Ana Avellón, científica del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). ISCIII
Ana Avellón, la investigadora española que desembarca en la OMS: "Compartir conocimientos siempre es muy satisfactorio"
La nueva asesora científica de este organismo señala la prevención, el cribado y el acceso a tratamientos como algunos de los grandes retos globales frente a VIH, ITS y hepatitis virales
Para Ana Avellón, formar parte de un grupo asesor científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no es solo un reconocimiento a una trayectoria de más de dos décadas dedicada a la virología. Es, sobre todo, una oportunidad para poner conocimiento en común y abordar algunos de los grandes retos que todavía plantea la lucha contra el VIH, las hepatitis virales y las infecciones de transmisión sexual (ITS). Y es que la investigadora del Centro Nacional de Microbiología (CNM-ISCIII) acaba de incorporarse al grupo asesor de la OMS sobre estas enfermedades. Una experiencia que afronta con la satisfacción de poder aportar y con la curiosidad de seguir aprendiendo, pero también con la conciencia de que nos encontramos ante unos recursos globales limitados en la prevención, el cribado y el acceso a tratamientos.
"Asesorar, o mejor diría compartir conocimientos, siempre es muy satisfactorio a nivel personal", asegura Avellón en Redacción Médica. Lo ha hecho durante años con microbiólogos que solicitan información y con organismos nacionales y ahora lo hará en un contexto internacional. Para ella, la incorporación supone "un reconocimiento al trabajo de muchos años", pero no se queda ahí. "También es una oportunidad de seguir aprendiendo", asegura.
Enfermedades frecuentes que todavía plantean grandes retos
El grupo al que se incorpora Avellón trabaja sobre enfermedades que, pese a los avances científicos y terapéuticos, continúan teniendo un enorme impacto sanitario. VIH, hepatitis virales e ITS presentan realidades diferentes, pero comparten algunos desafíos, especialmente en materia de prevención y detección.
"Son enfermedades de una altísima prevalencia y mortalidad, en las cuales los mecanismos de prevención juegan un importantísimo papel", señala. Una dificultad añadida es que algunas pueden permanecer sin síntomas durante años, lo que hace especialmente relevantes los programas de cribado. Detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia, incluso cuando existen tratamientos eficaces.
El problema, sin embargo, no termina con disponer de herramientas diagnósticas o terapéuticas. Avellón recuerda que "todas tienen tratamientos con buena eficacia", pero que en muchos casos se trata de terapias "de larga duración y costosos". A ello se suma una cuestión que afecta a la capacidad de los sistemas sanitarios para abordar simultáneamente todas las necesidades.
"Quizás el principal desafío sea establecer prioridades y optimizar los fondos disponibles"
Los recursos disponibles, explica, no son ilimitados. "Los fondos globales disponibles son insuficientes para atender a todas las prioridades" apunta. Por eso, considera que uno de los grandes retos consiste precisamente en decidir dónde concentrar los esfuerzos: "Quizás el principal desafío sea establecer prioridades y optimizar los fondos disponibles".
Más de 20 años mirando los virus de las hepatitis desde el laboratorio
La experiencia que Avellón lleva al grupo asesor procede en buena medida de su trabajo en el CNM. Allí ha desarrollado durante más de 20 años su actividad en el ámbito de la virología, con una dedicación especial a los virus de las hepatitis.
Su perfil complementa el de otros integrantes del grupo, que reúne conocimientos procedentes de diferentes ámbitos. "Está formado por expertos clínicos, epidemiólogos, expertos en Salud Pública, expertos en políticas sanitarias, y también, aunque en menor medida, científicos expertos en diagnóstico y caracterización de microorganismos", explica. Es precisamente en este último campo donde se sitúa su aportación.
Una primera toma de contacto todavía en marcha
Su llegada al grupo es tan reciente que Avellón está conociendo todavía cómo se desarrolla el trabajo cotidiano de este órgano asesor. "Estoy asistiendo esta semana a las primeras reuniones y aún estoy conociendo el funcionamiento del grupo", cuenta.
Lo que ya ha podido comprobar es que las reuniones parten de la experiencia de especialistas que lideran o están al frente de los diferentes temas: "Está formado por líderes o responsables de los distintos temas que nos ofrecen presentaciones".
