José María Domínguez, presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la OMC. / Imagen de la OMC
La 'sabiduría médica' no se halla en las nuevas tecnologías: "La ética es la esencia de la propia Medicina"
La Inteligencia Artificial protagonizará la próxima reforma del Código Deontológico Médico, con la propuesta de cuatro nuevos artículos centrados en su abordaje.
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El buen médico no solo es aquel que realiza el diagnóstico correcto o da con el tratamiento adecuado. La labor facultativa viene determinada por factores más allá de los plenamente técnicos. La calidad del profesional se mide también por la comprensión de las circunstancias del paciente y el respeto de cada una de las individualidades de la persona que se sienta en consulta. Además de su resultado, el valor de la intervención radica en la ética con la que se aplica. Sin este componente, la actuación se desmorona. Para evitar perder la parte más 'humana' de la Medicina, el sanitario debe ser consciente de la moralidad de sus acciones en cada caso particular y cumplir los designios del Código de Deontología Médica, que establece los principios que regulan la conducta en el ejercicio. Dos aspectos condicionados por el avance tecnológico, actualmente foco de trabajo de los expertos en Ética Médica.
José María Domínguez es presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC). Bajo su coordinación se llevó a cabo la última actualización del Código de Deontología Médica, que incluyó el abordaje de la Telemedicina y las bases de datos sanitarios. "Tenemos que hacer una lectura sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el hacer del facultativo sin perder el objetivo principal de la profesión: proteger la dignidad y el bienestar de las personas”, ha destacado a este diario, con motivo de la celebración este viernes del Día de la Ética Médica.
En este sentido, la Comisión se enfrenta a un nuevo reto, marcado por la gran revolución tecnológica de los últimos años: la Inteligencia Artificial (IA). Por ello, el departamento propondrá cuatro nuevos artículos vinculados a esta innovación para el código deontológico de la profesión. Entre los puntos tratados en la nueva redacción figura el empleo de algoritmos para la toma de decisiones médicas. "Estos pueden ser útiles, pero tienen que ser utilizados de forma prudente y siempre con la vista puesta en que la responsabilidad final de la decisión recae en el profesional", ha explicado Domínguez.
En este sentido, el representante de la entidad colegial ha recordado que las personas no acuden a consulta para ser tratadas por la IA. "La tecnología se pone al servicio de la curación de las personas, pero en quien confía el paciente es en el médico", ha resaltado.
Más allá de la tecnología
La actualización del Código de Deontología Médica es constante. La citada norma no deja de ser un ente vivo que se adapta a la situación actual de la profesión. Precisamente, el gremio facultativo denuncia que la sobrecarga asistencial y la precariedad laboral son dos circunstancias que afectan al desarrollo de su ejercicio. "Estas incidencias tienen consecuencias éticas", ha afirmado Domínguez.
Pese a que ambas ya cuentan con espacio propio dentro del articulado deontológico, su refuerzo y su conocimiento por parte del profesional resultan fundamentales. El facultativo debe ser consciente de que "tiene la obligación de denunciar cualquier falta de medios", en pro de su labor y, por ende, del bienestar del paciente. Lo mismo en el caso del exceso de trabajo. No obstante, la normativa puntualiza que el médico no debe alterar su forma de actuar por el mayor volumen de pacientes. Por ejemplo, atender a dos personas a la vez. Al final, la calidad de la atención siempre debe primar.
Transversalidad de la visión ética en la formación
"La ética no es complementaria, sino que es la esencia de la propia Medicina", ha aseverado el integrante de la entidad colegial. Mediante ella, el profesional se plantea no solo que puede hacer para ayudar a un paciente, sino si el tratamiento disponible es el correcto para esa persona concreta. Una pregunta interna que nace de la experiencia, pero también de la formación.
El grado en Medicina cuenta actualmente con la asignatura de Bioética. Sin embargo, Domínguez apuesta por ampliar esta materia y convertirla en una competencia transversal, que alcance a todas las materias de la titulación. Tanto para ahondar en los grandes debates de la profesión, como el empleo de la genética, como para fortalecer la vertiente humana de la asistencia. "Atender al paciente a tiempo y con respeto también forma parte de la ética", ha recordado.
"En quien confía el paciente es en el médico"
Es más, el presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la OMC considera que habría que evaluar la capacidad moral de todos los profesionales recién graduados en la universidad. En este momento, las pruebas de Evaluación Clínica Objetiva y Estructurada (ECOE) analizan dicha competencia antes de otorgar la titulación, aunque, bajo su prisma, su revisión debería extenderse al propio examen MIR.
Vía hacia una Medicina personalizada
El proceso asistencial avanza hacia la focalización en el individuo. Los nuevos tratamientos y la innovación técnica señalan en esa dirección. Una ruta por la que la ética circula desde su aparición. "Nunca tratarías igual a un paciente con cáncer de colon de 40 años que a uno de 95", ha ejemplificado Domínguez. La persona se sitúa siempre en el centro de la valoración ética de cualquier caso médico.
Un sistema de valores en el que el médico debe trabajar. Desde su inicio en la facultad hasta el final de su carrera profesional. Al final, el control de la tecnología y la intervención clínica moderna generan buenos médicos. Pero hace falta algo más. "El dato aporta conocimiento, pero no sabiduría", ha sentenciado el experto. Esta última moldea a los mejores facultativos.