Gonzalo Pin, coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la AEP.
Natural no es sinónimo de inofensivo. Sobre todo cuando las recomendaciones de allegados se disfrazan de consejo profesional y el producto se dispensa sin indicación ni control médico. Enarbolando este mensaje, la Sociedad Española de Pediatría (AEP), trata de alertar sobre el
abuso de los preparados de melatonina como complemento dietético entre la p
oblación infantil para paliar problemas relacionados con el sueño. Y es que, el uso de este tipo de compuestos, no solo resulta ineficaz en trastornos específicos como el
síndrome de piernas inquietas, sino que esta contraindicado ante el peligro de
agravar los síntomas con el tiempo.
Los datos de un estudio reciente daban base a una preocupación fundada en el colectivo pediátrico, al comprobar que, de las 800 familias entrevistadas, un 21 por ciento habían iniciado el tratamiento con melatonina de sus hijos por recomendación de allegados y un 12 por ciento, alentados por la información que habían conseguido en internet o a través de redes sociales.
Hace una década, el colectivo ya alertaba sobre la "escasa formación" que se tenía en sueño, condicionando "su infradiagnóstico y/o el uso de forma empírica de productos farmacológicos con escasa evidencia científica", tal y como recuerda Gonzalo Pin, coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la AEP. Este "vacío formativo y asistencial", en su opinión, no hace sino abonar un terreno fértil para que el boca a boca familiar y las redes sociales prevalezca sobre el consejo del pediatra.
Sesgo de lo natural
Son precisamente plataformas como Instagram o Tik Tok las que nutren este ecosistema de desinformación al servir de altavoz del denominado "sesgo de lo natural" y perpeturar, mediante algoritmos personalizados, "una preferencia por las opciones incluidas en esta categoría", incluso cuando objetivamente no son superiores ni más seguras. En el caso de la melatonina, "el hecho de ser una hormona endógena producida por el propio organismo refuerza poderosamente esta narrativa", tal y como reflejan el 78 por ciento de familias que consideran inocuos los suplementos de este compuesto.
La realidad, no obstante, es otra, ya que a pesar de publicitarse con esta etiqueta, "los suplementos no regulados como medicamentos carecen de garantías de pureza y dosificación". Sin embargo, en el universo de las redes, los vídeos de 'eco-influencers' que promueven remedios naturales en Pediatría generan 2,7 veces más visualizaciones que el contenido basado en evidencia, y el 38 por ciento de los padres reconoce dificultades para discernir si la información de salud infantil que encuentra en internet es fiable.
Según el pediatra, los propios clínicos contribuyen a este imaginario al no utilizar la terminología correcta. Es más, hace una década, el uso médico de productos y sustancias para facilitar el sueño "carecía de base científica rigurosa", ante la falta de guías que lo avalasen, y contribuía a normalizar el recurso al suplemento". A día de hoy, todavía se alerta sobre una utilización "basada en la tradición, con escasos datos según la medicina basada en pruebas", de lo cual se desprende una "lógica aplicable a la melatonina usada sin indicación".
De nada sirve sin medidas de apoyo
Las guías clínicas, no obstante, son claras al respecto: la melatonina solo debe añadirse tras haber aplicado medidas higiénicas y terapia cognitivo-conductual y haber reevaluado con agenda libre de sueño. Es decir, antes de instaurar cualquier tratamiento farmacológico debe hacerse una valoración cronobiológica y un diagnóstico diferencial del menor con dificultades para iniciar el sueño que descarte insomnio por higiene de sueño inadecuada, insomnio conductual, síndrome de retraso de fase (SRF) y síndrome de piernas inquietas (SPI). En este último caso, de hecho, el "uso de melatonina no está recomendado" e incluso puede contribuir a empeorar los síntomas. "Su prescripción empírica en un niño con SPI oculto supone, por tanto, un perjuicio doble: no trata la causa y puede agravar el cuadro", sentencia el profesional.
El riesgo también es "especialmente grave en adolescentes con SRF", donde la melatonina administrada a la hora equivocada (como hipnótico en lugar de como cronobiótico 4-6 h antes del inicio de la secreción de melatonina en luz tenue o DLMO) puede ser ineficaz o consolidar el retraso circadiano".
El mensaje desde Pediatría, por tanto, es unánime al afirmar que, sin un abordaje conductual simultáneo, la automedicación con melatonina, por sí sola "no resuelve el problema de base", puesto que su retirada aislada en niños que no han consolidado hábitos de sueño autónomos produce una recaída en más del 90 por ciento de los casos en la primera semana. Lo que hace, según el profesional, es aplazarlo, generando con ello un círculo vicioso: "al mejorar aparentemente el sueño a corto plazo, elimina el incentivo de los padres para buscar una evaluación diagnóstica correcta, el trastorno subyacente queda sin tratar y la dependencia al suplemento se cronifica", arguye.
Efectos de tomar melatonina a largo plazo
Las alarmas suenan con más fuerza cuando se trata de escenarios cronificados. Algo que según los últimos datos ocurre en más de la mitad de los hogares, donde el tratamiento con melatonina se mantiene sin prescripción ni seguimiento profesional durante meses o incluso años. Según advierte el profesional, esta administración exógena, teóricamente, podría "interferir" en el 'interruptor' de la pubertad, al hacer que los niveles de esta sustancia sigan siendo elevados de forma no natural.
Producida por la glándula pineal durante la noche y regulada por el núcleo supraquiasmático hipotalámico, esta neurohorma, con "moderada actividad hipnótica y marcada actividad cronobiótica", va reduciéndose fisiológicamente a medida que los menores entran en la adolescencia. Es ese decrecimiento de los niveles nocturnos al inicio de la pubertad lo que actúa como luz verde en la activación del eje reproductivo mediante la secreción pulsátil de GnRH u hormonas sexuales. Por tanto, al mantener artificialmente elevada la señal melatoninérgica, cabe la posibilidad de que se produzca una confusión en el cerebro y se interfiera en el desarrollo normal de los órganos reproductivos al afectar al eje hipotálamo-hipófiso-gonadal (HHG)
De hecho, ya hay estudios en modelos animales que vendrían a confirmar la capacidad de la melatonina exógena para inhibir el inicio de la pubertad en ratones prepúberes mediante la modulación de neuronas hipotalámicas de GnRH, kisspeptina y Neuropéptido Y, suprimiendo el eje HHG", resalta el pediatra, quien, pese a todo, pide cautela a la hora de extrapolar estos resultados al ser humano, ya que, a día de hoy, no hay información fehaciente sobre efectos a largo plazo.
Retirada paulatina
Más que una dependencia farmacológica en sentido estricto , ya que "no existe síndrome de abstinencia documentado", lo que se genera, según Pin, es dependencia conductual. Esto ocurre cuando el niño y sus padres aprenden a asociar "el inicio del sueño a la toma del suplemento". Por ello, cuando se propone una retirada desde la consulta, lo aconsejable es hacerlo de forma gradual, reduciendo dosis a lo largo de 2-4 semanas y hacerlo en periodos de "menor exigencia escolar", como puede ser la época vacacional, "para minimizar el impacto del empeoramiento transitorio esperado". Desde Pediatría también se recomienda "utilizar una agenda de sueño durante al menos 2 semanas antes y después de la retirada para monitorizar la evolución objetiva.
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