Pablo Herrera, fisioterapeuta y vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid

Pablo Herrera, fisioterapeuta y vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid

Medicina

Pablo Herrera, fisioterapeuta, desmiente uno de los mitos de la vuelta al cole: "No le va a doler la espalda por la mochila"

El vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid cuenta en Redacción Médica cómo la mochila escolar no es una de las causas de los dolores de espalda en los niños y cómo las creencias o los miedos pueden afectar a esa dolencia

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Cada septiembre se repite el mismo mensaje: cuidado con la mochila, que no supere el 10% del peso del niño, mejor de ruedas que de asas, ojo con cómo la carga, etc. Se trata de una de las grandes preocupaciones de las familias en la vuelta al cole, sin embargo, no es nada más que un factor que afecta de forma mínima a la salud de los niños. "No es la causa principal. Me pasa todos los años, siempre venís con lo de "ojo con la mochila, el 10%, o que sea de asas o de ruedas", detalla Pablo Herrera, fisioterapeuta y vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, en su entrevista con Redacción Médica.

Herrera lleva años acudiendo a los colegios con campañas de promoción de la salud y explica que el problema es que ese mensaje ni cuenta toda la historia ni ayuda a los niños. Al contrario: puede acabar haciéndoles más daño que la propia mochila. Sin embargo, "en los últimos años se viene registrando un aumento del dolor de espalda en jóvenes y adolescentes", reconoce el especialista. Pero la causa no está en la cartera. "Hay ya muchos estudios de largo plazo que han ido viendo el origen del dolor, y se ha visto que es multifactorial: el peso de la mochila es una variable, pero desde luego no la principal".

De hecho, el tiempo que llevan los estudiantes la mochila "es muy poquito. Incluso el que más distancia tiene de casa al cole la lleva 20 minutos, porque si vive más lejos, va en autobús o le llevan. No están ocho horas con la mochila a cuestas". ¿La conclusión? "Que a veces la llevan más cargada de lo que deberían, sí; que eso genere problemas a largo plazo, no", subraya el vicedecano.

La mejor mochila es la que le gusta al niño

Pero si no es la mochila, ¿qué es? Para Herrera, la clave está en un cuerpo cada vez menos preparado. "El mayor problema que tenemos es la falta de acondicionamiento de las personas, el aumento del sedentarismo", apunta. Lo explica con un esquema sencillo: "Tu cuerpo tiene una capacidad para hacer cosas, y si las demandas superan esa capacidad, puedes tener problemas. Lo que ocurre últimamente es que las capacidades están disminuyendo".

De este modo, "puedes ver a chavales que llevan tres mochilas y no les duele la espalda, porque están fuertes, van al gimnasio y no tienen problema". El peso, por tanto, importa menos que la forma física de quien lo carga. A eso se suman factores que poco tienen que ver con el material escolar: "Las creencias, las experiencias previas, el miedo, el estado emocional, el estrés, los hábitos de sueño y la actividad física" pesan, dice, mucho más que la cartera. Para entender cómo los pensamientos o las emociones influyen en la percepción del peso, existe un estudio que detalla cuál es la mejor mochila.

Esta investigación llegó a la conclusión de que "la mejor mochila es la que más le guste al niño". La explicación tiene que ver con la cabeza más que con la espalda: "La percepción del peso cambia en función del diseño. Si a ti te gusta Spider-Man y te dan una de Hello Kitty, esa mochila pesa una barbaridad; y si te dan una de Spider-Man, no te pesa nada".

Grupo de estudiantes de primaria caminando hacia el edificio escolar con mochilas

Grupo de estudiantes de primaria caminando hacia el edificio escolar con mochilas / Envato

El efecto nocebo: cuando el miedo duele

Todos estos mensajes de alarma que se repiten con el nuevo curso no son inocuos, pues pueden generar el propio dolor que pretenden evitar. Herrera lo explica a partir de un concepto conocido, el efecto placebo, y su reverso: "Existe el efecto nocebo: si estás convencido de que algo te va a hacer daño, aumenta el dolor". Y eso es justo lo que se ha conseguido con la cruzada de la mochila. "Todos esos mensajes que dábamos sobre la mochila asustaban, y tenemos a los padres asustados: van preocupados por si el niño arrastra la mochila, la tira o la lleva de un asa o de dos", señala el fisioterapeuta.