A partir de ahí, el intercambio de conocimiento ocupa un lugar central. Las reuniones dejan espacio para que todos los integrantes puedan participar y las recomendaciones elaboradas en encuentros anteriores sirven como referencia para continuar el trabajo. "Hay siempre espacio para la participación de todos los integrantes", señala Avellón, que también destaca que las recomendaciones de reuniones previas "son publicadas convenientemente".
Lo que España puede aportar
La experiencia española también tiene un lugar en esta conversación internacional. Avellón considera que España ha conseguido avances relevantes en algunos de los ámbitos que aborda el grupo asesor y cita dos ejemplos concretos: la prevención de la hepatitis B mediante la vacunación y la respuesta frente a la hepatitis C.
"España ha afrontado con éxito algunos problemas de salud incluidos en este grupo de trabajo", destaca. Entre ellos menciona "el control de la hepatitis B mediante vacunación universal al nacimiento» y «el enorme número de pacientes tratados y curados de la hepatitis C".
Son experiencias que, a su juicio, permiten situar a España en una posición de referencia en determinados ámbitos. "En muchos temas España puede considerarse líder", afirma.
"España ha afrontado con éxito algunos de estos problemas de salud y en muchos temas puede considerarse líder"
Vigilancia y datos para anticiparse a nuevas amenazas
En enfermedades infecciosas, conocer lo que está ocurriendo es tan importante como disponer de tratamientos. La vigilancia epidemiológica, los datos microbiológicos y el intercambio de información permiten detectar cambios y responder con mayor rapidez ante posibles amenazas.
En Europa, explica Avellón, estos mecanismos están "muy organizados" gracias al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). A escala mundial, la situación es más compleja.
"A nivel global, organismos como la OMS se encargan de esa tarea, pero es algo más complejo, por la heterogeneidad de los sistemas de salud en todo el mundo", apunta. Precisamente por eso, su incorporación al grupo asesor también puede servirle para ampliar su conocimiento sobre cómo funcionan esos sistemas fuera de Europa. "Espero que la participación en este grupo me permita conocerlos mejor", reconoce.
La perspectiva de género también entra en el debate científico
Cuando se habla de una mayor presencia de mujeres en los organismos científicos internacionales, Avellón prefiere ampliar la conversación. Para ella, la cuestión no consiste únicamente en cuántas mujeres participan, sino también en qué problemas específicos pueden quedar fuera de la investigación si no se incorpora una adecuada perspectiva de género.
"La mitad de la población mundial puede por supuesto aportar mucho en organismos internacionales", afirma. Pero pone el foco en una cuestión concreta que considera especialmente ilustrativa: las dificultades para estudiar la seguridad de determinados tratamientos en mujeres embarazadas.
En el caso de la hepatitis C, señala que las mujeres embarazadas no pueden recibir antivirales debido a la falta de estudios de seguridad. "Este tema parece por fin estar cambiando", apunta al referirse a una cuestión en la que la perspectiva de género puede tener consecuencias directas tanto para la investigación como para la atención sanitaria.
Aprender para devolver conocimiento al sistema sanitario
La experiencia internacional no la plantea como un camino de una sola dirección. Avellón quiere aportar los conocimientos adquiridos durante su trayectoria en el CNM, pero también regresar con nuevas perspectivas sobre unas enfermedades que presentan realidades muy diferentes según el territorio: "Aparte de compartir mis conocimientos, espero recibir muchos más de los otros integrantes del grupo y conocer estas enfermedades desde el punto de vista que tienen en otros países".
Ese aprendizaje, además, no se quedará en el ámbito personal. Así, asegura que su vinculación con el Sistema Nacional de Salud (SNS) hace que la información y las experiencias adquiridas puedan trasladarse a su entorno profesional
En definitiva, su incorporación al grupo asesor de la OMS se entiende menos como un punto de llegada que como una nueva vía de intercambio: llevar al ámbito internacional la experiencia acumulada durante años en el Centro Nacional de Microbiología y, al mismo tiempo, traer de vuelta conocimientos sobre cómo otros sistemas sanitarios afrontan algunos de los grandes retos de las enfermedades infecciosas.