Gonzalo Alba, vicedecano de Relaciones Internacionales, Prácticas Externas y Profesorado de la US.
Dicen que viajar abre la mente. Conocer diferentes culturas puede ser enriquecedor para salir de la rutina y tener una perspectiva diferente sobre el mundo que nos rodea. Además, si se le suma el factor de ser
estudiante de Medicina y poder optar a tener
una experiencia en el extranjero haciendo un Erasmus, puede ser aún más positivo. “Tenemos un mundo cada vez más globalizado, con lo cual pensamos que
es fundamental para nuestro alumnado tener la capacidad de descubrir formación y una docencia diferente en las distintas facultades de Medicina”, comenta a
Redacción Médica Gonzalo Alba, vicedecano de Relaciones Internacionales, Prácticas Externas y Profesorado de la Universidad de Sevilla (
US).
Otro de los puntos fundamentales de que los futuros médicos estudien en el extranjero está, según Alba, en el
enriquecimiento cultural y lingüístico y en la capacidad de moverse. “Europa se tiene que mover ya como un país. Poder moverte, ser capaz de entender los distintos idiomas y de
ver cómo es la docencia médica en los distintos países es algo que enriquece muchísimo”, afirma el vicedecano. Para él, hay una diferencia fundamental entre cómo se van los alumnos y cómo vuelven del
Erasmus: “La madurez profesional con la que vuelven los alumnos es increíble,
tienen una mente clínica mucho más abierta. Hay destinos con una formación muy práctica que digamos que aporta mucho al estudiantado, con lo cual pensamos que es fundamental”, expone.
Diferencias en los programas de estudios de Medicina
Una de las preocupaciones de los estudiantes a la hora de decantarse por hacer una formación en el extranjero puede ser el hecho de que los
planes de estudio tengan muchas diferencias con respecto al que están cursando. Sobre esto, el vicedecano admite que hay algunas asignaturas que es más difícil encontrar de un plan a otro, pero que no hay que preocuparse: “Cada plan de estudios tiene sus particularidades, pero lo que es
la formación médica, los conceptos fundamentales, las principales patologías tanto médicas como quirúrgicas, suelen ir bastante bastante de la mano”, sostiene. Añade al respecto que, en términos generales,
el conocimiento médico en toda Europa es muy similar y de un “altísimo nivel”.
En este contexto, cada vez son más los alumnos de
Medicina que deciden dar una oportunidad a esta experiencia universitaria. “Para que nos hagamos una idea, antes de la pandemia estábamos entre unos treinta y tantos alumnos reales.
Actualmente nos estamos aproximando mucho a los 80 alumnos por curso que se van a distintos destinos europeos, como Italia, Alemania, Francia, Austria y Bélgica y Croacia, que son los sitios donde tenemos convenios específicos”, explica Alba.
Además, en la US tienen 20 plazas en Sudamérica, que siempre se completan y que van en aumento, según explica el responsable relaciones internacionales de la universidad hispalense.
Un aporte cultural necesario
Hacer un Erasmus no es solo beneficioso para el médico que se va desde España a otro país, sino también para el que hace el camino a la inversa. “
Aporta mucho a la hora de lo que los alumnos pueden contribuir en la clase, pueden aportar a sus compañeros y pueden aportar en cuanto a la forma de docencia de las distintas facultades”, especifica Alba. Otro de los aspectos beneficiosos de que alumnos extranjeros acudan a las aulas españolas es que pueden hacer de “vara de medir” para ver a qué nivel se encuentra la universidad en comparación con otras del entorno.
“La docencia en Medicina está muy globalizada a nivel europeo, que es con lo que más nos comparamos. Se pueden ver también las posibles diferencias de formación en los alumnos de las distintas universidades de destino”, comenta.
Alba argumenta que, ante la duda que pueda tener algún alumno de Medicina sobre si lanzarse a vivir la experiencia como estudiante en el extranjero, lo mejor es que lo haga:
“La movilidad es algo que le va a aportar muchísimo a nivel profesional, a nivel académico y a nivel personal”. Para completar la experiencia formativa, recomienda que escojan universidades “punteras”, para tener un extra de conocimiento y una diferencia con respecto a sus compañeros, aparte de salir de su zona de confort. “El alumno que se va de movilidad en el grado a lo largo de su vida
ha aprendido a valorarse a sí mismo, a valorar lo que le ofrecen los distintos países y los distintos hospitales, y a buscar siempre la excelencia”, estima.
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