Francisco Temboury, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Victoria (Málaga); y Julio Armas, médico de Urgencias del Hospital Universitario del Vinalopó (Elche).
Este 2026 quedará marcado en la historia de la sanidad española. Por primera vez, la
nueva especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias se incorpora oficialmente al sistema de Formación Sanitaria Especializada (FSE), lo que permitirá que una nueva generación de médicos se formen específicamente para trabajar en este Servicio. Para los
MIR que comiencen la residencia, el desafío no será menor: se adentrarán a un entorno donde
cada segundo cuenta y puede decidir la vida de un paciente.
De hecho, cómo se actúa en
"los primeros 15 minutos" es clave. Así lo expresa Julio Armas, médico de Urgencias del Hospital Universitario del Vinalopó (Elche, Alicante), en
Redacción Médica. En la misma línea, Francisco Temboury, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Victoria (Málaga), detalla que los facultativos de esta rama médica se encargan de "
los momentos más tensos de cada especialidad", como puede ser Cardiología en caso de "un infarto", Neurología en caso de "un ictus" o Neumología por una "neumonía grave". "Las primeras decisiones son nuestras", asegura.
Cualidades necesarias en Urgencias
"Las cosas pasan muy rápido", confiesa Armas, con la mirada fija en los
retos que les esperan a los residentes de la primera promoción. Para sobrevivir a esos minutos críticos, un MIR de Urgencias necesita primero tener "
una capacidad resolutiva alta", así como "trabajar en situaciones de estrés y sobre todo de múltiples estímulos". Para ello, por supuesto, es necesario "una muy buena formación" que incluya diferentes aspectos técnicos "
en protocolos y en manejo" de emergencias.
Igualmente, Temboury asegura que "la capacidad de trabajo en equipo, de tomar decisiones y de
asimilar el estrés" es imprescindible, sobre todo este último factor, ya que hace que no todos los médicos encajen en este entorno. "Hay médicos que no lo toleran y que en ciertas situaciones sienten mucha ansiedad. Ese es
un perfil que no debe hacer Urgencias", afirma.
"Aquí se viven muchas
situaciones muy cambiantes y complejas como fallecimientos, pacientes críticos o gente joven con accidentes", continúa el jefe de Servicio del Virgen de la Victoria. El día a día en Urgencias obliga a
cambiar de registro constantemente: "A lo mejor estás viendo un paciente con un politrauma y después te entra un infarto, o estás viendo un paciente que está menos grave y tienes que saber en qué momento hay que atenderle
porque no puede esperar".
Esto implica, a la vez, otros
dos requisitos: "Saber priorizar y capacidad resolutiva". Esa
capacidad organizativa resulta clave en escenarios complejos. “Tiene que tener la capacidad de organizarse, de decidir cuál es el primer paciente por el triaje que tiene que ver y en cuál tiene que empezar a trabajar”, añade. Esa
rapidez de respuesta, además, debe ir acompañada de
"habilidades clínicas y técnicas", porque hay escenarios que "no se presentan en otros niveles". Por ejemplo, menciona "un acceso venoso difícil, poner un tubo de tórax, hacer una paracentesis,
manejar la ecografía o ventilar a un paciente".
Armas, por lo tanto, para resumir qué cualidades debería tener el MIR de Urgencias, enumera tres aspectos clave: "Ser empático, ser rápido a la hora de
procesar la información y
saber sobrevivir en el caos".
Un choque de realidad
Por estos motivos, para Armas, el primer año de residencia puede ser
un choque de realidad: "Cuando se termina la carrera,
no han tenido tanta formación en Urgencias, rotan poco, y a los médicos de esta especialiad nos gustaría que tuviesen mucha más". Incluso esas rotaciones, recalca, no son "propiamente de Urgencias", sino generales de "cualquier especialidad" y luego les puede "costar mucho adaptarse tanto al
trabajo en equipo como al estrés de poder solucionar tantas cosas a la vez y de la propia carga emocional".
Aspectos que, en esta línea, son "un plus". "El saber vivir en situaciones límites, decirle a un paciente que tiene
una enfermedad terminal o que ha fallecido una persona joven después de un
accidente de tráfico o de una parada cardiaca, requiere formación y mucho tiempo de entrenamiento", matiza.
Calidad técnica con empatía
Y es que, en este contexto, no solo basta con conocer protocolos y manejar técnicas, sino que
la empatía se vuelve indispensable en un entorno donde cada decisión impacta directamente en la vida del paciente. "Siempre hay que ponerse en su lugar". "Si mezclas empatía con la excelente calidad técnica y
la capacidad de solucionar problemas, el éxito es seguro", dice Armas.
Además, destaca
un aspecto que muchas veces se subestima:
la carga emocional. Por eso, es importante que tengan en cuenta que "en Urgencias se tienen muchísimas fatigas porque se está con pacientes que están en
una situación límite de su vida la mayoría de de las veces". Para comparar comenta que "en otra especialidad, el paciente va a consulta y tiene más tiempo", algo que no ocurre en este caso porque "siempre se está trabajando con
el paciente más crítico, más grave y que va por un problema de salud urgente".
Por esto, en estas situaciones, hay tener "un plus de empatía" y entender que
"cada situación es diferente". Pero el problema de fondo es el mismo: "
El paciente va buscando ayuda y hay que dársela lo mejor posible". Así, reconoce que "hay que tener más tiempo para escuchar y para entender".
Además, Temboury subraya el
carácter "transversal" de esta especialidad: "Trabajamos mucho en equipo con Enfermería, con los técnicos y con el resto de especialistas del hospital". "El que no tiene capacidad de trabajar
en equipo, difícilmente lo va a llevar bien", advierte, añadiendo que los médicos de Urgencias "lideran equipos, tienen que tomar decisiones y tienen que
saber comunicarse con las familias en situaciones complicadas".
Dos entornos diferentes
El ritmo es intenso, pero
no todos los entornos son iguales. Así, Armas distingue entre las Urgencias hospitalarias y extrahospitalarias. En esta última, "se trabaja con menos presión, porque se trabaja
un paciente a la vez" aunque recuerda que se trabaja en situaciones más difíciles como por ejemplo "en entornos hostiles, en la vía pública, en el domicilio del paciente o en accidentes de múltiples víctimas". En las hospitalarias, en cambio, el entorno es "más tranquilo", ya que "hay más especialistas que pueden favorecer al paciente y
se trabaja y se toman decisiones en equipo".
"No siempre
un buen médico de Urgencias lo es en los dos entornos", señala. Aún así, opina que en los dos casos un MIR "deberían tener
un poquito de cada cosa". Armas utiliza su propio ejemplo profesional: "Yo ahora soy médico de Urgencias extrahospitalarias y me han venido muy bien los
15 años de experiencia en hospitalarias".
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