La clasificación de los tumores predice la respuesta al tratamiento.
Atacar al 'entorno cancerígeno' en vez de a la célula: un nuevo anticuerpo abre puertas en el abordaje del cáncer
La proteína OMTX305 centra su actuación en las células que actúan de barrera protectora de los tumores sólidos.
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Cada año se diagnostican 20 millones de casos de cáncer en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta patología se encuentra entre las principales causas de muerte en el planeta. En concreto, es la primera en España. Razón por la que la investigación médica busca múltiples vías para eliminar tumores malignos y, por ende, salvar la vida del paciente. Por ejemplo, concentrar el tratamiento en el microambiente tumoral más que en las propias células cancerígenas, con el objetivo de romper sus defensas. Una solución que tiene autoría vasca.
Esta alternativa parte del anticuerpo biespecífico OMTX305, diseñado por la biofarmacéutica Oncomatryx, con sede en el País Vasco. Este fue probado en cortes de precisión de pacientes con cáncer de pulmón y de ovario -en tejidos humanos y no directamente en las personas-, combinados con sus propias células inmunitarias. La revista Science Advances, perteneciente a la American Association for the Advancement of Science, ha publicado los resultados de este estudio, encabezado por el fundador de la citada compañía, Laureano Simón, y su directora científica, Myriam Fabre, en colaboración con investigadores del Dr. Margarete Fischer-Bosch Institute of Clinical Pharmacology y de la Universidad de Stuttgart, ambas instituciones situadas en Alemania.
El objetivo principal de OMTX305 no es el propio tumor, sino una célula que se desarrolla a su alrededor: los fibroblastos asociados al cáncer. Estos contribuyen a generar una barrera que dificulta la entrada de células inmunitarias y medicamentos, lo que reduce la eficacia de determinados tratamientos.
El anticuerpo de Oncomatryx trata de derribar esta protección tumoral a través del uso de las defensas naturales de la anatomía humana. Para ello, actúa como un puente entre los fibroblastos y los linfocitos T. Así, se une a una proteína expresada por los primeros y también al complejo CD3 de los segundos, que participa en su activación. De esta manera, acerca este tipo de glóbulo blanco a la célula del entorno cancerígeno, con la intención de destruirla.
Principales resultados
Los investigadores analizaron cada una de las células y su interacción con el resto. La evidencia mostró que OMTX305 era capaz de dirigir los linfocitos T hacia los fibroblastos asociados al cáncer. Asimismo, se observó que la eliminación de estos aumentaba la muerte de las células tumorales próximas, afectadas por la remodelación del ambiente en el que se encuentran.
Sin embargo, el artículo científico también señala que se anotaron diferencias entre las muestras de los pacientes. De esta forma, los autores indican que habría que validar clínicamente en qué tipo de casos se obtiene una respuesta de mayor intensidad. Asimismo, puntualizan que habría que comprobar su efectividad en pacientes tratados en condiciones clínicas reales.
No obstante, los resultados se vislumbran prometedores para continuar con la investigación de este mecanismo oncológico. Una nueva puerta se abre en la lucha contra el cáncer.