Redacción Médica
21 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
Martes, 31 de mayo de 2016, a las 12:10
Con el final de este mes concluye también la trayectoria profesional de uno de los más veteranos gerentes de la sanidad española. Manuel Matallanas, gerente del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se jubila, como ya adelantó Redacción Médica, y la prensa local le está dedicando una serie de entrevistas para repasar su trayectoria. En la que publica este martes El Comercio, el hasta ahora gerente, reconoce algunos de los errores y fallos de la mudanza al nuevo macro hospital asturiano y confiesa que “si volviera a hacerlo intentaría llevar a cabo un traslado más pausado”.

No obstante, el que ha sido gerente del HUCA a lo largo de los últimos tres años, coincidiendo con esta etapa, está orgulloso de su legado. Según asegura, el gran hospital asturiano “estará en el 'top' de los diez mejores del mundo”. Respecto al principal problema que arrastra el complejo, el de unas listas de espera más abultadas que nunca, el recién jubilado Matallanas, asegura que en parte son consecuencia del tiempo que el hospital no ha podido funcionar al 100 por cien por el traslado y terminarán por absorberse.

No obstante, de acuerdo con Matallanas, “la solución al problema de las listas de espera no pasa solo por aumentar los recursos, sino por poner orden en la demanda”. El facultativo cree que hay “una hipermedicalización brutal y una sobredemanda también brutal” y pide a su sucesor al frente del hospital que mantenga “la estabilidad global y al equipo del Área IV”. “Hay mucho sembrado y listo para crecer”, añade. La jubilación de Matallanas -de la que muchos dudaban- llega tras una serie de roces con el personal. El médico reconoce que le supone "un choque", tras años en los que apenas ha tenido tiempo libre.

Respecto a la dureza y celeridad con la que se llevó a cabo el traslado, el veterano radiólogo reconoce que mucha gente “salía del hospital llorando”. Pero también defiende su decisión de haber llevado a cabo la implantación del programa informático Millenium al mismo tiempo que tenía lugar el traslado, imponiendo al personal una muy dura curva de aprendizaje, porque lo contrario habría producido “listas de espera aún más abultadas”.

El hasta ahora gerente vivió hace tres años su nombramiento con sentimientos encontrados, según se desprende de sus palabras. “Lo único que quería, antes de que me liaran con la Oficina del Cambio y luego con la gerencia del Área IV, era volver a mi servicio de radioterapia y disfrutar de los equipos con los que tanto habíamos soñado”, explica. Respecto a los insistentes rumores que una y otra vez le ‘nombraron’ consejero de Sanidad del Principado,  reconoce que habría sido “un honor”, pero tampoco es algo que le “quitara el sueño”.