Ernest Nadal, director de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y Aleix Prat, director del Instituto de Oncología del Hospital Clínic de Barcelona.
España ha consolidado en los últimos años
una posición destacada en Oncología, tanto en prevención como en investigación y ensayos clínicos. Especialistas que han rotado durante varios años
en Estados Unidos coinciden en que, pese a que el país norteamericano sigue siendo potente en ciertos ámbitos,
"ha perdido fuelle" frente al crecimiento de Europa y Asia en un contexto reciente marcado por
tensiones en su sistema de salud: retrasos en la actualización de programas de cribado y
propuestas de recortes en financiación científica. Mientras, España aprovecha sus fortalezas estructurales y sociales para mantener la competitividad internacional.
Y es que en el sistema sanitario español, más allá del
acceso a detección temprana y tratamientos de alta calidad que brinda su cobertura universal, la investigación traslacional y la participación en ensayos clínicos colocan al país entre los líderes europeos. Según afirman en
Redacción Médica Ernest Nadal, director de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y Aleix Prat, director del Instituto de Oncología del Hospital Clínic de Barcelona, España combina talento, cultura de colaboración y un ecosistema científico ligado a la sanidad pública que resulta
difícil de replicar en otros países.
Una base sólida en prevención y cribados
España ha logrado consolidar programas de cribado en tumores clave "como
mama,
colon y
cérvix". Según explica Nadal, esta
apuesta por la detección precoz es uno de los pilares más fuertes del sistema: permite diagnosticar en fases tempranas y aumentar las opciones de curación. Prat coincide y recuerda su experiencia en Estados Unidos
entre 2008 y 2012, donde observó diferencias en la especialización temprana de los profesionales: "En cáncer de mama y genómica había recursos y formación que en nuestro país
en ese momento no existían. Sin embargo, hoy la brecha se ha cerrado mucho y España cuenta con centros y programas punteros a nivel europeo".
Este avance contrasta con algunas dificultades recientes en Estados Unidos, donde la actualización de recomendaciones de cribado oncológico se ha visto ralentizada por
bloqueos en comités asesores clave, lo que ha generado incertidumbre en la implementación de
programas preventivos y retrasos en la adopción de nuevas guías clínicas.
Sin embargo, el modelo español no está completo. Nadal señala que aún hay margen de mejora en tumores como el
de pulmón, donde el cribado presenta
más dificultades técnicas y organizativas. "No es solo cuestión de recursos humanos, sino de estructuras paralelas que permitan implementar estos programas con garantías", apunta, destacando la necesidad de reforzar la capacidad del sistema par
a responder adecuadamente a los hallazgos.
Acceso a tratamientos: equidad frente a rapidez
Otro de los contrastes más claros con Estados Unidos se encuentra en la
aprobación de nuevos fármacos. En nuestro país, el proceso es más prolongado, mientras que en modelos como el estadounidense, Nadal, también con una experiencia de 4 años en
Michigan, afirma que los tratamientos pueden salir adelante con mayor rapidez y el acceso depende en gran medida de la cobertura sanitaria del paciente, ya que
su sistema es "menos universalista".
En España, en cambio, "la negociación de precios
puede retrasar la disponibilidad" de medicamentos, aunque después se garantiza
un acceso más equitativo una vez incorporados. "Esto genera una dilación, un tiempo de espera y a veces nos puede ir en contra", asegura.
De hecho, dentro de Europa, Nadal apunta a países como
Alemania, donde los fármacos están disponibles "casi de inmediato" tras su aprobación, aunque "
sujetos a una revisión posterior".
Fortaleza en ensayos clínicos
Pese a las limitaciones en tiempos de aprobación, España se mantiene como una potencia en ensayos clínicos. Nuestro país figura "entre los cinco con mayor actividad" a nivel global, algo que Nadal atribuye a la
calidad de sus profesionales y a la "implicación de los pacientes". En la misma línea, Prat subraya esta ventaja diferencial de España: la cultura de participación. "Tenemos una sociedad muy consciente de la importancia de la investigación, con pacientes muy implicados, que
donan muestras y participan en estudios con facilidad", explica.
Este factor, unido a una legislación que permite agilidad en la puesta en marcha de ensayos, sitúa a España en
una posición muy competitiva, incluso por delante de Estados Unidos en algunos ámbitos. Este estatus, sin embargo, "no está garantizado". Nadal advierte que de una creciente "competencia" internacional, especialmente en
Estados Unidos, Australia y Asia, donde los procesos son más ágiles. "Los promotores buscan calidad, pero también rapidez", resume. La consecuencia es una posible "fuga" de estudios hacia regiones más competitivas, lo que podría debilitar el papel de Europa si no se adaptan los marcos regulatorios. "China es ahora mismo el gran competidor en ensayos clínicos, con una
capacidad de ejecución espectacular", confirma Prat.
Investigación: inversión, eficiencia y competencia global
Aparte, en el ámbito investigador, la comparación internacional vuelve a poner de relieve una
debilidad estructural de España: la financiación. El sistema presenta una inversión inferior a la de países como
Francia o Alemania, además de una "fragmentación territorial" que dificulta la coordinación, señala Nadal. A ello se suma la "precariedad laboral y la falta de una carrera científica" claramente definida, factores que favorecen la "fuga de talento"
hacia el extranjero. "El sistema necesita más tiempo protegido para investigar y una estructura más estable", asegura.
Prat coincide, pero introduce un matiz clave: la eficiencia. "En España hemos sido capaces de hacer
investigación puntera con menos recursos, con un impacto muy alto", señala. Este reconocimiento internacional, visible en el ecosistema científico de Barcelona, sitúa al país como uno de los líderes europeos. "
No tenemos nada que envidiar", dice convencido.
Además, advierte un cambio de tendencia en Estados Unidos: "En los últimos diez años ha ido perdiendo fuelle como líder único, en parte también por problemas de financiación". Y es que su sistema atraviesa actualmente tensiones en este ámbito, incluso con propuestas de
recortes millonarios en organismos como los Institutos Nacionales de Salud (NIH)
de cara a 2027 y retrasos en la concesión de ayudas a la investigación, lo que está ralentizando la puesta en marcha de nuevos proyectos y afectando al ritmo de producción científica en algunos centros.
Otro de los retos señalados es la dificultad para
trasladar la investigación al tejido productivo. "Tenemos poca cultura de transferencia todavía", reconoce Nadal, que apunta que España tiende a priorizar la publicación científica frente a la creación de empresas o patentes. Este déficit contrasta con modelos como el estadounidense, donde la
conexión entre investigación e industria está más desarrollada.
Así, la comparación entre España y Estados Unidos, entre otros países, dibuja dos modelos con fortalezas y debilidades claras. Para Nadal, el reto es claro: mantener los principios del sistema público sin perder competitividad internacional. "Tenemos talento y compromiso, pero necesitamos
invertir más y pensar a largo plazo", concluye.
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