Neidys Pino, MIR.
Mientras que hay médicos que avanzan en su carrera profesional sin complicaciones más allá del estudio, otros, en cambio, deben hacer lo imposible para cumplir sus metas.
Neidys Pino es un claro ejemplo de perseverancia y superación. Tras terminar la facultad de Medicina en
Cuba, estuvo durante
tres años ejerciendo en Venezuela y seis en la Islas Seychelles con un objetivo marcado:
acceder a una especialidad. Por determinadas circunstancias no le fue posible, pero encontró en España la posibilidad de hacer el
examen MIR, y en 2026 ha logrado cumplir su sueño. "Entraré en Medicina Nuclear", ha enfatizado.
Pino siempre ha querido ser médica. Desde pequeña su objetivo era
devolver la sonrisa a los pacientes que la enfermedad les ha quitado. De hecho, recuerda cómo con seis años miraba con ilusión la Escuela de Medicina de Cuba y se prometió que en algún momento estudiaría allí.
Con el paso del tiempo, Pino consiguió su objetivo: entró a estudiar Medicina. Fue una experiencia dura. No solo los profesores eran "muy exigentes", sino que también tenían que aprender sobre el comportamiento que deben tener los médicos frente a la sociedad. "Te preparan para otros escenarios más allá del plano profesional. Al final, estudiar Medicina no solo es el conocimiento científico, sino hay otros muchos caminos que hay que conocer,
como la gestión, la redacción de artículos científicos o la divulgación sanitaria. Fue una buena experiencia donde aprendí en profundidad. Me siento orgullosa de que mi educación haya sido así", ha enfatizado a
Redacción Médica.
Ser médica cubana y cumplir misiones internacionales
Pino se convirtió en una de las 50 mejores médicas de su promoción, y le ofrecieron
unirse un equipo de alto rendimiento llamado ‘Grupo Mario Muñoz’. Esta formación contaba con estudiantes excepcionales recién graduados que se marchaban a otros países para
cumplir misiones internacionales. Era una opción voluntaria, pero a Pino la convencieron afirmándole que, a su vuelta a Cuba, le
asegurarían una plaza para formarse en la especialidad que ella quisiera.
El acceso a una especialidad en Cuba, a diferencia de otros países, es por currículum. Es decir, cuanta más experiencia y formación tengan, más posibilidades tienen de ingresar. Posteriormente, hay que pasar por varios exámenes para ver las capacidades del propio médico en esa especialidad y, si el tribunal cree que reúne las condiciones suficientes, se accede junto al resto de candidatos. "Por ese motivo nunca he dejado de estudiar ni de aprender idiomas", ha recalcado.
Caracas, un "entorno hostil" para médicos extranjeros
Por tanto, y conociendo el funcionamiento para acceder al MIR, Pino
vio una oportunidad en Venezuela que no podía rechazar. Sin embargo, la experiencia no fue la más óptima.
Durante los tres años que estuvo en Caracas rotó por 11 centros sanitarios diferentes, en un
entorno hostil al que no estaba acostumbrada. "Tuve que acostumbrarme muy rápido a las nuevas condiciones", ha afirmado, y reconoce que esta experiencia
le hizo madurar rápidamente. "Cuando subí al avión en Cuba tenía 22 años y era una niña, cuando volví me había convertido en mujer”, ha aseverado.
Tras terminar con la misión internacional, Pino regresó a Cuba esperando entrar en una especialidad, tal y como le habían prometido. No obstante, descubrió que eso no era cierto. "Venía de una actividad que era un plus muy diferente al resto de compañeros, pero no me sirvió", ha enfatizado, decepcionada. ¿El motivo? Que no había hecho el servicio social en su país, es decir, no había ejercido como profesional
en áreas de difícil acceso, un requisito necesario para el acceso a la formación médica especializada.
Migrar a las Islas Seychelles para hacer Medicina
Después de tres años viviendo en unas condiciones duras en Venezuela, esta médica se sentía engañada. Sin embargo, le propusieron dos opciones para que entrara, posteriormente, al MIR. O bien ejercía dos años en alguna zona de difícil acceso donde había falta de facultativo, o
se marchaba de nuevo a una misión internacional, esta vez, a un país de habla inglesa. Lo pensó detenidamente, y la segunda vía le permitía, por lo menos,
seguir creciendo profesionalmente, ya que atendería a pacientes en otro idioma y con una cultura distinta a la suya.
Pero para poder viajar, tenía que superar un examen oral, otro escrito y luego una entrevista personal con la propia ministra de Sanidad de las Islas. Además, para tener más oportunidades, presentó sus
"tres maestrías" de Medicina Interna, Oftalmología y Alergología, acreditadas por la Universidad de Cambridge.
Su formación y experiencia la hicieron una candidata única, y pasó todas las pruebas para adentrarse en esta nueva aventura. Así que, con la mochila de nuevo en la espalda, d
ejó su país natal y voló hacia las Islas Seychelles. Allí estuvo durante dos años en el Servicio de Urgencias, en el único hospital que tenía el archipiélago.
Neydis Pino en las Islas Seyches.
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Prepararse el examen MIR de España
Fue una experiencia muy enriquecedora y, de hecho, la contrataron para ejercer en una clínica particular, así que, en vez de volver a Caracas,
se quedó durante seis años en la región. No obstante, había un aspecto que no le terminaba de convencer:
no había forma de especializarse. Ese era su sueño desde niña y en el lugar en el que se encontraba no podía cumplirlo. Así que, durante una guardia, buscó alternativas para acceder a la residencia y
encontró en España una opción más que viable.
Ahora, su objetivo estaba en volar a España para realizar el examen MIR.
Necesitaba la homologación de su título, y fueron tres años de espera hasta que lo logró. Tras este periodo, rápidamente se apuntó a una academia y se preparó a fondo durante seis meses para sacar la mejor nota posible. De esta forma, en enero de 2026,
Pino se presentó al examen MIR y logró el número de orden 6.900, y hará Medicina Nuclear en Badajoz.
Aunque ahora está feliz, reconoce que el camino ha sido duro, y más cuando una médica
va cumpliendo años y se le suman responsabilidades. "Mientras que esperaba la homologación yo seguí trabajando en las Islas Seychelles y mi vida siguió adelante. Tuve dos hijas y creo que la frase que más me han escuchado decir es que tengo que estudiar el MIR", ha lamentado. Al final, según reconoce, una cosa es empezar en la veintena, y
otra es hacerlo con 36 años. Aun así, deja claro que se puede lograr, y anima a todas las compañeras que estén en una situación similar a que no desistan en lograr sus metas. "
Esto es amor por la profesión", ha concluido.
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