Rodrigo Cebrián, futuro residente, quiere compartir su pasión por la Medicina con sus progenitores, ambos médicos

Rodrigo Cebrián, futuro MIR.


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¿Hay algo más reconfortante para unos padres que ver cumplir a su hijo aquello que considera su vocación? Y ese sentimiento todavía es mayor si, además, busca seguir sus pasos profesionales porque los ve como un "ejemplo a seguir". Con esta última frase, Rodrigo Cebrián, futuro MIR, ha querido agradecer a sus progenitores, ambos médicos, el hecho de haberle mostrado el camino de la Medicina. "Es preciosa", afirma, y añade que su objetivo ahora es hacer la residencia en el mismo hospital en el que trabajan ellos. "Ese es mi objetivo más cercano", ha enfatizado.

A lo largo de los pasillos que rodean el Estadio Riyadh Air Metropolitano, el pasado viernes se dieron cita cientos de médicos y enfermeras en las Jornadas PostMIR de CTO. Un evento que, anualmente, pretende resolver las dudas de todos estos profesionales sanitarios que, en tan solo unos meses, entrarán en los centros hospitalarios para comenzar con su formación de especialistas.

Admirando el imponente estadio del Atlético de Madrid, Cebrián dedica unos minutos a Redacción Médica para detallar la relación que tiene con sus padres, médicos, y cómo le ha afectado a la hora de decidir su futuro laboral.

En este sentido, sus progenitores, lejos de intentar que siguiese sus pasos, le animaban a encontrar su verdadera vocación, pero más pronto que tarde descubrió que la Medicina era realmente lo que le apasionaba. "Es cierto que hice mis amagos de estudiar una ingeniería porque me encanta la mecánica, pero al final me veía más con una bata blanca y un fonendo", cuenta a este periódico sin apartar la vista del imponente campo de fútbol.

Hacer Medicina y tener padres médicos


Cuando Cebrián reunió a sus padres para darles la noticia de que estudiaría Medicina, estos se llenaron de ilusión, especialmente su madre. "Le apasiona", ha aseverado. De hecho, ahora el que siente esa vocación es también su hijo, quien después de estudiar seis años de carrera y una preparación del examen MIR puede decir, alto y claro, que es la "mejor profesión del mundo". "No la cambiaría por nada", ha incidido.

Solo faltan unos meses para que miles de médicos comiencen su formación como especialistas, pero todavía queda conocer los resultados de la prueba para decidir la rama sanitaria y el destino. Ante esta situación, Cebrián tiene claro que su prioridad es elegir el hospital en el que trabajan sus padres y compartir, junto a ellos, ya no solo una profesión, sino un estilo de vida. "Los veo como un modelo a seguir, y siempre lo digo: si llego a la mitad de lo que son ellos, me sentiré muy orgulloso", ha concluido.
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