Emilio Delgado, médico general
Sáb 23 febrero de 2019. 11.00H
Firmas
¡Enhorabuena! Puede que después del esfuerzo realizado en el MIR 2019, tengas la fortuna de poder elegir plaza como especialista. Si es así, déjame darte un par de consejos. ¿Qué prefieres?¿Hacer lo que te gusta, o que te guste lo que haces?
 
Elegir especialidad MIR no es fácil, sobre todo para aquellos que no están en “los primeros puestos”. Es una decisión muy compleja que te repercutirá durante los próximos cuatro o cinco años. Por tanto: ¿qué menos que elegir una especialidad que realmente te interese, en vez de escoger “a toda costa”, a la “desesperada”?
 
Te recomendaría realizar un listado general con las especialidades que te gustan, te han gustado y podrían llegar a gustarte. Hay personas que desean a toda costa ser: cardiólogos, pediatras, neurólogos, cirujanos, etc. No te cierres en banda a otros campos de la Medicina. Especialmente si el día de la elección no quedan plazas de esa especialidad tan querida. Consulta el listado de especialidades oficiales, y anota aquellas que te interesen.
 
Piensa bien. ¿Dónde te gustaría vivir en los próximos años? Es cierto que la especialidad es importante, pero mucho más, el lugar donde vayas a realizarla. Vivimos en un país muy variopinto donde cada comunidad autónoma, cada ciudad, tiene sus peculiaridades, su cultura, su forma de ser, su propio “clima”. El ejemplo más claro: un opositor de Sevilla. Acostumbrado al sur, al sol, a los horarios de esta ciudad, que tuviera que marcharse a hacer la especialidad al norte o a una gran ciudad como Madrid. Y ¡ojo! Que toda España es preciosa, pero si estás acostumbrado a un tipo de ambiente, sé consecuente con los cambios que estás dispuesto a asumir al llegar a tu nuevo “lugar de residencia”
 

"Prioriza tu futuro y la calidad de tu formación. Intenta elegir un lugar que pueda llegar a cumplir tus expectativas"


También debes tener en cuenta que el sueldo de un residente no es precisamente “boyante” y depende muchísimo de la comunidad autónoma. Revisa el precio de los alquileres y la “calidad” de vida (sobre todo en relación al salario) que tendrás. Por regla general es más barato vivir en el sur de España, en ciudades como Cádiz, Huelva, Córdoba, que en el norte o en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, etc.
 
Busca el número de orden con el cuál se agotaron las plazas de una determinada especialidad/ciudad en años anteriores. Te ayudará a tener una aproximación estadística, para el año que te toque elegir a ti. Puedes consultar estos datos en páginas webs de academias, o en bitácoras como “GangasMIR”.
 
Pregunta, pregunta y no te olvides de volver a preguntar sobre la especialidad. Infórmate bien a través de vídeos de jornadas post-examen, consigue los teléfonos del servicio y pregúntale a los compañeros residentes. Revisa en redes sociales los perfiles y opiniones de personas que trabajen en un determinado servicio, reflexiona sobre tus expectativas y planes de futuro en relación a la especialidad. Si tienes la oportunidad: acércate y visita el servicio tú mismo.
 
Prioriza tu futuro y la calidad de tu formación. Intenta elegir un lugar que pueda llegar a cumplir tus expectativas. No todos los servicios tienen opciones de investigación, no todos los servicios funcionan o se organizan igual, no todos tienen “buen rollo” entre los compañeros. Que te sientas cómodo es esencial.
 
De la misma forma, ten en cuenta tus prioridades. Hay personas que dejan atrás familia, amigos, pareja...y prefieren elegir plaza en cualquier sitio, o en el lugar que ellos ansian, con el coste personal que eso conlleva. Valora si te merece la pena, y si estás dispuesto a asumir dicho coste. Hay cosas más importantes, o no. 
 
Por favor, no elijas por “numeritis”. Es decir, si te apetece hacer Anatomía Patológica en Bilbao, pero tienes un 157 el día del MIR…no pierdas la cabeza y decidas hacer Cirugía Plástica en Madrid por “no desaprovechar” tu número de orden (por ejemplo). Es una bonita forma de jugarte tu futuro.
 
Haz la especialidad que quieras, la que te haga feliz. En la que te veas trabajando durante toda (o casi toda) tu vida. No eres mejor médico por hacer una especialidad u otra. El MIR no define: ni a tu persona, ni tu calidad profesional. Sólo es un número de orden. Que tu resultado, oriente tu decisión, pero que no decida la misma. Necesitamos especialistas felices con su trabajo.
 

"Haz la especialidad que quieras, la que te haga feliz. En la que te veas trabajando durante toda tu vida"


Si quieres hacer una especialidad, de esas que se suelen coger al final, elígela aunque estés entre los 1.000 primeros. Que no te de la "numeritis".
 
Y por favor: si estás eligiendo una plaza con vistas a abandonarla en años posteriores, o si la estás escogiendo sin gustarte absolutamente nada, plantéate repetir de nuevo el MIR o buscar otras alternativas. No vayas a dejar tu plaza libre una vez iniciada la residencia (plaza que se pierde para siempre), no dejes abandonado al servicio o aún peor, no te conviertas en un mal especialista.
 
No te conviertas, por ejemplo, en un médico de Familia que aborrezca dicha especialidad pero que la escogió por “hacer algo”, por ser especialista, por no volver a intentarlo. Es una falta de respeto hacia tus compañeros, hacia el sistema sanitario y hacia los pacientes. Piensa bien tu decisión.
 
Y por último. La vida da muchas vueltas. Sea cual sea la especialidad, o el destino que vayas a elegir, hazlo por motivos de peso, por razones lo más objetivas posibles. Que las hayas madurado, pensado y repensado con el suficiente tiempo y calma. Que no tengas que arrepentirte. Conozco compañeros que decidieron su destino para poder estar cerca de “su pareja”. Meses más tarde rompieron y estuvieron otros tantos meses recuperándose de la ruptura, y para colmo… haciendo la especialidad en un lugar que no querían y solteros.

Para finalizar, darte la enhorabuena por la oportunidad que tienes por delante. Vas a comenzar una nueva etapa de tu vida. Probablemente en un lugar totalmente nuevo, conociendo nuevas personas y viviendo nuevas experiencias. Buena suerte en esta nueva aventura y espero, de corazón, que seas feliz y te conviertas en un grandísimo profesional interno residente. Disfruta, lo mereces.