José Manuel Ramos destaca la sospecha clínica y las pruebas combinadas para la detección temprana

Alto nivel de alerta ante 4 síntomas por virus emergentes en Interna
José Manuel Ramos, facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital General Universitario de Alicante.


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Europa se enfrenta a un escenario sanitario en constante cambio. El cambio climático, la movilidad global y la interacción entre humanos, animales y vectores están favoreciendo la aparición y expansión de virus emergentes que antes se consideraban exóticos en el continente. Desde el virus del Nilo Occidental hasta el dengue, pasando por el chikungunya y el virus de Crimea-Congo, estos patógenos representan un desafío creciente para los sistemas de salud pública.

Tal y como explica José Manuel Ramos, facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital General Universitario de Alicante, en las XVI Jornadas de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), un virus también puede considerarse emergente cuando "el intermediario ha cambiado y ahora está en otros sitios donde no se encontraba anteriormente con mayor capacidad el huésped intermediario". En estos casos, el reservorio, el transmisor y el vector, como puede ser el mosquito, "pueden tener mayor capacidad de transmitir determinados virus".

Entre los factores que impulsan estos cambios se encuentran "el clima, el cambio climático o ecológico, el medio ambiente de los insectos, la movilidad humana o de mercancías y también la interacción humana-animal". Por esta razón, el internista destaca que, aunque en Europa las zoonosis no son tan frecuentes como en países con bajos recursos, "esto nos lleva al campo de One Health", es decir, una vigilancia de "la relación entre la sanidad animal, la sanidad humana y el ambiente", que cada vez "va a tener más implicación".

José Manuel Ramos, facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital General Universitario de Alicante.

















Así, la experiencia del internista evidencia que Europa debe prepararse para un incremento de virus emergentes, tanto arbovirus como zoonosis graves. La vigilancia constante, el diagnóstico rápido y la cooperación interdisciplinaria son fundamentales para mitigar riesgos y proteger a la población. "Tenemos que estar alerta y trabajar en las medidas de prevención en todo el entorno que favorece los mayores riesgos".

Así, Ramos insiste en que la prevención y la vigilancia son fundamentales ante los virus emergentes y pide mantener un alto nivel de alerta clínica ante síntomas como fiebre, exantemas, artralgias o encefalitis. En este contexto, subraya la importancia de reforzar tanto las medidas preventivas como el sistema de diagnósticos y la coordinación entre profesionales, resaltando que actualmente "todos los centros de salud pública" y sus especialistas -como los clínicos, los infectólogos, los microbiólogos y los preventivistas- mantienen una buena comunicación entre ellos para reaccionar ante estos tipos de virus.


Arbovirus: el avance del virus del Nilo Occidental


Entre los virus transmitidos por artrópodos, el virus del Nilo Occidental ha mostrado una expansión notable. Ramos describe que los primeros registros en humanos fueron "75 casos de meningoencefalitis en verano del 2020". "Lo que llamaba la atención es que el 9,3 por ciento de las personas fallecieron", apunta.

Desde entonces, la propagación ha sido rápida. En 2024, los casos aumentaron a 145 y se detectaron en nuevas zonas de España: en Málaga, en Cáceres, en Cádiz, en Jaén, en Toledo y "más allá de la zona del final del Guadalquivir". En 2025, aunque hubo menos casos en España, Europa registró 900, con España reportando 35, principalmente en Badajoz, donde se encuentra en pantano de la Serena. 

En cuanto a la presentación clínica, la forma neurológica es predominante y grave "con meningitis y meningoencefalitis", sobre todo en personas de edad avanzada o inmunodeprimidas, con más riesgo de muerte: "Los mayores casos que se han descrito han sido en gente más mayor, de los cuales han sido un poco más frecuente en hombres que en mujeres". Un "corte de mortalidad", cuenta, se ha puesto en "los 75 años de un paciente inmunodeprimido".

Para el diagnóstico, el internista subraya el papel de la serología y PCR en sangre, orina y líquido encefalorraquídeo, que, combinadas con la sospecha clínica, permite "llegar adecuadamente" al diagnóstico. De hecho, esta segunda herramienta aplicada en orina "incluso funciona mejor que la PCR en suero, porque se elimina un poquito más tarde".

Un instante en la charla de José Manuel Ramos en las XVI Jornadas de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).


Dengue y chikungunya: importación y brotes autóctonos


Por otro lado, el dengue sigue siendo una enfermedad de declaración obligatoria, con casos importados en aumento. "Hay cerca de 1.200 casos importados". El panorama geográfico en este contexto, también ha cambiado. "Antes teníamos los casos que venían generalmente del sudeste asiático, como Tailandia, y ahora vienen más de América Latina", explica, añadiendo que esto ocurre por las personas que viajan "por motivos familiares".

Aún así, el dengue autóctono también ha aparecido en zonas de España y otros países europeos. En nuestro país, "comenzó en 2018 con 6 casos" y en 2025, "no se ha comunicado ningúno". Mientras, la situaciónn es diferente en Francia, donde "siempre ha habido casos, por ejemplo 65 en la zona del sur". Igual que en Italia, donde se han detectado "10 casos cerca de Roma".

En cuanto al chikungunya, la mayoría de los casos importados provienen también de América Latina, "principalmente de Paraguay y de Uruguay". "El año pasado hubo 191 casos, y este año ha habido un número menor, porque ha habido menos casos en Latinoamérica", revela Ramos. La enfermedad puede dejar secuelas osteomusculares crónicas en algunos pacientes, que, después del año "pueden mejorar".

Los casos autóctonos de chikungunya en Europa han afectado principalmente a Italia y Francia, con brotes importantes en lugares como  Capri, Verona y la zona del Atlántico francés. En España "no está", pero no haber tenido "ningún caso autóctono", el internista recomienda mantenerse atentos al "próximo verano" por la ubicación de nuestro país en la frontera con Francia".

Respecto a prevención, existe una vacuna para chikungunya elaborada con virus vivos, "aprobada por las agencias de medicamentos europea y americana, la EMA y la FDA", pero no se encuentra disponible en España y ha tenido "efectos secundarios llamativos, por lo que se ha dejado de usar". Por otro lado, la vacuna conocida como Vinkunia sí "se está empleando en zonas endémicas".

José Manuel Ramos explica cuáles son los nuevos virus emergentes a los que se enfrenta Europa.


Otros virus emergentes 


Más allá de los arbovirus, otros patógenos preocupan por su potencial de transmisión y gravedad. Entre ellos, el virus de Crimea-Congo y el H5N1, conocido como gripe aviar. Sobre el primero, el internista explica que los casos comenzaron en 2016, aunque ha habido algún caso retrospectivo desde 2013: "Este año también ha habido 3 casos en España y 2 en Grecia".

Sobre la gripe aviar, la circulación en aves silvestres y domésticas en Europa ha obligado a implementar medidas de bioseguridad y sacrificio selectivo en países como Holanda, Alemania, Polonia y en los Países Bajos. 
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