Los mutualistas abordan la renovación del Estatuto del modelo a la par que apuntan a las mejoras en las prestaciones

"El problema de Muface no es legal, es pagar miles de euros por urgencias"
Exterior de Muface.


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El Estatuto de Muface se encamina hacia una actualización. El Gobierno prepara un Real Decreto para regular los distintos organismos públicos, y la mutualidad es uno de ellos. El modelo se aproxima así hacia la renovación de una ‘guía’ que lleva más de 20 años sin una reforma. Ese es uno de los objetivos que comparten tanto Moncloa como la propia Muface, que a lo largo de este 2026 buscarán transformar esta normativa. Aún así, el mutualismo quita ‘hierro’ a esta modernización, y hace hincapié en que “el problema de Muface no es legal”. Más aún, inciden en que el uso del 112 en la sanidad concertada, por el que pagan “miles de euros”, o la necesidad de revisar el copago farmacéutico, son algunas de las prioridades principales que deberían estar en el radar de la mutualidad.

Esas son algunas de las ideas que varios funcionarios han trasladado a Redacción Médica. Procedentes de distintas partes de España, estos mutualistas coinciden en que Muface necesita renovar su Estatuto, sí, pero también deben tener cabida otro tipo de iniciativas relacionadas con las prestaciones sanitarias del modelo.


El Estatuto de Muface y las prioridades del mutualismo


El Estatuto de Muface es un documento que afecta a la propia mutualidad. Es decir, al Consejo General, compuesto tanto por voces sindicales como por representantes del Gobierno; e incluso a la dirección general del modelo, encabezada por Myriam Pallarés. Por lo tanto, en la práctica, no tiene grandes efectos en los mutualistas, si bien sí que los tiene en la estructura interna y el funcionamiento de Muface.

Sobre ese escenario es sobre el que pilota la conversación entre Redacción Médica y los mutualistas. “La renovación del Estatuto de Muface responde a una necesidad evidente de actualización normativa tras más de dos décadas sin cambios relevantes”. Así lo explica María Jesús Garrido, presidenta de la Asociación Muface-Sí (un organismo encargado de defender los derechos de los mutualistas tanto de la mutualidad como de Isfas y de Mugeju), que atiende a este periódico desde Galicia.

“Creo que sería prioritario actuar sobre los elementos que condicionan directamente la sostenibilidad y la calidad de Muface”, matiza. En concreto, hace referencia a “la adecuación de la financiación a los costes reales, la estabilidad y calidad de los conciertos con las entidades aseguradoras, la reducción de inequidades territoriales y la actualización de la cartera de servicios, especialmente en áreas como salud mental y cronicidad”.

A lo largo de la conversación, la portavoz hace referencia al uso del 112, un sistema que se encuentra restringido a casos de ‘urgencia vital’ y determinadas excepciones para el mutualismo de la sanidad concertada. No es así en el caso de aquellos que han decidido que sea el sistema sanitario público el encargado de su asistencia sanitaria.

Una de las principales reivindicaciones del uso de este teléfono recae en el hecho de que si un mutualista de la sanidad concertada utiliza el 112 (y sus consecuentes servicios sanitarios) y su asistencia no está calificada como de ‘urgencia vital’ o está amparada en uno de los casos excepcionales, el titular tendrá que abonar los gastos de su propio bolsillo. En este sentido, según reveló Redacción Médica, estas facturas pueden ascender hasta los 15.000 euros.


"El mutualismo no necesita solo una reforma normativa, necesita una actualización real de sus prestaciones"



Esas facturas se alzan como uno de los principales temores del mutualismo. Al menos así lo trasladan portavoces de la talla de Garrido, que concluyen que la prioridad es “no tener que pagar miles de euros por una urgencia, que es dañino y perjudicial para los bolsillos de los mutualistas”.

“El mutualismo no necesita solo una reforma normativa, necesita una actualización real de sus prestaciones”, reitera la presidenta de la Asociación Muface-Sí sobre esta renovación del Estatuto de Muface. En este sentido, añade: “Desde una perspectiva asistencial, la prioridad debería centrarse en la mejora de las prestaciones sanitarias. El debate normativo es relevante, pero los principales desafíos actuales del mutualismo son operativos y afectan directamente a la calidad y accesibilidad de la atención”.


La mejora de las prestaciones de Muface


Así, Garrido menciona que “se mantienen desigualdades territoriales, limitaciones en determinadas especialidades y dificultades en el acceso a algunos servicios”.

La respuesta va en la misma línea desde Castilla y León. Mariano García, procedente de Valladolid, ha vivido uno de los ‘estrenos’ más esperados en la comunidad hace unos días: el de la implantación de la receta electrónica concertada de Muface. De hecho, este mutualista conoce de primera mano las prestaciones de la mutualidad, así como la situación del Estatuto que guía el funcionamiento interno del organismo público.


"El Estatuto de Muface es básico para dar estabilidad al sistema mutualista"



Este vallisoletano incide en que “es necesario mejorar la calidad asistencial, fomentar la digitalización como es el caso de la receta electrónica y mejorar la coordinación entre comunidades, así como con la sanidad pública en el mundo rural”. Unos ejes que van de la mano de la renovación del Estatuto de Muface que, según indica, es “básico para dar estabilidad al sistema mutualista y que tenga perspectivas de futuro sin la zozobra que ha tenido en los últimos tiempos”.

“La reforma del Estatuto puede conducir a una mejor financiación del sistema que sea garantía de asistencia sanitaria de calidad”, apunta García. Sin embargo, el funcionario también tiene la mira puesta en otros aspectos a los que se debería dar prioridad en Muface, como la “revisión del copago farmacéutico, la mejora de las prestaciones económicas y eliminar trabas burocráticas”.

La renovación del Estatuto de Muface es una de las prioridades de Moncloa. Al menos así lo detalla el Plan de Acción de la mutualidad, que recoge los plazos para la tramitación del Real Decreto que prepara Moncloa, así como los primeros pasos para reformar esta guía. No obstante, cabe señalar que este no es el primer intento de actualizar el texto, y es que la reforma del documento tenía sus propios borradores con una redacción comenzó en 2021.

Lo cierto es que estos textos se mostraron en los distintos Consejos Generales. Pero el Estatuto de Muface quedó en el tintero de Moncloa tras cambios ministeriales, la pandemia del Covid-19, e incluso planes económicos que entorpecieron la salida a la luz del documento final.

Ahora el Estatuto de Muface vuelve a tener su propio camino. Esta vez en forma de Real Decreto. Y está en manos del Gobierno de Pedro Sánchez que el documento que guía el funcionamiento interno de la mutualidad encargada de dotar de asistencia sanitaria a los funcionarios salga a la luz convertido en un Real Decreto. 
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