Los investigadores del grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR)

Los investigadores del grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR)

Innovacion

El Vall d'Hebron estudiará con organoides la erradicación completa del cáncer de endometrio

El estudio logra la desaparición completa del tumor en el 60% de los modelos tratados

"La inmunoterapia es un arma para los peores casos de cáncer de endometrio"

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El cáncer de endometrio es una de las enfermedades ginecológicas más frecuentes en los países desarrollados. En España se llegan a diagnosticar anualmente 1.000 casos, mientras que en España la cifra alcanza los 7.000. El aumento de la esperanza de vida provoca que la incidencia de esta patología también suba, y en los tumores de alto riesgo, la resistencia a los tratamientos llega a limitar las opciones terapéuticas disponibles. Ante esta situación, el grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha demostrado que la combinación de dos tratamientos consigue la desaparición completa del tumor en el 60 por ciento de los modelos tratados.

Por el contrario, los tratamientos individuales solo lo conseguían entre un 7 y un 27 por ciento. El siguiente paso que han empezado a analizar desde la institución es cultivar organoides con células inmunitarias, permitiendo desarrollar modelos más complejos en los que se pueda estudiar conjuntamente todos los protagonistas y factores que intervienen en la respuesta al tratamiento. En caso de que haya resultados positivos, el ensayo clínico estará cada vez más cerca de ser una realidad.

El estudio ha comparado dos fármacos que ya están aprobados de forma independiente para otras indicaciones oncológicas, como son SYD985 (un anticuerpo contra HER2 conjugado con un potente fármaco citotóxico) y niraparib. Valeria Tubita, investigadora postdoctoral del grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del VHIR, explica en Redacción Médica que, hasta la fecha, “el cáncer de endometrio no se había tratado con esta combinación de fármacos. Es interesante porque se trata de una estrategia de medicina personalizada. Los dos fármacos tienen mecanismos de acción diferentes y atacan distintas vulnerabilidades del tumor”.

La investigación ha evaluado la eficacia en modelos preclínicos in vivo, “implantando en los animales el tumor original de las pacientes, de manera pueda crecer y posteriormente poder administrar los tratamientos”. Durante los últimos meses se han estudiado diferentes grupos de ratones: “Uno de los brazos recibió cada uno de los dos fármacos por separado, otro recibió la combinación de ambos y otro recibió un placebo, que actúa como control”.

La creación de organoides para sumar más evidencia

A la hora de poder corroborar estos resultados, la investigadora afirma que hay que seguir unos pasos que son obligatorios y hacerlo de una manera muy rigurosa: “Ya se ha puesto en marcha un nuevo proyecto, en el que se quiere consolidar los resultados que hemos obtenido in vivo utilizando otro modelo preclínico, como son los organoides”. Estas versiones son estructuras tridimensionales que se desarrollan en el laboratorio “a partir de células de pacientes y que permiten reproducir determinadas características y comportamientos del tumor original”.

Para investigar en diferentes frentes, Tubita explica que también se ampliará el estudio utilizando otros tratamientos de las mismas categorías, como son “otros inhibidores de PARP y otros fármacos dirigidos contra HER2”. Actualmente ya se han generado estos modelos, y el siguiente reto pasará por “mantenerlos en condiciones adecuadas para que puedan utilizarse en los experimentos”.

La especialista afirma que ya se han logrado resultados preliminares en los organoides, “confirmando los resultados que habíamos observado in vivo. A partir de aquí se tiene que finalizar el proyecto y continuar estudiando los mecanismos que explican esta respuesta.

Las limitaciones de la investigación

Pese a este descubrimiento, la facultativa confirma que un estudio realizado en el laboratorio también tiene sus limitaciones: “En los modelos actuales no se está contemplando el papel del sistema inmunitario, por lo que no se están reproduciendo todos los elementos que intervienen en la respuesta al tratamiento”.

El objetivo final de este proyecto es llegar a un ensayo clínico que permita “definir las dosis, los criterios de seguridad y de toxicidad adecuadas para su utilización en humanos”. Antes de llegar a las pacientes hay que pasar por distintas fases de investigación clínica que “permitan garantizar que el tratamiento sea seguro y que los posibles riesgos y efectos secundarios estén adecuadamente evaluados”.