentes' en los últimos cinco años aunque no termina de entender por qué. Es uno de los que desearían que estos días fueran solo una celebración, pero admite que aún tienen que reivindicar y "fundamentalmente, vigilar por no perder los derechos que hemos logrado". En su entorno laboral la mayoría de personas conocen su homosexualidad después de que una revista le destacara en una de estas listas mencionadas, pero no ha tenido conflictos más allá del comentario de mal gusto de una investigadora, que al saber de la boda de López Collazo con su ya marido preguntó a las personas de su equipo sobre quién llevaría el vestido, "en una clara referencia a que uno de los dos debería ser la parte femenina en la pareja. Algo de muy mal gusto que la define. Salvo estas cosas que siempre ocurren a mis espaldas, no tengo nada reseñable", aunque cree que si su posición en IdiPaz fuera menos relevante habría más anécdotas. 

Estos días también son considerados una mezcla de celebración y reivindicación para Mercedes Navío, psiquiatra cuya condición sexual define "pública. Ni lo oculto ni lo pregono". Para ella el Orgullo Gay debe ser una "celebración de lo conquistado en derechos y evitación de la discriminación en cualquier ámbito". En su ámbito laboral "me siento apreciada y respetada. Las sorpresas más gratas las he tenido con personas de las que podía anticipar una mayor prevención, por edad, creencia o ideología. Por el contrario, los prejuicios a veces los he encontrado donde menos los esperaba", admite a este diario. 

También queda claro que es una reivindicación para Joana Cabrera, primera médica trans* que se colegia como género no binario. "Pero reivindicamos desde la luz, no desde la oscuridad. Reivindicamos con plumas, con colores, con diversidad visible y orgullosa", matiza. Todo su entorno profesional conoce su situación porque "nunca he escondido ni mi orientación sexual (lesbiana) ni mi ideantidad de género (Trans*)". Nunca ha tenido problemas con compañeros y se define como activista y visible, y es esto último lo que le hace libre, porque "no tengo nada de lo que avergonzarme ni nada que esconder". 

Experiencias positivas y alguna negativa


Requeridos para recordar los más positivo al hacer pública su orientación sexual, Navío recuerda que "fue especialmente emocionante el cariño que me demostraron cuando fui madre y el que expresan a mi hijo. No he tenido experiencias negativas en el trabajo". Para Collazo lo positivo fue "recibir mensajes de científicos que se armaron de valor para desvelar su orientación/condición sexual. Los referentes son necesarios". Lo negativo, sin embargo, fue descubrir "que la homofobia sigue muy pegada a la piel de una gran parte de la población" y "lo peor es que ni lo perciben". 

"Salir del armario, tanto en tu orientación sexual como en tu identidad de género, también es más fácil para los hombres"



Respecto al ámbito sanitario y su aceptación LGTBI en concreto, las opiniones difieren. El director científico admite que "no creo que destaque por ser abierto en este sentido. Son notorios los silencios incómodos cuando se trata el tema aunque sea de soslayo. En eso soy bastante combativo. Falta educación". La psiquiatra, por su parte, cree que "es especialmente abierto. Son profesiones vocacionales y humanistas. Está en nuestro ADN. En concreto en salud mental somos especialmente sensibles a cualquier tipo de discriminación y la reforma psiquiátrica supuso una profunda toma de conciencia del respeto a los derechos humanos. No en vano fue la superación de la represión histórica que tuvo también lugar en los manicomios", explica a Redacción Médica

Más neutra se muestra la médica, que cree que el ámbito no es ni más ni menos abierto que otros. "Hay personas respetuosas con la diversidad en todas las profesiones, igual que también hay personas intolerantes e incluso personas que incitan al odio", añade. 

En este sentido, ¿es más fácil para hombres que para mujeres reconocer su homosexualidad o transexualidad? "Creo que es un proceso muy personal. Sí creo que las mujeres somos menos visibles", destaca Navío. "Siempre he pensado que para las mujeres casi todo ha sido más difícil aunque aquí creo que hay paridad. Muchas han sido las veces que he tenido que elevar la voz para hacer ver que no soy débil por el hecho de ser homosexual", expone Collazo, para quien la peor parte siempre se la han llevado los trans*. Sin embargo, Cabrera expone que "en general la mayoría de las cosas son más sencillas para quienes son socializados como hombres y esto no me lo invento yo. [...] Salir del armario, tanto en tu orientación sexual como en tu identidad de género, también es más fácil para los hombres. Las mujeres lesbianas siguen invisibilizadas en la sociedad y las personas trans* tienen la mayor vulnerabilidad social en el colectivo LGTBI". 

Cambios desde la universidad


Respecto a cómo se abordan estas cuestiones en la universidad, Navío considera que "la ampliación de conocimientos de psicología médica, sexología y antropología pueden ser útiles para comprender la diversidad". "Mantenemos una visión biologicista y bastante aséptica de lo que es la salud y la enfermedad, y se nos olvida que la parte biológica está intrínsecamente relacionada con la psicológica/emocional y la social. Debería darse formación, sí, pero formación sobre procesos de salud y enfermedad en relación a las realidades socio-culturales. Hay quien lo llama antropología médica. Yo creo que sería bueno que empezáramos a desarrollar algo así como la sociología médica". 

Ninguno es ajeno a la actualidad política y los resultados de la extrema derecha en las últimas elecciones. Preguntados por cómo ven el ascenso de Vox y su acceso a las instituciones y si esto es el reflejo de una sociedad que no termina de dejar atrás estereoptipos o prejuicios, Collazo considera que "objetivamente Vox representa una minoría de la sociedad que no ha entendido o no quiere entender la diversidad. Es una irresponsabilidad lo que está ocurriendo y puede tener consecuencias sociales importantes", afirma Collazo. 

