Beatriz Blanco Burguillo, jefa del área de Ingeniería del Sermas
En los hospitales no solo hay batas blancas. Enfermeras, Tcaes, psicólogos... Son varias las profesionales que conviven a diario en los centros sanitarios. Unos espacios en los que la
Ingeniería Hospitalaria, ese
sector a veces invisible de la sanidad, también tiene su propio espacio. En un ámbito como el de los ingenieros, tradicionalmente masculino, la presencia de la mujer comienza a hacerse notar. Tanto que los puestos de alta responsabilidad empiezan a tener nombre y apellido femenino.
Beatriz Blanco es una de las que
abandera este cambio. La jefa de área de Ingeniería del Servicio Madrileño de Salud (
Sermas) explica
en qué punto se encuentra la igualdad en un sector, el de los ingenieros, así como las
posibilidad que tienen ellas a la hora de acceder a puestos de alta responsabilidad.
¿Cómo ha sido su trayectoria profesional hasta llegar a la Ingeniería Hospitalaria?
Cuando terminé la carrera de Ingeniería Industrial, en la especialidad de Mecánica y Construcción, comencé a trabajar en una empresa de construcción dedicada al control técnico en obra. Estuve allí hasta que surgió la oportunidad de incorporarme a un hospital, debido a la baja temporal de una persona que necesitaban cubrir con rapidez.
La verdad es que nunca lo había pensado. Lo que me pasó a mí le pasa a mucha gente, que no se plantea
ser ingeniero en sanidad. Como ingeniera industrial, mi idea inicial era dedicarme a edificios, puentes y grandes infraestructuras. Era el año 2006, en pleno boom de la construcción, y había mucho trabajo. Precisamente por eso pensé que era un buen momento para probar en el sector sanitario:
si no me convencía, siempre podría volver a la construcción.
Empecé en el Hospital Ramón y Cajal, donde comencé como ingeniera. Luego fui jefa de sección y más adelante jefa de servicio de Ingeniería, Tecnología y Obras. Tras casi 17 años en el hospital, pasando por distintos puestos de responsabilidad, surgió la oportunidad de incorporarme al Servicio Madrileño de Salud (Sermas) como
jefa de área de Ingeniería, dependiente de la Dirección General de Infraestructuras Sanitarias. En esta etapa llevo desde 2024.
Tradicionalmente la Ingeniería Hospitalaria ha sido un sector predominantemente masculino. Como jefa de ingeniería del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), ¿cómo definiría hoy el papel de la mujer en este ámbito?
La ingeniería en general ha sido históricamente un sector muy masculino, y eso ya se percibe desde la universidad. Y luego se traslada al
entorno laboral. Aunque cada vez hay más mujeres,
durante años las ingenierías industriales o técnicas tenían una presencia mayoritaria de hombres.
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"Han surgido nuevas especialidades como la Ingeniería Biomédica donde el porcentaje de mujeres está mucho más equiparado"
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En el ámbito hospitalario ocurría algo similar, porque los servicios de ingeniería estaban muy ligados al mantenimiento, las obras y el equipamiento, áreas tradicionalmente ocupadas por hombres. Cuando yo entré, éramos muy pocas mujeres.
Con el tiempo esto ha ido cambiando. Han surgido
nuevas especialidades, como la
Ingeniería Biomédica, donde el porcentaje de mujeres está mucho más equiparado. Este perfil está más vinculado a la parte asistencial, siendo el nexo de unión con los profesionales sanitarios.
En lo que se refiere a la parte de la Ingeniería Hospitalaria cada vez hay más mujeres, y eso está evolucionando. Y ya no solamente las ingenieras. Antes, en puestos de dirección había muy poquitas mujeres y ahora poco a poco va habiendo más, aunque todavía falta mucho camino por correr.
¿A qué se puede deber esta baja presencia femenina?
El sector ha sido tradicionalmente muy masculino. Se debe principalmente a factores históricos y culturales. Durante mucho tiempo, determinadas ingenierías ingenierías como industriales, telecomunicaciones, caminos y canales, asociados a perfiles muy técnicos se asociaban a perfiles más técnicos o mecánicos eran tradicionalmente masculinas.
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"En los puestos de alta responsabilidad todavía hay menor representación femenina"
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También influye el desconocimiento:
muchas personas no saben que se puede trabajar como ingeniero en un hospital. Cada vez se está poniendo más en valor el papel del ingeniero hospitalario, no solo como responsable de mantenimiento, interviniendo en las infraestructuras y la teconología, sino como figura transversal clave en el
proceso asistencial con una visión global y un papel relevante en la planificación estratégica.
Por eso es fundamental visibilizar estas carreras desde etapas previas a la universidad, especialmente entre las niñas y estudiantes de bachillerato.
Ver referentes femeninos en puestos relevantes ayuda a romper estereotipos.
¿Existen actualmente barreras o techos de cristal en la Ingeniería Hospitalaria?
Más que en el acceso a los puestos base, donde ya hay muchas ingenieras, el reto está en los puestos de alta responsabilidad. Es ahí donde todavía hay menor representación femenina.
Para superar estas barreras es importante apostar por el liderazgo femenino y, sobre todo, visibilizarlo. Cuando una mujer ocupa un puesto relevante, es importante que se vea y se normalice.
¿Y qué ocurre con retos como la conciliación?
Más que hablar de conciliación, hablaría de corresponsabilidad en la
Ingeniería Sanitaria. Hay que hablar de que la parte masculina de la pareja también tenga que conciliar. Tradicionalmente la conciliación ha recaído sobre la mujer, pero lo ideal es que sea compartida, que sea de ambos.
La corresponsabilidad entre hombres y mujeres es clave para que ambos puedan desarrollarse profesionalmente en igualdad de condiciones. Y esto no es exclusivo del sector sanitario; ocurre en muchos ámbitos profesionales.
¿Qué medidas concretas podrían implementarse?
Existen planes de igualdad en las organizaciones públicas que
establecen marcos normativos para garantizar la no discriminación. Sin embargo, más allá de cuotas estrictas, lo importante es valorar el mérito y la capacidad de cada persona, independientemente de su género.
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"La corresponsabilidad entre hombres y mujeres es clave para que ambos puedan desarrollarse profesionalmente"
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No siempre tiene que ser un 50-50 exacto. Dependerá de los perfiles disponibles en cada momento. Lo fundamental es que el género no sea un factor determinante, sino la valía profesional.
También es cierto que la
diversidad en los equipos directivos —hombres y mujeres— enriquece la toma de decisiones, porque aporta diferentes puntos de vista.
¿Son necesarios los planes de igualdad en la Ingeniería Sanitaria?
Creo que sí están contribuyendo a avanzar, aunque todavía es pronto para valorar plenamente su impacto. Son los marcos normativos que permiten la igualdad de oportunidades.
No obstante,
la igualdad real también depende del número de profesionales disponibles en cada área. Si no existe suficiente representación en la base, es más difícil que se refleje en los niveles superiores.
¿Cómo será el futuro de la mujer en la Ingeniería Hospitalaria?
Soy optimista. En los últimos años se ha incrementado notablemente el número de mujeres tanto en hospitales como en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas). De hecho, también están aumentando en puestos directivos.
Confío en que esta tendencia continúe y que, progresivamente, se alcance un
equilibrio natural basado en el talento y la capacidad, independientemente del género.
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