Carlos Deza, residente de Medicina de Familia
Lun 08 febrero de 2021. 09.40H
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El jueves pasado tuvo lugar en el programa matinal Espejo Público una de las situaciones más repugnantes que se hayan podido vivir en televisión y una de las entrevistas que más indignación ha generado a nivel nacional entre el sector médico. Los protagonistas son: Sheherezade Gallego, la todopoderosa Susanna Griso presentadora estrella y toda su corte de bufones. Sheherezade Gallego es una graduada en medicina que estaba preparando el MIR 2021 y por diferentes motivos decidió posponerlo.

El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina contacta con Sheherezade porque el programa de Espejo Público busca a alguien en su situación. Sheherezade entra en directo y explica los diferentes motivos que le llevaron a tomar la difícil decisión de no presentarse al examen. Mientras habla, observo sus expresiones y me doy cuenta de lo duro que han sido estos meses para ella (y por extensión al resto de graduados y graduadas en medicina). Comenzar agotados al sexto año de carrera después de tantos exámenes y horas de estudio acumuladas, con la ilusión de comenzar las prácticas hospitalarias y sentir el gusanillo de ser médicos.


"El MIR No es la oposición más dura o complicada en cuanto a temario o tiempo de preparación; es la más complicada por la dificultad de gestionar las emociones aglutinadas en un espacio de tiempo tan reducido"


De repente, estalla la pandemia, mandan a los estudiantes a casa, se acaban las prácticas, finaliza el curso y se adelanta la preparación del examen MIR. La incertidumbre no es buena compañera a la hora de preparar una oposición y doce horas de estudio diarias agotan a cualquiera, y más si cuando levantas la cabeza del manual para desconectar todo lo que te rodea orbita alrededor del COVID. El examen de acceso al MIR tiene un cariz diferente al resto de oposiciones en España. No es la oposición más dura o complicada en cuanto a temario o tiempo de preparación; es la más complicada por la dificultad de gestionar las emociones aglutinadas en un espacio de tiempo tan reducido. El éxito en el examen depende en gran medida de esa gestión emocional. Dada mi experiencia, puedo asegurar que para un estudiante de medicina reconocer que la presión y la ansiedad le ha superado es un proceso complicado que generan sentimientos de duda y vergüenza. Sheherezade fue honesta consigo misma y con los que la rodean y tomó una decisión valiente.

Mientras Sheherezade termina de explicar sus motivos, el espectador en seguida se da cuenta de que algo no va bien. Susanna Griso empieza a gesticular visiblemente contrariada y haciendo gala de una falta absoluta de empatía, profesionalidad y de objetividad, comienza a emitir juicios de valor, cuestionado los motivos y frivolizando el sufrimiento de Sheherezade.

La presentadora le espeta “Mucha gente dirá, ahora que se os necesita, que tenéis que pasar a primera línea de batalla, las excusas no valen“ y un poco más adelante “¿No es el momento de hacer el MIR y aprovechar este momento de tanta demanda para intentar sacar el examen?”. Susanna Griso es una persona acostumbrada a mandar y sus frases sonaban como las de un general que manda soldados rasos a la batalla para que le solucionen la papeleta. Para ella los graduados y graduadas en medicina son pañuelos de usar y tirar, un medio y no un fin. Luego, en su minuto de gloria semanal, solicita un primer plano y pide aplausos, respeto y admiración para los sanitarios.

Susanna Griso ejemplifica dos de los males endémicos que aquejan nuestra sociedad: el primero de ellos es la prostitución de los medios de comunicación ante el poder económico dominante y su falta de compromiso con la verdad; y el segundo, en virtud del primero, el enorme poder que se les confiere a ciertos individuos que, desde sus púlpitos, se dedican a adoctrinar y lanzar propaganda, haciendo gala de egos desmesurados y unas puestas en escenas artificiales. El triunvirato compuesto por Pablo Motos, Ana Rosa Quintana y Susanna Griso tienen más influencia y poder sobre el gran público que el parlamento de los diputados al completo.

