Un residente ha lanzado una iniciativa en la que cruza datos de nóminas para mostrar cuál es la ganancia real con estas

La precariedad MIR se ve en esta App: la "caja negra" del sueldo médico
Una médica en consulta.


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Las guardias son las que completan el sueldo de muchos médicos, sobre todo de los residentes. Pero, además de generar un cansancio generalizado en los facultativos que mes a mes tienen que lidiar con esta práctica, las consecuencias pueden ir más allá. Un residente de cuarto año de Cirugía, que prefiere mantenerse en el anonimato, ha creado la aplicación MediSueldos, en la que, mediante el cruce de datos, ofrece al facultativo una herramienta para conocer cuánto se está ingresando en neto según sus guardias, su año de residencia y hacer una comparativa con cuánto dedica la persona que consulta a la comida o el alquiler. “Mi motivación, básicamente, nace de la hipocresía del sistema. Nos exigen ‘evidencia científica’ y precisión milimétrica para operar, pero a la hora de pagar, el sistema es una caja negra”, afirma el autor de la iniciativa a Redacción Médica.

La idea del creador de MediSueldos desde el inicio fue quitar “el ruido burocrático” para ver cuál es la ganancia neta del médico residente. “La Administración se escuda en que las nóminas son complejas para que no hagamos la cuenta, pero cuando la haces, el dato mata el relato: mi hora real de guardia se queda en siete u ocho euros netos, rozando el salario mínimo”, sostiene. Y es que la idea del residente de Cirugía al crear la aplicación fue “que te estampara esa realidad en la cara, sin rodeos. Solo matemáticas, no opiniones”.

El coste oculto de las guardias continuadas


Aunque el dato del salario puede ser preocupante, no es lo más "peligroso" según el autor de la herramienta, los que ha llamado “coste oculto”. “En Economía, una deuda impagada genera intereses compuestos. En Medicina, esa deuda es biológica”, destaca. La aplicación calcula la “deuda circadiana” que conlleva hacer guardias para los médicos a lo largo de su vida laboral. “Trabajar 24 horas seguidas no es solo cansancio, sino que generas un daño acumulativo. He calculado que un médico promedio, en 30 años de carrera, habrá vivido 14 años de vida laboral extra respecto a un oficinista, en condiciones de privación de sueño”, expone a este medio. A este respecto, sobre el Estatuto Marco afirma que intenta legislar sin tener en cuenta la “deuda fisiológica”, y lo cataloga como un “simulacro de solución”.

Las fuentes que nutren este programa son varias. El creador del mismo empezó usando su propia nómina como base, pero se dio cuenta de que para conseguir un dato más preciso tenía que “descentralizarlo”, de modo que ahora es el usuario el que puede meter sus variables. Además, colabora de forma anónima con la AME (Asociación MIR España) para conseguir nóminas, también anonimizadas, de otras comunidades con el fin de “verificar que el algoritmo es preciso en todos los rincones de España”.

El residente define la iniciativa como “un proyecto vivo en progreso”: “La hoja de ruta incluye mapas de calor para ver las diferencias por comunidades de un vistazo, y herramientas para diseccionar tu propia nómina al detalle. El objetivo es simple: construir una verdad inmutable”, señala. Para él, lo fundamental con este proyecto es que “la precariedad y la deuda de sueño dejen de ser una sensación subjetiva y se conviertan en un dato público, accesible y permanente que ningún político pueda maquillar”.
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