El catedrático de Diseño Hospitalario y Salud Urbana del Departamento ABC de la Universidad Politécnica de Milán, Stefano Capolongo.
¿Cómo serán los hospitales del futuro? Esta es una pregunta recurrente entre arquitectos e ingenieros sanitarios, que deben diseñar y levantar infraestructuras para atender las necesidades presentes y futuras de la población a la que atienden a la vez que
adaptarse a los retos actuales y de las próximas décadas, especialmente en tecnología e innovación. Una de las voces más autorizadas para abordar esta cuestión es
Stefano Capolongo,
catedrático de Diseño Hospitalario y Salud Urbana del Departamento ABC de la Universidad Politécnica de Milán, coordinador científico de Joint Research Partnership (JRP) Healthcare Infrastructures y director del centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Diseño y la Salud.
En un contexto marcado por el
avance sin freno de la digitalización y la inteligencia artificial en la sociedad en general y también en la sanidad, Capolongo ha asegurado en una entrevista en
Redacción Médica que "el entorno físico y la infraestructura hospitalaria deben
integrar la innovación tecnológica, en lugar de estar supeditados" a la inteligencia artificial. Así, en los
hospitales del futuro, "
los robots y la automatización podrían gestionar hasta el 40 por ciento de las actividades no clínicas en las próximas décadas".
Sin embargo,
la inteligencia artificial ya tiene impacto en el día a día de los hospitales. El catedrático de Diseño Hospitalario y Salud Urbana ha agregado que "la inteligencia artificial aplicada a la gestión del flujo de pacientes ya
puede reducir los tiempos de espera en aproximadamente un 20 por ciento".
Transformación de los hospitales
La plataforma JRP Healthcare Infrastructures ha definido el
concepto de Next Generation Hospital, que consiste en hospitales más sostenibles, digitales, resilientes y centrados en el paciente. Para Capolongo, "hoy en día los hospitales se enfrentan a
importantes transformaciones tecnológicas, demográficas y epidemiológicas de la sociedad contemporánea". El experto ha identificado dos desafíos que definen la necesidad más urgente al cambio:
la evolución tecnológica de los hospitales y la expansión de la Medicina comunitaria y la Atención Primaria.
El primero de estos retos debe permitir que
las instalaciones integran rápidamente la innovación clínica, la automatización y la inteligencia artificial, lo que "requiere espacios flexibles y adaptables capaces de reconfigurarse con el tiempo", mientras que el segundo es la
respuesta a la "transformación del perímetro del hospital como un espacio físico integrado en una red regional". Por ello, Capolongo es partidario de abandonar la planificación exclusivamente por "capacidad de camas o volumen de actividad y desarrollar infraestructuras sanitarias basadas en los procesos sanitarios y organizativos previstos para el futuro cercano", ya que la atención del paciente y diurna
cada vez se hace más en lugares comunitarios y al domicilio de la persona.
La investigación del coordinador científico de JRP Healthcare Infrastructures vislumbra un
modelo de hospital funcional dividido en quince macroáreas hospitalarias y 55 áreas. La propuesta se creó para "corregir los errores más recurrentes: la
distancia física entre áreas funcionales homogéneas, la escasa atención a las intersecciones entre flujos y rutas, y la
falta de flexibilidad", ha afirmado. De esta forma se busca solventar las rutas "innecesariamente largas" para el personal y los materiales, la "difícil separación" entre flujos limpios y sucios o flujos públicos y clínicos, con efectos en el riesgo de infección,
difícil orientación del paciente y rigideces que requieren una costosa remodelación.
Ingeniería para reducir riesgos
De hecho, la arquitectura y la ingeniería hospitalaria no solo contribuye a innovar la atención sanitaria del futuro, con nuevos procesos y tecnología cada vez más avanzada, sino que
también sirve para solventar problemas actuales, optimizar procesos y evitar nuevos problemas. Los eventos clínicos adversos se pueden combatir desde el primer
boceto de un hospital.
"La gestión de riesgos en la atención sanitaria depende de la
capacidad de una organización para prevenir eventos adversos, que surgen no solo del comportamiento clínico, sino también de las
características del entorno construido", ha detallado Capolongo. En este sentido, "
la arquitectura y la ingeniería hospitalarias pueden contribuir significativamente a la reducción de riesgos, ya que actúan en etapas previas a los procesos asistenciales, creando
condiciones espaciales, ambientales y sistémicas más seguras", ha remarcado.
El ejemplo más visible son las
infecciones asociadas a la atención sanitaria, uno de los eventos adversos más frecuentes, con una prevalencia media de uno de cada diez pacientes y
nueve millones de casos al año en Europa. Y una parte significativa del riesgo reside en la distribución, los recorridos, los materiales y los sistemas con, por ejemplo, la
calidad del aire interior y el diseño de la ventilación, la disponibilidad de habitaciones individuales, la separación de flujos, la
optimización de los recorridos, la distribución espacial y el uso de materiales fácilmente desinfectables.
Además, la arquitectura influye incluso en la
prevención de caídas, con el diseño de la iluminación, suelos, pasamanos y dispositivos de orientación. "La arquitectura hospitalaria no elimina el riesgo clínico por sí sola, pero puede
reducirlo significativamente cuando se integra en un enfoque de diseño basado en la evidencia", ha resumido Capolongo. El director del centro colaborador de la OMS para el Diseño y la Salud ha sentenciado que "
el entorno construido no es simplemente un espacio para la atención médica, sino un
componente activo de la seguridad: cuando se diseña cuidadosamente,
apoya las prácticas clínicas, facilita el control de infecciones y ayuda a prevenir eventos adversos".
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