Ángela Lamarca, miembro de la Sociedad Europea de Oncología y oncóloga médica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
El
desarrollo de nuevos fármacos avanza indudablemente, pero su llegada a la práctica clínica en Oncología exige
tiempo, evidencia y cautela. Así lo defiende Ángela Lamarca, miembro de la Sociedad Europea de Oncología (ESMO) y oncóloga médica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, que subraya en
Redacción Médica la
importancia de los ensayos clínicos, la regulación y el rigor científico. Además, aborda los
retos emocionales, asistenciales y organizativos de una especialidad sometida a una presión creciente.
Uno de los principales desafíos para trasladar los avances científicos a la práctica clínica es
el propio proceso de investigación. Lamarca afirma que este recorrido no es un obstáculo evitable, sino una garantía para los pacientes. "Lo primero que tenemos que entender en Oncología es que es muy importante que conozcamos bien tanto
la seguridad del fármaco como su actividad", asegura.
Un "retraso necesario" en ensayos y fármacos
Para ello, explica, el desarrollo de un medicamento pasa por distintas
fases de investigación en los conocidos ensayos clínicos: "Empezamos por los de fase 1, que son los que se centran sobre todo en la seguridad, luego los de fase 2, donde vemos la actividad del fármaco y ya los de fase 3, donde
lo comparamos con el medicamento habitual".
Este proceso, reconoce, es largo: "Lleva bastantes años, pero yo lo clasificaría como
un retraso necesario e imprescindible". Pero, una vez demostrada la eficacia de un fármaco, aparecen otros
tiempos de espera "más burocráticos". "Cuando se confirma que un tratamiento nuevo es mejor que el actual, su aprobación
depende de las agencias reguladoras y de la financiación en nuestro país", apunta.
En este sentido, recalca el papel de estas agencias: "Los fármacos
tienen que ser revisados por ellas para
comprobar los datos que existen y confirmar que realmente su uso es algo necesario e imprescindible y que el coste de ese fármaco que
cumple con los requisitos que necesitamos".
Avanzar rápido no siempre es mejor
Aunque admite que algunos procesos podrían optimizarse, defiende su necesidad: "Son retrasos que quizá podríamos agilizar, pero que también es importante que lleven su cauce". "Vamos todo lo rápido que podemos y veo las cosas con bastante optimismo. Estamos en un proceso de muchísimos cambios y de mucha esperanza", afirma.
Pese a la presión por acelerar la innovación, Lamarca advierte de los riesgos de ir demasiado deprisa. "Ha habido por ejemplo fármacos que se han aprobado con datos muy preliminares porque eran muy prometedores y luego cuando se ha hecho el ensayo que confirma si era o no era activo se ha visto que no era mejor que el tratamiento actual".
Por ello, lanza un mensaje claro: "Aunque nos gustaría ir rápido a veces tenemos que ser pacientes y hacer las cosas bien y es muy importante por el tipo de patología que tratamos".
Carga emocional: humanidad y protección profesional
Otra de las cuestiones analizadas por la facultativa es la presión emocional sobre los oncólogos, que ha aumentado en los últimos años. La especialista lo atribuye a varios factores: "Nos estamos enfrentando a una población de pacientes cada vez más informados, con más preguntas, tenemos también fármacos más complejos, con complicaciones a veces incluso sorprendentes para nosotros mismos".
Aquí, el acompañamiento constante marca la práctica diaria: "Estamos con el paciente y con su familia en momentos muy duros de su vida y eso viene por supuesto con una carga emocional importante". Sobre cómo manejar estas situaciones, señala que no hay que "perder nunca la humanidad y la parte emocional del manejo del paciente oncológico".
Por otra parte, es importante que los especialistas protejan su salud mental: "Tenemos que tener un equilibrio que vas desarrollando a lo largo de la carrera profesional, pero creo que es importante que las cosas te afecten porque significa que no has perdido esa parte humana". "Hay cosas que no puedes evitar llevarte a casa", asegura.
Aumento de la demanda con déficit de profesionales
El incremento de la carga de trabajo y la falta de manos es otro de los grandes retos que afectan a la calidad asistencial. Sin embargo, la oncóloga no cree que sea un problema exclusivo de su especialidad: "No creo que haya un déficit de profesionales en Oncología, ocurre en toda la Medicina en general". A su juicio, la causa es clara: "La incidencia del cáncer aumenta y la prevalencia también. Es decir, tenemos casos nuevos, pero es que los pacientes hoy en día viven más, con lo cual la carga asistencial está aumentando de una manera exponencial".
Entre las soluciones, Lamarca destaca el i
mpulso a la formación y a la eficiencia: "Hay mucho esfuerzo en intentar fomentar que la gente elija esta especialidad como una especialidad para su residencia" y también "intentar tener unos
procesos más eficientes en cómo manejamos a nuestros pacientes".
Así, con tiempos asistenciales cada vez más ajustados, la oncóloga defiende
un cambio de modelo que ya se está experimentando. "La clave está en tener un manejo algo más multidisciplinar que ya está evolucionando". En este nuevo enfoque, el protagonismo no recae solo en el médico, sino "también
en las enfermeras y en la colaboración con otros profesionales sanitarios". El objetivo es claro: "Que el paciente perciba a todas esas personas como un mismo equipo que le están cuidando".
Y es que la Oncología, reconoce, no es una elección sencilla para los
MIR, ya que "es
una especialidad muy compleja y que requiere una dedicación especial no solamente por el aspecto emocional". A esto se suma la
necesidad de actualización constante: "Los conocimientos que tenemos en enero se han quedado ya atrasados en diciembre y necesitamos aprender continuamente". Pese a todo, lo tiene claro: "Estos son los aspectos que hace nuestra especialidad muy
bonita, muy reconfortante y algo que creo que merece muchísimo la pena".
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