Exterior de Muface
La ola de la digitalización se aproxima al mutualismo administrativo. La
receta electrónica concertada de Muface, uno de los mayores hitos tecnológicos de la mutualidad, ya se hace camino entre los funcionarios y los beneficiarios del modelo. Esta herramienta tiene un objetivo claro:
lograr la implantación total de su sistema este año. Por el momento, son cuatro las comunidades autónomas que le quedan por conquistar (Comunidad Valenciana, Cataluña, Castilla y León y Andalucía).
Este territorio, el andaluz, será el último en unirse a Sirem, como se bautiza a la
receta electrónica concertada. Y lo cierto es que los mutualistas le quitan hierro a este aterrizaje, y explican a
Redacción Médica que
“hay otras medidas más urgentes”.
Mercedes Fernández (Campo de Gibraltar, 62 años) es quien pronuncia estas palabras. La funcionaria rememora que lleva varias décadas en la sanidad concertada de
Muface, un modelo que, hasta la crisis sin precedentes que dio comienzo el pasado 2024,
“no había acaparado tantos problemas”.
Las prioridades de Muface: el 112 antes que la receta concertada
Es por ello,
por esos obstáculos que, como desliza, ya se han hecho visibles alrededor de la mutualidad, Fernández se ha sumado a las reivindicaciones de la mayoría del mutualismo. Cuestionada por el hecho de que
Andalucía sea la última comunidad autónoma en unirse a la receta electrónica concertada de Muface -con un plazo, por cierto, sin definir por el momento- la mutualista apenas hace especial hincapié en esa posición. “Nos hemos acostumbrado a ser los últimos. La verdad es que
ni siquiera tenemos gran información sobre cómo funciona, solo lo que se comenta en otros territorios: que
tiene problemas por la falta de uso entre los médicos”, apunta.
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El 112 o eliminar el copago farmacéutico centran las reclamaciones de los mutualistas
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La receta electrónica concertada de
Muface abre una oportunidad tecnológica para los funcionarios y los beneficiarios del modelo de las entidades, que en total suman a poco más de un millón de personas. Esta herramienta permite
retirar medicamentos sin necesidad de presentar un talonario en papel. Sin embargo, la posibilidad de disponer de este sistema digital no es, por el momento, una prioridad para mutualistas como Fernández.
“Hay medidas más urgentes”, destaca a lo largo de la conversación con
Redacción Médica. Concretamente, la funcionaria andaluza hace referencia a la
inclusión del 112 en la sanidad concertada de Muface -que ya cuenta con su propio debate en el mutualismo administrativo-, a la posibilidad de
eliminar el copago farmacéutico o
“hacer una mejor definición de lo que significa urgencia vital”. Una denominación que, dependiendo de la deriva que tome, puede llegar a costarle miles de euros a los propios mutualistas, tal y como avanzó este periódico en exclusiva.
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"La receta concertada de Muface no es algo que priorice"
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Sus palabras son similares a las de Carmen Gómez-Bastero (Sevilla, 73 años), una de las funcionarias ‘pioneras’ en la sanidad concertada de Muface. Fue una de las primeras en entrar al modelo poco después de su creación,
hace ya más de 50 años. Desde entonces, recuerda en su conversación con este periódico,
nunca había visto “tantas reclamaciones y problemas” en la mutualidad.
“La receta concertada no es algo que priorice.
Tengo un tratamiento crónico, sí, y puede que tenga muchas ventajas con este nuevo sistema, pero creo que hay otras prioridades”, menciona. Así, esta mutualista vuelve a hacer referencia a la
inclusión del 112 en la sanidad concertada, a la definición de urgencia vital, a la eliminación del copago farmacéutico e, incluso, al refuerzo de la sanidad en zonas rurales.
La receta concertada en Muface define su camino
La
digitalización sanitaria ya es una realidad en Muface. La receta electrónica concertada se ha posicionado como uno de los grandes hitos para la mutualidad liderada por Myriam Pallarés. Si bien,
los datos de uso entre los propios médicos aún tienen unos porcentajes por debajo de la media, tal y como explica una macroencuesta emitida por Muface
de la que se ha hecho eco este periódico en las últimas semanas.
Lo cierto es que este proyecto se remonta al año 2020. Fue entonces cuando
Cantabria se convirtió en la ‘pionera’ en el uso de Sirem, y es que esta herramienta digital aterrizó en territorio cántabro en pleno mes de mayo, coincidiendo con la pandemia del Covid-19.
Hizo falta un tiempo para que Muface fijase los siguientes destinos de su receta electrónica concertada. En 2022 se unieron
Asturias y Canarias; y en 2023 hicieron lo propio
Extremadura y La Rioja.
Unos meses antes de la
crisis sin precedentes de Muface, en 2024, Sirem llegó a varios territorios. Estos fueron
Navarra, Murcia, Islas Baleares, Ceuta y Melilla. El que probablemente haya sido el peor trance en la historia del mutualismo administrativo provocó un parón en la implantación de este proyecto, aunque su
reactivación surgió en julio de 2025.
Fue entonces cuando aterrizó en
Castilla-La Mancha y Galicia. A estas comunidades se sumaron
Aragón en septiembre y
Madrid y País Vasco en noviembre. Tras ellas, la próxima será
Comunidad Valenciana,
como desveló Redacción Médica en exclusiva, y en la lista de espera de Muface para la receta electrónica concertada quedarán Castilla y León, Cataluña y Andalucía.
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