Ana Sureda, jefa del Departamento de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO).
Los avances en terapias avanzadas han situado a
España en una posición destacada dentro del desarrollo de terapias
CAR-T, especialmente en el ámbito de las neoplasias hematológicas. Sin embargo, la gran pregunta ahora es si ese liderazgo puede trasladarse a uno de los mayores retos actuales: los tumores sólidos. Así, Ana Sureda, jefa del Departamento de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO), reconoce en
Redacción Médica que todo el conocimiento generado en su especialidad "se está trasladando" a este campo y que
nuestro país "tiene una base muy sólida" para ello.
Sin embargo, matiza que el desarrollo en este terreno es más complejo: "Las células CAR-T son más difíciles de fabricar en este tipo de tumores porque es más complicado
encontrar un antígeno diana que sea eficaz y con
toxicidad aceptable".
Un campo en expansión, pero todavía en fases iniciales
Según la especialista, el desarrollo de estas terapias en tumores sólidos se encuentra aún
en una fase temprana, con ensayos clínicos iniciales y un largo recorrido por delante hasta su posible aprobación. "Se está trabajando activamente y
ya aparecen los primeros ensayos en fases muy preliminares", señala.
No obstante, advierte de que todavía es necesario comprobar la eficacia de estas terapias y ver cómo evolucionan en los ensayos clínicos. Además, señala que pueden existir
otras estrategias terapéuticas que compitan con ellas. En este sentido, recuerda que las CAR-T implican un proceso de manufactura e implementación complejo, lo que puede suponer "una competición muy directa" con tratamientos disponibles de forma más inmediata, como los denominados
off the shelf, es decir, terapias listas para su uso sin necesidad de fabricarse
de manera individualizada para cada paciente.
Competencia internacional vs. experiencia acumulada
En el escenario global, Sureda identifica claramente a los
principales actores en la carrera por el desarrollo de CAR-T en tumores sólidos: "
Estados Unidos y China", que concentran buena parte del desarrollo y de los ensayos en fases tempranas.
Sobre la posición de España, la hematóloga se muestra prudente, aunque reconoce el potencial del sistema sanitario nacional: "No puedo decir si España va a convertirse en el país número uno abanderado en este aspecto, pero desde luego
tiene una base muy sólida que se lo podría permitir".
En su opinión, la fortaleza española radica en
la experiencia acumulada en terapias CAR-T académicas dentro de la Hematología: "Hay investigadores básicos y traslacionales muy bien coordinados, y Servicios muy potentes,
con gran capacidad investigadora", apunta.
Aun así, insiste en que el desarrollo del campo aún está en fases iniciales, por lo que cualquier predicción debe hacerse con cautela: "
El camino acaba de empezar hace relativamente poco".
Financiación, coordinación y recursos: las claves del avance
Sobre los factores necesarios para que España pudiera aspirar a un papel de liderazgo, Sureda destaca la necesidad de
"más recursos, tanto para personal cualificado como para equipos y estructura".
Pero también subraya la importancia de la coordinación entre grupos de investigación y la continuidad del modelo de colaboración ya existente.En este sentido, considera que la experiencia previa en CAR-T en sangre puede servir de guía para el desarrollo en tumores sólidos, aunque no de forma automática: "No siempre los copy-paste son perfectos", advierte, en referencia a la dificultad de
trasladar directamente los modelos de éxito de la Hematología a los tumores sólidos.
Un reto también para el sistema sanitario
En caso de que estas terapias llegaran, supondría, según la experta,
un nuevo desafío organizativo para el sistema sanitario español porque volvería a enfrentarse a tensiones similares a las ya vividas con las CAR-T en otras indicaciones, donde el sistema "se tensionó desde el punto de vista de la capacidad hospitalaria para ingresar a estos pacientes.
En este sentido, añade que la llegada a tumores sólidos "aumentará de manera significativa
el número de potenciales pacientes candidatos" y obligará a "trabajar en estrategias para que el sistema permita aceptar adecuadamente el tratamiento de todos estos pacientes".
En definitiva, Sureda reconoce que España parte con una posición competitiva relevante. "
El conocimiento está en casa y eso siempre es muy importante, jugar en casa", resume. Sin embargo, insiste en que la competencia internacional es fuerte y que el desarrollo de CAR-T en tumores sólidos es una carrera global aún sin ganador claro.
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