S. Martín Arroyo, Residente de cirugía general
Vie 24 enero de 2020. 16.10H
A punta de bisturí
Vale, ya has terminado el proceso. Sacaste nota en selectividad, accediste a la facultad de medicina, seis años de estudio y fiestas universitarias, superaste un MIR de estudio y estudio, elegiste una especialidad (la que tenías pensada o no) en un hospital (el que querías o no) ¿Y ahora qué?

Todo lo anterior estaba preorganizado; desde 1976 que se instauró el MIR en España. Y ahora comienza una etapa de cuatro o cinco años para la que, aunque no lo creas, te han ido preparando.

Durante la carrera, has ido estudiando y haciendo prácticas de, más o menos,  todas las especialidades. Unas gustan más y otras gustan menos, pero poco a poco te vas decantando por una de las dos ramas principales: médica o quirúrgica.

Pero, ¿se va igual de preparado para todas las especialidades?

Durante la carrera y el MIR se le da más importancia a la teoría, mientras que la cirugía queda relegada a la coletilla de "para esta patología: tratamiento quirúrgico".

Es por esto que el primer año de residencia de una especialidad quirúrgica es un poco diferente.

Tienes que aprender cómo moverte por quirófano, el nombre de cada instrumento quirúrgico y...a lavarte! Algo que, si no has tenido suerte en la carrera, puedes no haber hecho nunca.


"Parece un mundo al principio, que se te viene encima ¿No he estudiado suficiente teoría que ahora necesito la práctica? Te ves torpe, no sabes ni coger una pinza ni cortar un hilo..."


Parece un mundo al principio, que se te viene encima ¿No he estudiado suficiente teoría que ahora necesito la práctica? Te ves torpe, no sabes coger una pinza ni cortar un hilo.

Y lo más importante ¡la técnica quirúrgica! Es decir, los pasos para realizar la cirugía, algo completamente nuevo que nunca habías estudiado y, ahora, debes hacerlo.

Sin embargo, todos los que veas ahora convertidos en cirujanos han pasado por lo mismo. Con el día a día y la ayuda de tus residentes mayores (y vídeos de Internet, para qué engañarnos) empiezas a aprender a anudar, a dar tu primera sutura y tu nevera se llena de manitas de cerdo porque te han contado que es lo más parecido a la piel.

Y de repente te dejan tu primera cirugía y, sin enterarte de mucho, la terminas, y lo haces bien.

Esta es la dificultad a la que se tiene que enfrentar la rama quirúrgica pero (y esto es común a todas las especialidades) no será la única.

Por eso no hay q desistir, hay que estudiar, pero también disfrutar de en muchos casos tu primer trabajo. Aquel por el que has luchado y tanto esfuerzo te ha supuesto.

Habrá días malos, días buenos y días muy malos; pero de todo y de todos debes aprender. Hay muchos aspectos (técnicos por supuesto pero también de relación médico-paciente) que se adquieren con la experiencia por lo que date tiempo, son cuatro o cinco años de residencia y ¡toda una vida laboral de médico adjunto! No intentes abarcar todo en los primeros años, tienes TIEMPO.

Cada residencia tiene sus altibajos, cada hospital sus costumbres y cada paciente sus necesidades  pero...
Estás preparado y si alguien puede hacerlo, eres TÚ.