María Alameda, secretaria científica de Seom.
El inesperado recorte sufrido para la implantación del
Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer en la financiación para el
periodo 2025-2027 ha caído como un jarro de agua fría entre los oncólogos. Ante esta incertidumbre presupuestaria en Europa, desde la Sociedad Española de Oncología Médica (
Seom) se defiende que
España siga avanzando en paralelo, a través del refuerzo de
mecanismos nacionales/autonómicos de cofinanciación y estructuras de investigación para que los centros nacionales sigan liderando
consorcios y atrayendo
proyectos europeos de alto impacto.
Ante el pesimismo que ha generado la
reducción de 1.000 millones de euros de la
estrategia europea en cáncer,
María Alameda, secretaria científica de Seom, destaca en
Redacción Médica que “nunca son buenas noticias saber que se puede producir una
reducción de la financiación europea en cáncer, además de que se genera una incertidumbre importante”. La principal consecuencia de esta modificación de los presupuestos implicará “una menor previsibilidad para planificar redes, infraestructuras y proyectos que sostienen la innovación. De forma directa no debería interferir con
aprobación de fármacos, pero sí puede ralentizar elementos que aceleran
la traslación a práctica clínica”.
La
proliferación de portales, redes y aplicaciones que podrían duplicar esfuerzos sin beneficios directos para el paciente oncológico es otro campo en el que, desde la perspectiva clínica, hay dudas al respecto de cómo actuar. En este sentido, la facultativa es partidaria de “mantener el
compromiso con los objetivos del Plan Europeo contra el Cáncer, pero abordarlo con
una estrategia de priorización: apostar primero por un número reducido de iniciativas interoperables y ampliables, integradas en los sistemas asistenciales y con un marco de coordinación,
evaluación y sostenibilidad claras, para evitar duplicidades y maximizar el beneficio directo para el paciente”.
El
Tribunal de Cuentas Europeo alertó recientemente en un informe que la falta de datos regionales dificulta analizar las desigualdades dentro de cada Estado miembro. En el caso de España, Alameda afirma que esta interoperabilidad de datos oncológicos, pese a haber mejorado, “sigue siendo
insuficiente y heterogénea, con diferencias en cómo se capturan, estructuran y comparten los datos clínicos, lo que limita la evaluación real de inequidades dentro del
Sistema Nacional de Salud (SNS). En este contexto, la advertencia del Tribunal de Cuentas Europeo “refuerza la idea de que, sin
datos regionales comparables y de calidad, el Registro Europeo de Desigualdades pueda limitarse a constituir un instrumento descriptivo a nivel de cada país, pero poco útil para identificar y corregir desigualdades internas”.
|
"Sin datos comparables y de calidad, el Registro Europeo de Desigualdades puede limitarse a un instrumento descriptivo"
|
Para solucionar este escollo, la oncóloga del
Hospital La Paz de Madrid apuesta por “alcanzar un mínimo común de
variables oncológicas estructuradas, una administración coordinada entre las comunidades autónomas que facilite el intercambio seguro y ágil de datos, y el impulso de un
registro nacional interoperable que integre datos clínicos y moleculares”. Todo ello debería acompañarse, según la facultativa, “de inversión en capacidades técnicas y profesionales; junto con un
marco robusto de protección de datos y participación de pacientes, de modo que la información genere evidencia accionable y permita orientar políticas de equidad con impacto real”.
Claves para luchar contra el tabaco en España
Otro de los principales objetivos del
Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer es conseguir una "
Generación libre de tabaco", con menos del 5 por ciento de fumadores para 2040, mientras que la media europea sigue en el 25 por ciento. Ante el retraso en las directivas europeas sobre productos del tabaco, Alameda ve con buenos ojos que España lleve a cabo
medidas legislativas adicionales por parte del Gobierno de España: “se podría reforzar su liderazgo regulatorio con medidas de eficacia probada para
reducir la iniciación y el consumo -particularmente en población joven-, evitando la
fragmentación normativa entre productos y priorizando intervenciones con impacto directo en salud pública y carga oncológica”.
Un ejemplo concreto de ello es “las
políticas fiscales disuasorias y coherentes para todos los productos con
nicotina, con incrementos predecibles y mecanismos que reduzcan la asequibilidad; la implantación de un
empaquetado neutro y restricciones adicionales de atractivo comercial; ampliación de espacios libres de humo y de aerosoles, especialmente en entornos con menores y lugares de alta exposición o la garantía de acceso efectivo en el SNS a intervenciones de deshabituación tabáquica”.
|
"Se podría llevar a cabo medidas de eficacia para reducir la iniciación y el consumo de tabaco, evitando la fragmentación normativa"
|
En el debate celebrado por la
Comisión de Salud Pública, se propuso que la Comisión Europea participe en la
negociación de precios de tratamientos modernos para evitar que los gobiernos nacionales no puedan permitírselos. En este escenario, “se considera que mecanismos de cooperación europea como pueda ser una negociación conjunta y/o compra conjunta voluntaria para determinadas terapias de alto impacto pueden ser una vía útil para mejorar la asequibilidad y reducir desigualdades de acceso entre territorios”. Al mismo tiempo, la especialista considera esencial que “cualquier esquema de este tipo no introduzca demoras adicionales en la disponibilidad para los pacientes y se apoye en una
valoración clínica rigurosa y transparente del beneficio”.
La posición de España frente al Plan Europeo contra el Cáncer
Con todo, España ya lleva camino recorrido en relación al
Plan Europeo contra el Cáncer, “especialmente en prevención y detección precoz, al contar con una
Estrategia en Cáncer del SNS y con programas poblacionales de cribado (mama, cérvix y colorrectal) incorporados a la cartera común. No obstante, por el
modelo descentralizado, la implementación y el ritmo de despliegue pueden variar entre comunidades autónomas, lo que hace especialmente relevante reforzar la coordinación, la evaluación y la comparabilidad de datos para asegurar equidad”.
En clave española, “se considera que
el plan está generando avances, pero con resultados todavía heterogéneos: la implementación práctica y la disponibilidad de datos comparables siguen siendo variables entre comunidades autónomas lo que limita la evaluación de inequidades y puede ralentizar la consecución plena de metas europeas como ampliar y consolidar la oferta de cribado”.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.