Lucía Galán Bertrand, más conocida como 'Lucía, mi pediatra'.
La pediatra Lucía Galán alerta sobre la enfermedad de Kawasaki: "No todo es un virus, no todo son bacterias"
La especialista detalla los síntomas de la enfermedad de Kawasaki, un cuadro poco común con fiebre persistente que exige tratamiento hospitalario para proteger el corazón
La vuelta al cole inicia la cuesta de septiembre en Pediatría: "Hay muchas plazas sin cubrir"
Cuando un niño empieza con fiebre, la escena en la consulta del pediatra es conocida por todos: los padres llegan preocupados y se marchan aliviados al escuchar que "probablemente es un virus". Y, la mayoría de las veces, así es. Se vigila la evolución, se explican las señales de alarma y el cuadro se resuelve solo. Pero no siempre. Hay un pequeño porcentaje de casos en los que la fiebre no responde ni a un virus ni a una infección bacteriana, y detrás se esconde una enfermedad poco conocida que conviene tener en el radar.
Precisamente sobre ella ha querido alertar la pediatra Lucía Galán, en vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@luciamipediatra) para hablar de lo que se conoce como enfermedad de Kawasaki. "No todo es un virus, no todo son bacterias", resume la médico, que insiste en que, si bien "la inmensa mayoría de las veces son cuadros banales", esta entidad "merece de vuestra atención y pensamiento cuando nuestros hijos llevan más de 5 días con fiebre".
¿Qué es la enfermedad de Kawasaki?
La clave, explica Galán, está en la duración y las características de la fiebre. La enfermedad de Kawasaki "es una entidad que cursa con 5 días de fiebre", detalla, y no una fiebre cualquiera: "fiebre elevada, con afectación del estado general del niño". Ese es el primer aviso que debe hacer saltar la sospecha.
Junto a esos cinco días de fiebre, la pediatra enumera cinco criterios clínicos, de los cuales deben cumplirse al menos cuatro para sospechar la enfermedad. El primero es "una conjuntivitis bilateral de ambos ojos", con la particularidad de que los ojos se ven rojos "pero sin secreción purulenta, sin legaña".
El segundo tiene que ver con la boca: "Lengua roja, frambuesada", o afectación de las mucosas, con "los labios muy cortados, muy fisurados". El tercero es "una adenopatía normalmente unilateral", es decir, la aparición repentina de un ganglio inflamado. El cuarto, "hinchazón o enrojecimiento de las manos o de los pies". Y el quinto, un exantema o erupción: "A veces salen como unas manchas en el cuerpo o en la zona del pañal, un exantema generalizado". Según la pediatra, "si cumple cuatro de estos cinco criterios junto con cinco días de fiebre, salvo que se demuestre lo contrario, es una enfermedad de Kawasaki".
Un diagnóstico precoz es de vital importancia
La insistencia de la pediatra en detectarla a tiempo no es casual, sino que responde a sus posibles complicaciones. "A estos niños hay que ingresarlos y hay que administrarles un tratamiento de forma precoz para evitar complicaciones cardiacas y cardiovasculares, en concreto aneurismas en las coronarias", advierte.
De ahí que el factor tiempo sea determinante. "El diagnóstico debe ser precoz, porque cuanto antes pongamos el tratamiento, que es un tratamiento hospitalario, menos riesgo de complicaciones cardíacas", subraya la doctora. Con todo ello, Galán recuerda que la inmensa mayoría de las fiebres infantiles son procesos leves que los propios padres ya saben manejar. "Sabéis perfectamente identificar ya cuándo hay que consultar, cuándo no, cuándo hay que salir corriendo a urgencias (que son muy pocas veces) y cuándo podemos gestionarlo en casa".