Redacción Médica
19 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 19:50
Miércoles, 27 de febrero de 2013, a las 11:39

Dos exonsejeros asturianos de Salud vuelven hoy al primer plano informativo y no precisamente para recordar tiempos mejores. El Comercio les lleva a su portada a raíz de su intervención en la comisión parlamentaria de la Junta General del Principado que investiga el llamado caso Renedo, otro asunto de corrupción que, de momento, no ha dado el salto a los medios nacionales, pero que sí tiene muy entretenida –y disgustada- a la sociedad asturiana.

El caso Renedo se inició hace dos años y toma el nombre de la funcionaria Marta Renedo, que presuntamente promovió contrataciones falsas con la Administración y que usurpó la identidad de dos mujeres para ingresarles el dinero obtenido. Evidentemente, el asunto no empezó y terminó en esta funcionaria y fue alcanzando a altos cargos del Gobierno asturiano del socialista Álvarez-Areces: ya hay más de 30 personas imputadas. Además, el Parlamento regional ha abierto una comisión de investigación por la que han pasado los exconsejeros Rafael Sariego y José Ramón Quirós.

El Comercio titula en primera: Exconsejeros de Areces rechazan la generalización de las sospechas. Y añade en el subtítulo: Creen que los controles de contratación son mejorables y retan a la comisión de investigación a cambiar el sistema sin perder agilidad. En la información hablan cuatro exconsejeros, entre ellos Rafael Sariego, que fue titular de Salud entre 2003 y 2007, y que mostró su máxima confianza en los funcionarios a su servicio: “Un consejero no puede estar en el detalle de todos los procedimientos, primero porque no los conoce tan bien como los funcionarios y segundo porque dejaría de hacer otras cosas”.

También habló en la comisión, y así lo recoge el rotativo asturiano, el sucesor de Sariego, José Ramón Quirós, que ocupó el cargo hasta 2011. Defendió los controles existentes en la Administración pública y recalcó no estar seguro de que “aumentar procedimientos sea la solución”, ya que subirían los costes y retrasarían la toma de decisiones. A su juicio, la clave está en colocar a los más honestos y adecuados en los puestos clave.