La experiencia de trabajar un año en hospitales saturados por Covid


Sheherezade continua explicado que la problemática de la falta de médicos, entre otras cuestiones, está en la disparidad entre el número total de graduados y graduadas anualmente y las plazas ofertadas para realizar el MIR. Susanna Griso, que adora el cuerpo a cuerpo, lanza la siguiente frase: “la experiencia de trabajar un año, con Covid, con los hospitales absolutamente saturados por la pandemia, creo que merece la pena vivirla, ¿no?”. Una opinión debe basarse en argumentos lógicos y evitar la generalización, sin embargo, la mayoría de las personas argumentan en base a sus sentimientos, experiencias y predicciones por lo que incurren una y otra vez en errores. Susanna Griso pertenece a esta última categoría porque desconoce la situación actual.


"La residencia es un periodo formativo y no una mano de obra para cubrir puestos estructurales"


Los residentes de todos los años y todas las especialidades, a raíz de la crisis sanitaria, estamos teniendo unas carencias brutales a nivel formativo. Especialmente flagrante es esta situación para los residentes de primer año que se incorporaron a final de verano: algunos se han pasados sus dos primeros meses de residencia sentados en una silla viendo a otro médico llamar por teléfono. ¿Y los residentes de especialidades quirúrgicas que acaban de comenzar o que están acabando y se han encontrado los quirófanos cerrados? ¿Y los residentes de último año que dentro de cuatro meses serán adjuntos?. A esto se refería Sheherezade y esto es lo que pretendía explicar. La residencia es un periodo formativo y no una mano de obra para cubrir puestos estructurales. No entro a opinar sobre si merece la pena vivir la pandemia en un hospital: el dolor de las familias, los fallecidos, el sufrimiento y la soledad del paciente. Nosotros no traficamos con sentimientos. Eso os lo dejamos a vosotros y para vuestra cuota de pantalla.

La vocación médica y la precariedad laboral


La parte final de la entrevista es quizás la que más rabia e impotencia genera. El tono de la presentadora y el de sus bufones cambia de contrariado a paternalista y guasón con tintes de superioridad moral. Dan como hecho probado que Sheherezade es una niña inmadura y mimada que no se presenta al examen MIR porque no quiere. Sheherezade, mucho más inteligente que la presentadora, contesta desmitificando el concepto de la vocación. Ese concepto clave y fundamental que ha encadenado a la profesión médica desde el principio de los tiempos y en virtud del cual se justifica nuestra precariedad laboral. Susanna Griso sentencia para acabar: “Cuando empiezas en esta vida toca pasar por ese embudo, todos los que hemos estudiado Periodismo hemos hecho todas las guardias del mundo.”

Durante esos segundos la situación parece sacada de un cuento de Kafka y mientras la presentadora pronuncia estas palabras, salen a escena los bufones de la corte, que entre risotadas jactanciosas y bravuconadas, se dedican a comparan la carrera de medicina con la de periodismo. Los bufones estudiaban doce horas al día, trabajaban a la vez y no tenían veranos. Bufones, me vais a disculpar, pero no estoy de acuerdo. Sheherezade haciendo gala de su madurez mantiene la compostura y el respeto sin perder en ningún momento las formas aunque seguro que se quedó con ganas de decirles a todos ellos un par de cosas. La entrevista finaliza.

Esta entrevista ha incendiado las redes sociales y desde diferentes plataformas y asociaciones han pedido a Susanna Griso que pida disculpas por sus afirmaciones. Personalmente me da lo mismo si esta mujer se disculpa o no. Seguro que a Sheherezade también. A todo el mundo debería importarle un rábano todo lo que diga la presentadora. Para terminar, dejo esta frase del último disco de Los Chikos del Maiz: “Más Belén Gopegui, menos Susanna Griso”. Pues eso.