Mónica Nieto, estudiante de Enfermería.
Las expectativas no siempre se corresponden con la felicidad de una persona.
Mónica Nieto siempre había tenido en mente convertirse en matrona, pero tenía tan buenas notas que "todo el mundo"
la animaba para que se formara como médica. No siguió su instinto y en Bachillerato se centró en obtener una puntuación que le permitiría
entrar a Medicina. Sin embargo, se quedó a las puertas de la pública e ingresó en una universidad privada, pasó tres años estudiando una carrera en la que sentía que no estaba en su sitio. "Incluso necesité
tratamiento antidepresivo de lo mal que me sentía", reconoce. Hasta que llegó un punto en el que no pudo más y, con el apoyo de sus padres, decidió
abandonar la facultad para acceder en lo que siempre había sido su vocación:
la Enfermería.
Cuando Nieto se presentó a la
PAU había superado un "bache de salud" que le impidió estudiar todo lo que le hubiera gustado, y obtuvo una nota de 12,40. Esa puntuación no era suficiente para acceder a Medicina en una universidad pública, así que, con el esfuerzo de sus progenitores, empezó la carrera e
n la Universidad Europea de Madrid.
Su idea inicial era empezar en la privada para, posteriormente, ingresar en una universidad pública. Sin embargo,
el primer año de Medicina fue tan "catastrófico" que esa idea no pudo llevarse a cabo. "Me costó mucho adaptarme porque me cambié de ciudad y psicológicamente fue todo horrible. Yo siempre había sido una chica alegre y perfeccionista, pero eso cambió", ha relatado a
Redacción Médica. Es más, llegó un momento en el que
empezó a ir al psicólogo y a medicarse para superar el día a día.
Entrar a Medicina sin vocación
Aunque el primer año fue el peor y
solo aprobó la mitad de asignaturas, el tratamiento psicológico surtió efecto y, durante el segundo año de Medicina, Nieto remontó su estado de ánimo. "Estuve mejor y saqué muy buenas notas. Además, hice
buenos amigos tanto en la universidad como en la residencia de estudiantes", ha reconocido. Sin embargo, sentía que no era feliz en la formación como médica y vivía en "piloto automático".
Pero, a pesar de esas emociones, en ningún momento se planteó
dejar la Medicina. ¿Cómo lo iba a hacer con el esfuerzo que estaban haciendo sus padres económicamente? Así que siguió para adelante con su formación. "Cuando llegó tercero
fue el detonante. Volví a empeorar psicológicamente.
No era nada feliz yendo a clase, nada me motivaba ni me hacía ilusión. Sentía que nada de lo que estaba haciendo tenía sentido alguno", ha explicado, recordando que tuvo que aumentar su medicación y hacer frente a los efectos secundarios que le dejaban, como la
pérdida de memoria.
Abandonar la Medicina por la Enfermería
Llegó abril de 2024 y cuando su madre la vió, casi no la reconocía. Preocupada, le propuso volver a casa,
dejar la Medicina y empezar la Enfermería. "Ella me dio el empujón que necesitaba para hacerlo, y menos mal. Yo nunca había pensado en dejarlo, pero mi subconsciente lo tuvo siempre presente", ha admitido.
Con esa idea en mente, empezó el proceso para cambiarse de carrera, aunque no dejó la Medicina de golpe porque había dos asignaturas que podía convalidar en Enfermería, así que se centró en aprobarlas. "Seguía yendo a la universidad, pero esta vez iba y volvía a dormir a mi casa, en Ciudad Real", ha explicado.
Terminar en Enfermería en solo tres años
En septiembre de 2024 se presentó de nuevo a la PAU y sacó exactamente la misma puntuación que en su primer intento. Al entrar en Enfermería, solo le convalidaron
cinco asignaturas, pero en una reunión con el vicedecano de la facultad llegaron a un acuerdo: Nieto
podría obtener su título como enfermera en tan solo tres años. “He podido repartir las asignaturas en ese tiempo. Es verdad que tengo más carga de estudio porque estoy haciendo 72 créditos, pero es verdad que está organizado de tal manera que se puede conseguir”, ha subrayado.
En la actualidad, esta futura enfermera se siente "genial" y puede decir que
la Enfermería, literalmente, le ha "salvado la vida". "Me ha devuelto la felicidad", ha incidido, aunque deja claro que respeta totalmente a los estudiantes de Medicina y considera a la profesión esencial en el sector sanitario. “Y más,
habiendo estado ahí durante tantos años. Simplemente no era mi sitio”, ha incidido.
Su objetivo es terminar la carrera en tres años y presentarse a la convocatoria del
EIR 2028. Sin embargo, ya no tiene tan claro que su futuro será ser matrona, porque ahora le apasiona "absolutamente todo" de la Enfermería. "
Disfruto hasta de las clases teóricas", ha concluido.
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