"La homosexualidad es una variante menos frecuente dentro de la normalidad, una expresión más de la condición humana. No es una enfermedad"



También tajante se muestra la psiquiatra, al asegurar que "todas las personas son respetables, pero no todas las opiniones. La homosexualidad es una variante menos frecuente dentro de la normalidad, una expresión más de la condición humana. No es una enfermedad, y está fuera de todas las clasificaciones internacionales. Su intento de tratamiento es inefectivo y destructivo. El estado actual del conocimiento científico no es compatible con invocar la libertad de tratarla", defiende. 

Por su parte, Cabrera asegura que "el ascenso de Vox y el resto de la pantomima de reproducción de una épica sin derechos ni libertades no es más que un espejismo. Esas personas ya existían, pero votaban otra cosa. También estaban en las instituciones, pero bajo otras siglas. Lo que tiene que quedar claro es que en un Estado de derecho, los derechos humanos deben ser garantizados, se llamen como se llamen". 

En los últimos años se han llevado a cabo estudios sobre la conveniencia o no de que el médico sepa la orientación sexual del paciente, y a la inversa. Sobre esta cuestión, la psiquiatra afirma que "la decisión de compartir o no esta información es un derecho personalísimo. La relación médico-paciente es una relación de confianza en la que no cabe hacer juicios morales del paciente. En cuanto al profesional, puede ser útil como referente de la normalización especialmente para personas vulnerables o victimizadas. Si se produce la auto-revelación profesional siempre debe ser en el mejor beneficio del paciente". 

Relación médico-paciente 


Para Cabrera, médica de Familia, sin embargo, "es relevante no dar por hecho que la persona usuaria de la sanidad es heterosexual o cisexual (como suele ser habitual)" y cree que "comunicarnos desde la cercanía y la falta de prejuicio es fundamental para establecer una relación de confianza tan básica para una buena relación médico-paciente". "Tiene que llegar el día en que esas cosas realmente no importen. ¿Es relevante que yo tenga los ojos de un color poco común en Madrid? Pues lo mismo debería ocurrir con la infrecuencia de mi orientación sexual", añade Collazo. 

Tanto la psiquiatra como el investigador científico coinciden en que si tuvieran libertad para invertir un presupuesto en lo que quisieran, escogerían la educación. Navío, además, en políticas sociales, "donde puede haber personas en situación de mayor vulnerabilidad". La médica, por su parte, "en cambiar la forma de ver la sanidad. No es un sistema de oferta-demanda. Así no va a funcionar. El sistema sanitario debe estructurarse para generar salud, aprendizaje sobre los mecanismos de prevención, sobre las estrategias de cronicidad. Los Servicios de Salud deben ser lugares de aprendizaje y acompañamiento, no lugares donde dispensar recetas, pruebas complementarias o interconsultas", argumenta. 

Sobre los esfuerzos de las administraciones sanitarias por prestar la atención necesaria al colectivo LGTBI, el científico considera que "se han hecho verdaderos avances aunque aún queda camino por recorrer". Más extensa se muestra Mercedes Navío, que cree que "aunque siempre puede haber márgenes de mejora, hay pocas administraciones públicas comparables en grado de compromiso a la Comunidad de Madrid. No en vano, esta es una comunidad abierta en la que todos tenemos cabida". 

"Me gustaría que mi hijo sea uno más y que el hecho de tener dos madres resulte irrelevante"



Contraria a esta visión es Cabrera, para quien no se presta "prácticamente ninguna" y cree que hasta la fecha las administraciones "han estado desarrollando un modelo paternalista en relación a las demandas de las personas trans*. Lo que está cambiando paulatinamente gracias a la reivindicación de muchxs activistes trans* es el concepto de acompañamiento sanitario. Ya no pedimos permiso ni dejamos que una tercera persona avale nuestras identidades", sino que ahora exigen que el sistema cambie para garantizar su derecho a la autodeterminación del género y a una asistencia sanitaria de calidad "porque son Derechos Humanos que hasta la fecha se siguen incumpliendo". 

Mayores logros y objetivos a medio plazo


En este recorrido, el mayor logro conseguido en cuanto a derechos para Eduardo López Collazo ha sido el reconocimiento para constituir una familia "en toda la amplitud de la palabra... y no me lo has preguntado, pero sí estoy a favor de la gestación subrogada regulada por el estado". Para Mercedes Navío también ha sido "poder formar nuestra propia familia en igualdad de derechos y deberes". Cabrera cree que "las reformas legislativas, pero lo más importante ha sido recuperar nuestra dignidad y nuestro derecho a ser quienes somos, a defenser una sociedad rica, diversa y plural. Pero en lo últimos tiempo parece que a algunos no les gusta mucho eso de una sociedad diversa, por lo que no tengo tan claro que hayamos conseguido firmemente ese logro". 

Y de aquí a un plazo de 10 años, ¿qué objetivo les gustaría ver conseguido? "Me gustaría que la orientación o condición sexual se entienda como una característica más del ser humano, igual que la forma de los labios o el color del cabello. Ese día, el Orgullo será una fiesta para recordar, con alegría, la lucha de los abuelos. Ojalá esté vivo y sea uno de esos abuelos que cuente las batallitas libradas", defiende Collazo. "Espero que sea en menos, pero uno de los logros factibles que se pueden lograr si existe voluntad política, es un cambio en el acceso sanitario a las personas trans*. Pasar de un modelo patologizante a un modelo de salud trans* positiva", explica Cabrera. 

Por último, a Mercedes Navío le "gustaría que mi hijo sea uno más, y que el hecho de tener dos madres resulte irrelevante. Desearía que el Orgullo quedara obsoleto en su finalidad reivindicativa", sentencia en este cuestionario a tres para Redacción Médica
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