La Comisión de Salud Pública reacciona al informe del Tribunal de Cuentas señalando problemas de inequidad e ineficacia

Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo sobre el Plan de Lucha contra el Cáncer
Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo sobre el Plan de Lucha contra el Cáncer.


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La Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo hizo una radiografía de la implantación del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, que, si bien fue definido como “ambicioso” a grandes rasgos, también genera incertidumbre en determinados aspectos como la financiación más allá de 2027, el solapamiento de iniciativas, la inequidad en el acceso a tratamientos y la coordinación entre la Unión Europea (UE) y los Estados miembro. Son, básicamente, las conclusiones a las que llegó el Tribunal de Cuentas Europeo en un informe hecho público a mediados de febrero y que fue presentado recientemente a los portavoces de Salud Pública de los diferentes grupos. Más allá de los matices, hay un diagnóstico base compartido por los eurodiputados: el plan, vigente desde 2021, ha de ser sostenible a largo plazo para asegurar una acción eficaz contra una enfermedad que, con 1,1 millones de fallecidos al año, constituye la segunda causa de muerte en la UE.

El Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer incluye 41 iniciativas -de las cuales 10 están catalogadas como “emblemáticas”- que se agrupan siete objetivos. Para su consecución, la UE destinó 4.000 millones de euros procedentes de diversos programas como Horizonte Europea y EU4Health. Sin embargo, el recorte del 35 por ciento que sufrió este último para el periodo 2025-2027 podría amenazar la eficacia del Plan a largo plazo, según resaltó durante la Comisión la década de la Sala I del Tribunal de Cuentas, Joelle Elvinger.

La luxemburguesa también advirtió de que, aunque la consecución de muchos de los objetivos está prevista para 2040, la estrategia “tampoco cuenta con una fecha de finalización definida”. “El Plan es ambicioso, pero se necesitarían prioridades más específicas, mejores datos y un marco fiable después de 2027 para un resultado duradero”, resumió. Para lograrlo, el Tribunal de Cuentas hizo cos recomendaciones a la Comisión que, según Elvinger, ya fueron aceptadas: mejorar la coherencia y la utilidad a largo plazo “mediante la detección de solapamientos y sinergias en colaboración con los Estados miembro para mejorar la coordinación y priorizar las acciones”, e impulsar “un marco global de seguimiento y evaluación incluyendo su contribución a la reducción de desigualdades”.

Financiación del plan anticáncer con el foco en el paciente


Los eurodiputados, en general, coincidieron en señalar el aspecto financiero como el principal hándicap de la estrategia contra el cáncer. “Para mí, el debate importante es que lo que está en riesgo no es el futuro del Plan. Lo que está en riesgo es la vida de millones de europeos”, señaló la española Elena Nevado del Campo, del PPE: “El Plan de Lucha contra el Cáncer debe contar con financiación sólida y estable. En segundo lugar, necesitamos una gobernanza sólida, coordinada y real. Y, en tercer lugar, debemos centrar nuestros esfuerzos en reducir la desigualdad”.

Para Martin Häusling, de Los Verdes, la dotación financiera ha de centrarse, sobre todo, en reforzar las medidas preventivas: “Si nos ahorramos más casos de cáncer, nos ahorraremos mucho dolor”. Catarina Martins, de La Izquierda, destacó el “compromiso compartido” de la Comisión para que el próximo presupuesto de la UE “esté a la altura de los compromisos” reflejados en el Plan, aunque el lituano Vytenis Andriukaitis, del grupo socialista, se mostró algo escéptico al respecto: “Los instrumentos de financiación de la UE para la lucha contra el cáncer no son demasiado sólidos”.

Por parte de Patriots, el francés Laurent Castillo acusó a la Comisión de dirigir el foco negativo únicamente hacia los Estados miembro: “La Comisión tiene que hacerse cargo de su propia responsabilidad, que es la de apoyar y coordinar las medidas de este plan, pero están tomando medidas bastante flojas”. “Nos fijamos tantos objetivos que no es posible cumplirlos”, criticó Bartosz Arłukowicz, del PPE.

Margarita de la Pisa, de Patriots, destacó la “sensación agridulce” que ha dejado en España el desarrollo del Plan: “Para países como el mío, que partían de una posición buena, no siempre se han percibido claros avances. Debemos seguir trabajando para que este plan no solo sea una suma de iniciativas, sino una herramienta útil y medible para que todos vivan donde vivan, mejor en sus condiciones”.

Según Arłukowicz, la estrategia había de avanzar hacia el pragmatismo para solventar problemas de desigualdad de acceso al tratamiento y al diagnóstico: “Tenemos que crear medidas que beneficien realmente a los pacientes, que les facilite la vida o que mejore su supervivencia”. En esa línea, Vlad Vasile-Voiculescu, de Renew Europe, abogó por que la versión futura del Plan se centre “en menos iniciativas que sean interoperables y que se puedan utilizar a gran escala”: “La sostenibilidad y la adopción a nivel internacional deben formar parte del diseño”.

"Compromiso" de la Comisión para cumplir las recomendaciones


Matthias Schuppe, director adjunto de la Unidad Cáncer en todas las políticas de la Comisión Europea, subrayó el compromiso del Ejecutivo comunitario a la hora de “aplicar” las recomendaciones del Tribunal de Cuentas respecto al Plan Europeo contra el Cáncer: “Nos centraremos, para ello, en las sinergias que se puedan aprovechar, a la par que identificamos prioridades garantizando siempre la sostenibilidad. El abordar las desigualdades y el centrarnos en el seguimiento y la evaluación también serán elementos esenciales”.
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