La sanidad sindical aboga por una reforma del sistema que priorice la inversión y el refuerzo de plantillas

La sanidad sindical aboga por una reforma del sistema que priorice la inversión y el refuerzo de plantillas
Jesús Jordán (FSS-CCOO), Víctor Pedrera (CESM), Begoña Ballell (UGT) y Laura Villaseñor (Satse).


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El cada vez más embarrado debate que brota a nivel político y social sobre los condicionantes laborales de los profesionales de la sanidad, en especial los de los médicos, ha puesto bajo el punto de mira la actividad que se realiza de forma voluntaria. Por ejemplo, las peonadas, que es el nombre con el que se conoce coloquialmente ese tipo extra que se dedica para ‘tapar agujeros’ del sistema, reducir listas de espera y, de paso, mejorar la remuneración de los trabajadores. Pero el modelo, resumen las fuentes sindicales consultadas por Redacción Médica, está lejos de ser perfecto. “No puede considerarse una solución real ni sostenible para los problemas estructurales de la sanidad pública”, sentencian.

Las peonadas se han convertido, de hecho, en otra arma de los médicos para presionar a las administraciones públicas con el objetivo de dar una vuelta a su situación laboral (con la huelga contra el Estatuto Marco del personal de salud convocada por las centrales de facultativos como trasfondo). Trabajadores de más de una veintena de hospitales de la Comunidad de Madrid, Cataluña y Navarra (siguiendo la estela de Galicia) han anunciado ya su intención de dejar de hacer esta labor voluntaria hasta que no se atiendan sus pretensiones, que pasan por acotar la jornada a las 35 horas, redefinir las guardias, reducir la temporalidad y aumentar las retribuciones.

Más inversión y ampliación de plantillas frente a peonadas


En cualquier caso, el modelo actual de peonadas no gusta a la sanidad sindical. “Creemos que no es un modelo especialmente beneficioso ni operativo”, sostiene Jesús Jordán, coordinador de Políticas Públicas de la FSS-CCOO, quien apunta, en primer lugar, que este sistema “depende de seguir cargando sobre los mismos profesionales una actividad extraordinaria añadida a unas plantillas que ya trabajan en muchos casos al límite de su capacidad ordinaria”. Esta situación, continúa, “termina generando agotamiento, dificultades de conciliación y un aumento evidente de los riesgos psicosociales”.

El propio Jordán añade que las peonadas acaban consolidando “una dinámica poco eficiente”, pues “en lugar de reforzar estructuras estables, dimensionar adecuadamente las plantillas o reorganizar la actividad asistencial, se recurre de manera permanente a actividad extraordinaria para sostener el sistema”. Un “parche” que, bajo su punto de vista, debe sustituirse por más inversión en personal, la ampliación real de plantillas, la fidelización de profesionales, una mejor organización de agendas y circuitos asistenciales, “potenciación de Atención Primaria y utilización eficiente de los recursos ordinarios del sistema”.

El secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, conviene en las bondades de detener la actividad voluntaria que suponen las peonadas. Una postura que no puede desligarse del pulso que el colectivo de médicos mantiene con el Ministerio de Sanidad con motivo del Estatuto Marco. “Para el bolsillo pesa, pero hay mucho enfado por las condiciones laborales”, sentencia el dirigente valenciano.

Desde la Confederación de facultativos inciden en que detener las peonadas permitiría visibilizar la labor de unos médicos que, denuncian, disponen de medios insuficientes para afrontar con garantías su trabajo. “Sin nosotros no hay sanidad”, advierten.

Por su parte, desde el Sindicato de Enfermería (Satse) consideran que deberían implementarse medidas alternativas “sin tener que recurrir a las 'peonadas' ni optar de manera recurrente por los conciertos con la sanidad privada”. En este sentido, las fuentes consultadas defienden que desde la administración pública se pueden impulsar soluciones que, a corto, medio y largo plazo, resultan “más coste-eficientes”.

Asimismo, matizan que uno de los problemas del sistema de las llamadas peonadas es que las unidades y servicios de hospitalización que reciben a los pacientes derivados de la actividad quirúrgica de tarde no suelen reforzarse con más personal, lo que genera una mayor sobrecarga para los profesionales y una peor atención para los pacientes. Así, entre las alternativas, proponen fomentar la realización de intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas en horario de tarde y durante los fines de semana.

Sin embargo, insisten en que para considerar la apertura de los hospitales en este turno es necesaria la disposición de equipos completos y adecuadamente estructurados. “Insistimos en que los distintos servicios de salud deben acometer una ampliación estructural de sus plantillas fijas”, aseguran. “No es eficiente ni rentable permitir que los quirófanos y aparatos tecnológicos estén “paralizados” por las tardes, en lugar de contratar personal para utilizarlos a pleno rendimiento dentro del sistema sanitario público”, añaden. Además, proponen también la mejora y optimización de los procesos de gestión de la demanda asistencial.

Las peonadas, ajenas al Estatuto Marco


Aunque no todos los sindicatos vinculan el debate sobre las peonadas a la pugna sobre el Estatuto Marco. En el caso de UGT, inciden en el carácter voluntario de las mismas, y reiteran que “no son parte de la negociación de la jornada obligatoria” inherente a la ‘carta magna’ del personal estatutario.

“Es cada administración la que tiene la facultad de organizarse para asumir tareas extraordinarias -exponen fuentes de esta central-. Médicos, enfermeras y otros trabajadores necesarios para una cirugía, etcétera, no están obligados a hacerlas”.
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