Pero nada más lejos de la realidad, pues al niño "no le va a doler la espalda por la mochila". Cuando se eliminan esos mensajes negativos y esa preocupación, "disminuye el nivel de alerta y disminuye el dolor". No es casualidad que su campaña, antes llamada "Prevención del dolor de espalda en escolares", se llame ahora "Promoción de hábitos saludables en escolares".

"Es mentira que la cabeza se nos vaya a caer por mirar el móvil"

La postura perfecta no existe (o no dura)

Junto con el mito de la mochila, son muchas las familias que están muy pendientes o han oído hablar con recurrencia de la postura que debe adoptar su hijo. Sin embargo, "la mejor postura es la que menos dura", o "la mejor postura es la siguiente, muévete", defiende Herrera. El enemigo no es sentarse mal, sino estarse quieto, ya que "cualquier postura estática, por muy eficiente que sea, mantenida dos horas te va a doler, porque el cuerpo no está preparado para aguantar de forma estática", advierte. Vale para el pupitre y vale para la oficina: "En el teletrabajo lo decimos igual: cada 40 minutos o una hora, levántate, haz unas sentadillas, muévete un poquito".

Lo mismo ocurre con las pantallas y el famoso "cuello de tortuga" o tech neck. "Es una falacia, es mentira que la cabeza se nos vaya a caer por mirar el móvil", afirma el especialista. Lo cierto es que el problema de fondo no está en el móvil o en la tablet, sino en el tiempo que pasas en esa posición. "Te puede molestar el cuello si te pasas dos horas mirando hacia abajo, pero también te dolería leyendo un libro dos horas". El problema del móvil, precisa, es otro: "Genera adicción por la dopamina y te quedas más tiempo estático del que deberías. No es el dispositivo en sí, es el contenido que ves".

De este modo, aclarado todo y desmontado el miedo, ¿cuáles son los pasos a seguir? El primer mensaje es de confianza: que "confíen en su espalda, en que su cuerpo es fuerte y adaptable, que se muevan y hagan cada vez más actividad, porque eso les ayuda a fortalecerse y a tener menos molestias", destaca el vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid. A ello suma dos pilares que suelen quedar fuera del debate de la mochila: dormir bien —"el descanso es fundamental: dormir más de ocho horas sería lo ideal"— y un ocio activo, "que salgan a montar en bici, correr, jugar o bailar".

En cuanto a la actividad física, no es necesario obsesionarse con algo en concreto. "La natación es buena, pero si no le gusta al niño, ¿qué vas a hacer? Cualquier actividad vale", zanja. Como referencia, remite a la Organización Mundial de la Salud, que recomienda para los menores de entre 5 y 17 años una media de 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa, e incluir al menos tres veces por semana ejercicios que fortalezcan músculos y huesos. Traducido a la vida real de un niño: correr, saltar, trepar. "A los padres les decimos que dejen al niño trepar a los árboles, que no le va a hacer nada; y en los parques, que suban a los columpios más altos del mundo. Es sanísimo".

Por otro lado, el experto no quiere "culpabilizar a los padres, que bastante tenemos muchas veces con sobrevivir"—, pero sí les pide revisar el discurso del miedo. "Los padres transmitimos miedos a los niños; si estamos continuamente con el 'siéntate recto, ponte bien', les generamos una preocupación innecesaria". Fomentar los hábitos saludables, insiste, "es labor de todos, no solo del cole". Su colegio profesional envía fisioterapeutas a los centros que lo soliciten a través de la web prevencionescolares.es, de forma gratuita, para trasladar precisamente este mensaje: menos alarma con la mochila y más movimiento.