Redacción Médica
24 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 18:00
Martes, 19 de febrero de 2013, a las 11:13

Crónica de un desmentido anunciado. Así se puede resumir el desafortunado episodio protagonizado por la actriz Candela Peña en la entrega de los Premios Goya, cuando se quejó de la atención recibida por su padre, recientemente fallecido, en un hospital en el que no había mantas ni agua para los enfermos. Ya esa misma noche, Redacción Médica creyó inaudito que existiera en España un hospital con esas características. Pronto se supo el nombre del centro –Hospital de Viladecans, en Barcelona- y más pronto aún sus responsables salieron a la palestra para desmentir por completo lo asegurado en público por la actriz. Y, claro, la prensa se pone hoy las botas con la anécdota.

Sobre todo, cierta prensa muy crítica con el mundo del cine, desde hace años, a raíz del desencuentro con el PP, que todavía está lejos de reconducirse, como volvió a quedar de manifiesto el domingo. El más categórico, ABC, que se esfuerza día a día por hacer méritos como alumno aplicadísimo en la difusión de los argumentos del partido gobernante. Destaca en primera: El hospital desmiente a Candela Peña: “No es cierto que falten mantas”, e incluye una pequeña foto con el pie: Las mantas que Peña negó. Todo ello encabezado con uno de sus antetítulos editorializantes y mineralizantes, que tanto gustan en el periódico de Vocento: La resaca del sectarismo de los Goya.

La Razón también toma partido, y en su lectura general de la gala, en la que atiza sobre todo a la actriz Maribel Verdú (La doble cara de los actores de los Goya), deja un hueco para la alusión sanitaria: El hospital responde a Candela Peña: "Siempre hay agua y mantas para los pacientes". El Mundo también encuentra motivos para destacar el patinazo: El Hospital Viladecans a Candela Peña: "Había mantas y agua", con foto de la actriz premiada en gesto claramente agresivo.

Contrasta la atención prestada a la anécdota por parte de la prensa de Madrid, con el silencio en portada de las principales cabeceras catalanas, aludidas quizá por la ubicación del centro mencionado (Barcelona). Pero ni La Vanguardia ni El Periódico entran al trapo.