Comisión de Sanidad del Congreso.
La tramitación parlamentaria de la
Ley de Ratios de Enfermería ha entrado en una fase decisiva este miércoles después de más de un año en las Cortes. Una vez cerrado el plazo para presentar enmiendas a la totalidad, el
Ministerio de Sanidad ha trasladado a los grupos parlamentarios del Congreso las bases sobre las que, según el departamento, ha de asentarse la negociación de enmiendas en la Comisión de Sanidad. Lo ha hecho a través de las dos máximas responsables de su Comité de Cuidados,
Paloma Calleja y Mayte Moreno. La propuesta ministerial es clara y coincide con lo que ha venido avanzando
Redacción Médica desde junio de 2025:
las ratios de Enfermería han de establecerse en función de la complejidad de los cuidados atendiendo a los cuatro niveles de atención del Sistema Nacional de Salud (SNS): Primaria, especializada, media y larga estancia y, por último, sociosanitaria, lo cual implica incorporar a las TCAE en esa planificación.
Es lo que ha resumido
Mónica García antes de las comparecencias en la Comisión: “Las ratios fijas son un buen indicador, pero no reflejan la realidad porque no todos los pacientes necesitan los mismos cuidados ni todos los servicios tienen la misma complejidad. Lo que proponemos es un modelo más avanzado, planificar las
plantillas en función de la complejidad real de las personas atendidas, la intensidad de los cuidados y el perfil profesional necesario en cada uno de los momentos”. Según la ministra, esa propuesta asegura “más y mejores cuidados, seguridad y condiciones laborales”: “Un buen sistema sanitario no se mide sólo en su alta tecnología e infraestructura, sino en la calidad de los cuidados cotidianos que recibe cada persona”. Sumar ya ha registrado sus propias enmiendas al articulado de la proposición de ley, y según ha podido saber este periódico, van en la línea de lo recomendado por Sanidad.
Ratios de Enfermería ligadas a resultados en salud
“La ILP de ratios se establece para garantizara la ciudadanía la seguridad en los cuidados”, ha reivindicado en este sentido, desde el Congreso, Moreno. La también directora de la unidad de investigación en cuidados y servicios de salud del
Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha enfatizado la necesidad de dotar las plantillas del SNS del suficiente personal de Enfermería y TCAE de una forma “basada, desde el punto de vista de la ciencia, en la
complejidad individual de las personas”.
Durante su comparecencia, ha hecho hincapié en que la dotación que se otorga a la Enfermería “está
totalmente ligada a los resultados en salud”. Y en la actualidad esas ratios, ha añadido, son “insuficientes”. “No es un problema de recursos, es un derecho a una seguridad sanitaria de toda la ciudadanía -continuaba la dirigente del ISCIII-. Por cada paciente adicional que se encarga a una enfermera para sus cuidados,
la mortalidad puede aumentar en un siete por ciento”.
Aunque no se trata de incorporar profesionales sin fundamento. Según defienden tanto Sanidad como el propio ISCIII, la idea es crear un
“marco nacional de complejidad individual” como criterio de clasificación de los pacientes, de forma que no se instauren unas ratios fijas sino que se atienda a factores como la intensidad que requieren los cuidados para que la calidad de los mismos aumente. A modo de ejemplo, en
Irlanda, ha apuntado Moreno, existe un sistema flexible que ajusta la dotación diaria según las horas necesarias que requieren los usuarios.
“Los cuidados adaptados a cada persona, desde el punto de vista de la ciencia, tendrían que ser e
l nuevo marco de la dotación óptima y segura de profesionales de Enfermería y mejorar la atención en las instituciones sanitarias y socioanitarias o de la organización de nuestro país”, ha zanjado.
El posicionamiento de Moreno concuerda con el que ya exteriorizó en esta misma Cámara el secretario de Estado de Sanidad,
Javier Padilla, hace ahora un año. “
Hay que crear un modelo de práctica profesional que identifique cuáles son los perfiles que prestan cuidados en nuestro sistema y cómo se pueden impulsar y desarrollar”, manifestó el número dos del Ministerio de Sanidad, quien apuntó que el objetivo no es sumar “enfermeras al peso” sino determinar cuántas hacen falta y “para qué”. “Ponerlo en términos de cantidad nos puede hacer caer en darle a la máquina de hacer enfermeras sin que luego tengan un reconocimiento y un desarrollo profesional,
eso sólo genera frustración”, apuntó.
Paliar la tendencia de abandono de la Enfermería
Según el informe presentado por Sanidad en enero de 2025, casi
el 40 por ciento de las enfermeras se plantea dejar la profesión en los próximos diez años. El documento, elaborado a raíz de una encuesta en la que participaron más de 55.000 enfermeras, también reflejaba un panorama “estremecedor” en el ámbito de los cuidados, según Calleja. “
Más de la mitad de las enfermeras dijo que no estaban haciendo los cuidados al cien por cien según su preparación y que hacían falta más recursos humanos, más de la mitad tuvo que dejar de hacer cosas relacionadas con cuidados por falta de tiempo y casi dos tercios habían visto incidentes una o dos veces a la semana”, ha indicado la coordinadora del Comité de Cuidados.
De hecho, el principal factor de abandono es, de acuerdo a Calleja, las condiciones de trabajo, “la sensación de no llegar a todo y de no estar haciendo aquello para lo que yo me formé y me preparé”. Esas conclusiones fueron los cimientos del Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería (MECE), aprobado por el Consejo Interterritorial a mediados del año pasado. Una de sus líneas estratégicas es “
identificar las necesidades de salud de la población desde una perspectiva integral de sus determinantes, incluidos los determinantes sociales de la salud”. Ese análisis, según el documento, “permitirá estimar las dotaciones necesarias de recursos humanos para garantizar una prestación de cuidados seguros y de calidad dentro del SNS en el ámbito de los cuidados profesionales”.
Una herramienta contra las inequidades del SNS
Para desarrollar esa estrategia con el apoyo técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité de Cuidados consiguió
financiación de la Comisión Europea el pasado verano. Con ello se perseguían “tres objetivos técnicos”, ha indicado Calleja: crear un
sistema para medir las necesidades de cuidados individuales en todos los entornos asistenciales, relacionar estas necesidades de cuidados con la “intensidad de cuidados” determinada por condiciones clínicas, por factores sociales y por los roles competenciales de todas las figuras de cuidados -enfermeras generalistas, especialistas y de
práctica avanzada, además de TCAEs- y, por último, distribuir los recursos de manera más equitativa en todo el SNS.
Calleja ha concluido insistiendo en que establecer unas ratios de Enfermería adecuadas “no va sólo de reflejar en una papel una cifra”, sino de “crear una herramienta que el ministerio, dentro de sus competencias, ponga a disposición de los territorios”: “Se intenta ir a la línea de flotación de
uno de los factores que ponen en peligro no sólo la sostenibilidad del SNS, sino también de toda la sociedad”.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.