12 dic 2018 | Actualizado: 10:45
Mar 16 diciembre de 2014. 11.39H
Sala de espera
Durante estas semanas de diciembre y enero los espacios de los medios de comunicación se suelen llenar de la actividad solidaria que varios colectivos, entre ellos el sanitario, realizan por los más desfavorecidos o de la población de países en vías desarrollo.

Pero también se abordan las trabas que se encuentran aquellos que quieren llevar a cabo dicha labor solidaria. Este es el caso de eldiario.es, que denuncia los obstáculos que médicos y enfermeras se encuentran  para partir y colaborar en lo que sea necesario en zonas afectadas por catástrofes naturales, epidemias o guerras. “La mayoría se ve obligada a gastar el comodín de la excedencia, las vacaciones o la buena voluntad de los compañeros para que les cubran si la Administración no les concede el permiso. Pero los obstáculos no acaban aquí. De vuelta a casa, muchos se encuentran con que su plaza ha sido amortizada o que la experiencia que han adquirido no supone un plus en las bolsas de trabajo”, explica el autor del artículo, Hugo Domínguez.

El permiso para poder marchar está regulado por el Estatuto del Cooperante, aprobado ya hace más de ocho años, y que las ONG han pedido que se renueve porque "hay que mejorar cosas que están obsoletas". En él se especifica que el personal sanitario que pretenda cooperar en el extranjero obtendrá consentimiento, a veces remunerado, siempre y cuando el Estado decrete que el país de destino atraviesa una situación de emergencia. “Aun así, la última palabra la tienen las comunidades autónomas al estar transferidas las competencias sanitarias. Las leyes locales son las que fijan los baremos para otorgar los permisos y en qué circunstancias”, explica la información.

De esta manera, las ONG “quieren que se agilicen los trámites para que los profesionales sanitarios no tengan que servirse de sus permisos laborales o cancelar su relación contractual para unirse a un proyecto humanitario”.